La vida después de la pelota

Exfutbolistas se capacitan; el curso más elegido es el de instalador de aire acondicionado
Mientras los uruguayos analizan los resultados de los partidos que la selección uruguaya disputó en las últimas horas en busca de clasificar al Mundial de Rusia del año próximo, otro grupo de jugadores profesionales se prepara para uno de los partidos más importantes de su vida, ese que postergaron durante años.

En ese campeonato, la gloria no está asociada a un trofeo ni a una vistosa medalla, sino a algo más cotidiano: lograr hacerse con las aptitudes para conseguir un trabajo y alcanzar un ingreso para ayudar a sus familias el día que la pelota deje de rodar.

La Fundación Celeste y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) firmaron a fines del año pasado un convenio para ofrecer capacitación a los jugadores y darles herramientas para el futuro. En forma silenciosa, la iniciativa ha ido avanzando y dentro de poco más de un mes comenzarán los cursos.

¿En qué áreas mostraron más interés los futbolistas? El gerente de la Fundación Celeste, Daniel Baldi, informó que lo más demandado fue el curso de instalación de aire acondicionado. "Tuvo un éxito impresionante", contó a El Observador.

La página web de la Mutual de Futbolistas Profesionales informa que el sueldo mínimo líquido de Primera División es de $ 27.426 para quienes tengan hijos menores a cargo. En la "B", la cifra baja a $ 13.996. Los datos son una clara demostración de las enormes diferencias que hay en el fútbol uruguayo. Mientras un puñado de jugadores reciben año a año cifras repletas de ceros e invierten en la construcción de edificios y en otros negocios para tener ingresos en el futuro, la enorme mayoría, lejos de los flashes y de la farándula deportiva, debe buscar un trabajo para conseguir un sueldo.

Entre el sueño y la realidad

Entre el barro de los campitos, los niños uruguayos siempre han soñado con hacer el gol del triunfo en algún partido importante. Una porción muy minoritaria de ellos logró hacer del fútbol un medio de vida, pero aun así la enorme mayoría logró tan solo un ingreso para llegar a fin de mes. Y nada más.
La página web de la Mutual de Futbolistas Profesionales informa que el sueldo mínimo líquido de Primera División es de $ 27.426 para quienes tengan hijos menores a cargo. En la "B", la cifra baja a $ 13.996.
Cuando pasan largamente los 30 años, ya no corren como antes y de a poco comienzan a escuchar los insultos que bajan desde la tribuna, los jugadores deben enfrentar la dificilísima decisión de dejar el fútbol.

Los del montón, los que no jugaron ni en Nacional ni en Peñarol ni mucho menos en el exterior, no tienen grandes ingresos como para sustentarse por mucho tiempo. A su vez, aún son muy jóvenes. Ahí es cuando, como un balde de agua fría, aparecen todos los obstáculos que deben enfrentar. La mayoría no terminó el liceo, no tiene experiencia laboral ni capacitación para salir a buscar un trabajo.

Ante ese panorama complejo, los referentes de la Fundación Celeste tomaron la iniciativa de buscar soluciones. En noviembre del año pasado se difundió la noticia de la firma del convenio con el gobierno. Cuatro meses más tarde, la demanda tiene muy entusiasmados a sus promotores.
Y eso que el arranque no fue para nada fácil. La rebelión de una buena parte de los jugadores de fútbol con la directiva de la Mutual atrasó los tiempos. "La base de datos se nos truncó. Pero ya lo logramos, arrancamos las convocatorias y está siendo un éxito", dijo Baldi.

Ante la falta de esos datos que ya estaban sistematizados, lo que funcionó fue el boca a boca. Cada vez que le llegaba un mensaje de WhattsApp a su celular, al gerente de la Fundación Celeste –exjugador que a su vez ha escrito varios libros– se le dibujaba una sonrisa en el rostro. Comentaba con sus allegados con orgullo que había futbolistas que, con la misma garra que trancaban una pelota en la mitad de la cancha, querían tener su oportunidad de triunfar en algún ámbito laboral.

Un trabajo lejos del fútbol

A la hora de diseñar el acuerdo, durante las primeras charlas, el gerente de la Fundación Celeste decía que debían buscar oportunidades laborales relacionadas con el deporte. Pero a los técnicos de Inefop esa posibilidad no los seducía para nada. Jhonny Hernández, asesor de proyectos del organismo, contó por qué la apuesta fue por otro camino. "Hay más exjugadores que lugares dentro del fútbol para ocupar", sostuvo en diálogo con El Observador.

La capacitación será de tres meses. Inefop terceriza los cursos. Ahora está en plena elaboración del llamado que hará a interesados en dictarlos. Hernández estimó que, si todo sale bien, los cursos podrán ser efectivos en poco más de un mes. En una primera instancia, habrá lugar para 270 personas. Y, si hay más demanda, podrá haber nuevas oportunidades más adelante.

No solo habrá capacitación para aprender oficios. El convenio también prevé ayudar a los futbolistas a terminar los estudios tanto en el ciclo básico como en el bachillerato. Baldi informó que uno de los interesados en dar ese paso es Santiago López, un conocido deportista al que apodan el Bigote, que ha jugado en varios equipos.

Por último, el acuerdo tiene en cuenta la posibilidad de apoyar a los futbolistas que aspiren a abrir las puertas de un negocio propio. En ese sentido, si con algunos pesos ahorrados alguno instala, por ejemplo, un almacén en su barrio, tendrá capacitación en técnicas básicas de la gestión empresarial, así como también contará con un gestor contratado que lo ayudará a tomar las decisiones del negocio durante los primeros meses.

En definitiva, se trata de lograr opciones para que salgan adelante los que, a los 30 y pocos años, les llegó el fin de la carrera que eligieron



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