La vocación de Cecilia Curbelo

Desde niña utiliza la escritura como una forma de canalizar sus emociones. Es entusiasta y soñadora de que puede existir una sociedad mejor, si la construimos entre todos.

Por Vanina Di Blasi

Desde niña utiliza la escritura como una forma de canalizar sus emociones. Amante de su profesión, de los retos y los desafíos que aparecen o ella misma coloca en su camino para innovar constantemente. Cecilia Curbelo es entusiasta y soñadora de que puede existir una sociedad mejor, si la construimos entre todos.

¿Leés el horóscopo?

De más chica lo leía en serio, ahora no creo en él, pero me divierten muchísimo esos intentos por hacer coincidir la realidad de uno con lo que puede pasar con los astros y demás.

¿Te identificás con las características de Acuario?

La característica que más me define es la creatividad y también las ganas de hacer justicia, son cosas con las que me siento identificada. Cuando leo las características de Tauro, que es mi hija, o de Capricornio, que es mi esposo, siempre encuentro similitudes. No sé si realmente es así o es idea de uno hacer que coincidan.

¿Cómo fue tu decisión de involucrarte con la escritura?

Nunca supe que me iba a dedicar a esto, la escritura siempre fue mi vía de escape. Así como algunos salen a correr, mi forma de canalizar siempre fue a través de la escritura. Escribía diarios, después empecé a escribir cuentos, relatos, obras de teatro y a crecer en ese sentido, pero nunca pensé que fuera a dedicarme profesionalmente.

¿Qué influencias tuviste que te llevaron a elegir esta profesión?

Mis padres son muy lectores y cuando era adolescente no había libros específicamente para mi edad. Leía lo que leían mis padres. Creo que eso marca muchísimo porque empezás a ver otras realidades y analizás el mundo desde otro lugar.

¿Por qué decidiste enfocarte en libros para adolescentes?

Me pareció interesante poder ahondar en la vida de un adolescente con los conflictos típicos de esta edad. Tocar temas como el divorcio de los papás o la amistad en la preadolescencia. Busco utilizar un lenguaje que resulte cercano e incluir en el texto a la tecnología, que hoy para ellos es una parte fundamental.

Eso te obliga a estar bastante actualizada, ¿no?

Sí, pero lo hago de manera natural porque me encanta estar en contacto. Estoy permanentemente en las redes y eso te retroalimenta también. Los mismos chicos te van contando sus cosas y vos también vas preguntando, entonces siempre hay temas para tocar o analizar.

¿Cómo analizás el uso que los jóvenes le dan a las redes sociales?

Los chicos me cuentan sus problemas, están llegando cada vez más consultas. Realmente no tienen a quien preguntarle las cosas que les pasan, eso me impresiona y me da tristeza porque demuestra la soledad absoluta. Esto se refleja en las historias que cuento, hay mucha soledad y es muy peligrosa en la preadolescencia porque van a ir a buscar respuestas a cualquier lado y no sabés lo que puede pasar.

También escribiste antes para adultos, ¿extrañás eso?

En determinado momento me pasó que extrañé poder plantear situaciones difíciles para un adulto, que obviamente no podés plantearlas en un relato para un chiquilín de 13 años, pero me saqué las ganas llevándolas al teatro. En definitiva, todos mis libros para adolescentes tratan temáticas fuertes como el bullying o los desórdenes alimenticios y siempre las protagonistas son mujeres. Este año va a ser diferente porque cerré la serie Decisiones. Sentía que no estaba siendo un desafío para mí y por eso el próximo protagonista será un varón.

¿Actualmente también tenés lectores varones?

Por la experiencia que tengo en las charlas que doy, los chicos leen los libros pero les da mucha vergüenza decirlo porque las tapas son muy femeninas. Esa es una de las causas por las que también quise ahondar un poco en lo masculino. Me pareció un desafío buenísimo incluirlos y también fue interesante poder analizar un poco la vida del varón.

¿Qué objetivos perseguís a través de tu obra?

En el fondo mi objetivo es compartir esa certeza de que a todos nos pasa algo. No hay que sentirse solo porque hay mucha gente a la cual le está pasando lo mismo, sea cual sea su problema.