Lagomarsino vuelve al centro de las sospechas en el caso Nisman

El fiscal de apelaciones indicó que mataron a Nisman y pidió imputar al informático
Diego Lagomarsino, el técnico minformático que le prestó al fiscal Alberto Nisman el arma que le dio muerte hace poco más de un año, vuelve a estar en el centro de la escena policial en Argentina. Ayer un fiscal avaló la tesis de que el hombre que presentó una denuncia contra la presidenta Cristina Fernández fue asesinado, y pidió que Lagomarsino sea imputado en todos los casos, sospechoso de homicida, y no solo por la entrega del arma.

Ayer fue la primera vez que un funcionario judicial coincidió con la versión presentada por la exesposa de Nisman, que alega que al hombre lo mataron y que no se suicidó, como sostienen la fiscal y la jueza que llevan el caso. "Concuerdo con los apelantes en que el objeto procesal de esta causa hasta el momento, lo constituye la hipótesis de que Alberto Nisman ha sido víctima del delito de homicidio", señaló Ricardo Sáenz en su informe.

Sáenz es fiscal general ante la Cámara del Crimen y su dictamen responde a una apelación de la exesposa del difunto, Sandra Arroyo Salgado. No es vinculante pero incide.

El magistrado, uno de los que a comienzos del año pasado encabezó la marcha de jueces y fiscales que pidió justicia por el caso Nisman, señala en su escrito que la investigación de los hechos debería retomarse en la Justicia Federal de Buenos Aires, "que es la que tiene la competencia más amplia para conocer y dilucidar cuál de todas las hipótesis implicadas resulta finalmente aplicable al hecho".

"De lo contrario se pondría en riesgo la legalidad y se afectaría la garantía del juez natural", indicó.

Lagomarsino sospechoso

Además de esto, el especialista volvió a centrar el foco en Lagomarsino, el dueño del arma con que murió el fiscal en enero de 2015, horas antes de presentar en el Congreso la denuncia que había hecho contra la mandataria y otros políticos por encubrimiento de Irán en el atentado de la AMIA. Calificó como "de poca credibilidad" a las declaraciones del técnico informático, que se contradicen con las del custodio Rubén Benítez y las del comisario Soto.

Según explicó Lagomarsino en su momento, su jefe Nisman lo llamó y le preguntó si tenía un arma para prestarle. El técnico le dijo que sí, aunque aclaró que la suya era una pistola vieja. Pero el jefe insistió en que le vendría bien para asustar a posibles atacantes, y Lagomarsino accedió al préstamo.

"La utilización de un arma 'amiga' como arma 'asesina' es la mejor forma de montar posteriormente una escena alterada de 'suicidio' para garantizar la impunidad de los homicidas", indicó Sáenz en su escrito.

El fiscal fue especialmente duro con su colega Viviana Fein –quien lleva la causa–, pues indicó que la mujer "participa de una suerte de 'ficción' respecto de Lagomarsino, ya que lo considera sólo imputado de la entrega del arma a Nisman, mientras que le da intervención como parte en las pericias médicas, balísticas e informáticas, relacionadas claramente con la muerte de Nisman".

"El fiscal puede decir lo que quiera, tendrá las pruebas para decirlo", se defendió Lagomarsino cuando ayer lo consultó el canal América TV. Indicó que hay pruebas a su favor y que Sáenz tendrá que avalar lo que sostiene.

"A mí me llama, me pide un arma (Nisman) y yo se la llevo, lo que pasó antes, si llamó a 25 personas, eso está en la causa, yo no lo puedo saber", contó el acusado, quien aseguró que siempre actuó "con la mejor voluntad de no hacerle daño a nadie".

Cambio de eje

El documento divulgado ayer cambia el eje de la causa drásticamente, pues contradice toda la investigación que lleva adelante Viviana Fein, colega y subalterna de Sáenz. La mujer insiste desde el principio en el suicidio y no ha hecho lugar a los pedidos de investigar la alternativa del homicidio.

Es cierto que el dictamen de Sáenz no es vinculante, pero no por esto carece de trascendencia, sino todo lo contrario. Parece, más bien, una respuesta al pedido de resolver la impunidad del caso que hace dos días hizo Ricardo Lorenzetti, el presidente de la Corte Suprema de Justicia.

El escrito significa, a su vez, el primer espaldarazo firme a la explicación que desde el principio dieron la exesposa de Nisman y gran parte de la opinión pública, que nunca creyeron lo del suicidio.

El caso sigue ahora por dos vías paralelas

Por un lado, está la investigación de la muerte del fiscal. El próximo en declarar es el exespía Jaime Stiuso, que ya regresó al país y aportaría datos sobre la investigación que realizó Nisman, pues trabajaron codo a codo.

Por otra parte está el dilema sobre si convendría cambiar de órbita el expediente. A estos efectos es que se realizará el 18 de marzo una audiencia con todas las partes.

Sáenz y la querella proponen que el expediente pase al fuero federal debido a que se trató de un homicidio debido a su investigación sobre la AMIA. La fiscal y la jueza del caso, junto con Lagomarsino, consideran que el caso debe seguir en el terreno de la instrucción debido a que se refiere a un suicidio.

El cambio de fuero es, a decir de los expertos, fundamental para que avance una causa que no ha arrojado luz en más de un año de investigación. En marzo de 2015 El Observador entrevistó al fiscal Sáenz y le preguntó si algún día se sabrá lo que ocurrió con Nisman. "Tengo la esperanza de que algo más se va a poder averiguar. No sé cuánto", dijo en aquél entonces.


Fuente: Con El Cronista

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