La Vela Puerca celebró sus 20 años entre un mar de fans

La banda se presentó el sábado en el Velódromo Municipal con entradas agotadas
La Vela Puerca lleva la consigna de "festejar para sobrevivir", y para conmemorar sus 20 años lo hizo de la mejor manera: recorriendo su carrera, del hoy hasta sus comienzos, y con un Velódromo Municipal repleto de banderas, trapos y remeras.

Las entradas estaban agotadas desde hacía semanas, y el Velódromo congregó al mar de fanáticos, que desde temprano se agolparon en las vallas y se ubicaron en las gradas. Los trapos aguardaban extendidos sobre el piso, pero la enorme cantidad de remeras -de todas las épocas- hicieron que el público se asemejara a una fiel hinchada rockera. Las banderas de Uruguay y Peñarol que aparecieron una vez que comenzó el show, terminaron de cerrar esa idea.

Lo de La Vela Puerca se ubica entre la nostalgia y la actualidad. Entre el público se encontraban adolescentes; familias con hijos chicos, incluso infantes; grupos de amigos y amigas que hicieron barra esperando degustar la Cerveza Puerca, realizada junto a Cabesas Bier. El ánimo era de fiesta, y cuando las 21 horas empezaron a correr, la ansiedad comenzó a dominar el ambiente.

Pisando las 22 las luces se apagaron y dieron lugar a un video introductorio, que mostró a una jovencísima banda haciéndose de sus primeros escenarios, y evolucionando a lo largo de los años hasta llenar estadios en Uruguay y Argentina.

El festejo de La Vela se articuló en partes, haciendo un regreso al pasado en bloques ordenados de acuerdo a su discografía e intercalados con videos con material de archivo de cada época. El show así comenzó con Érase (2014), y siguió con Piel y Hueso (2011). Ya para los siguientes bloques correspondientes a sus primeros discos, la banda desplegó su artillería pesada acompañados por invitados: en Para no verme más contaron con cinco intérpretes de lenguaje de señas; en Colabore se subió al escenario Pedro Dalton; Juan Casanova los acompañó en Llenos de magia; Ernesto Tabárez de Eté y los Problems cantó en Va a escampar; y el infaltable Emiliano Brancciari hizo lo suyo en Zafar.

Pasada la mitad del show, el mítico guitarrista Toto Méndez se subió al escenario para interpretar La canción quiere de Alfredo Zitarrosa, mientras que el guitarrista Matías Rada los acompañó en El huracán. Y Andrés "McGregor" Bentancourt tocó la gaita en Por la ciudad. Pero no hay celebración completa sin la participación de viejos hermanos: Lucas De Azevedo y Manolo Ferreiro, exmiembros de la banda, volvieron a ser parte de La Vela para los temas Paren hoy y Madre resistencia.

El cierre de este maratónico show tuvo como protagonista a Deskarado (1998), el primer disco de La Vela Puerca, aquel que conquistó a Gustavo Santaolalla, que comenzó a cultivar este público fiel que los sigue desde entonces, y De bichos y flores (2001), el álbum que los catapultó a la fama y los encauzó para transformarse en la banda que son hoy.

El final fue imparable: Mi semilla, Haciéndose pasar por luz (del disco A contraluz, 2004), El viejo, El profeta y José sabía, que se aseguró un fin emotivo con Sebastián Teysera a guitarra y voz y Nicolás Lieutier en bajo, acompañados por los intérpretes de lenguaje de señas y el coro de todo el Velódromo que también, como la banda, festejó para sobrevivir como por 20 años más.

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