Lagos: 50 años de caos urbano y con 20 millones de habitantes

El crecimiento demográfico complica a la décima ciudad más grande del mundo
Recién cuando la espesa capa de humedad y contaminación se disipa, Lagos deja ver su inmensidad. Desde el aire, la megalópolis de 20 millones de habitantes se extiende hasta el infinito, y nada parece poder detener su crecimiento exponencial.

El 27 de mayo de 1967, hace 50 años, Nigeria se convierte en un Estado federal y crea el estado de Lagos. En ese entonces, la "ciudad de los lagos" es una capital tranquila, a orillas de una laguna, en la que viven un millón de personas.Pero rápidamente, el crecimiento demográfico de Nigeria estalla. Los nigerianos acuden de todo el país para probar suerte en la capital económica de África del Oeste, megalópolis donde todo es posible.

Cincuenta años más tarde, las estimaciones adelantan entre 17 y 22 millones de habitantes. Lagos es la décima ciudad más grande del mundo.

¿Cómo se puede alojar, alimentar, transportar, llevar agua corriente y electricidad a 900 nuevos habitantes por día, en promedio, desde hace 50 años? Cada año son unas 750.000 personas las que se instalan en Lagos, explica Guillaume Josse, geógrafo del grupo Groupe Huit, consultora especializada en ciudades en desarrollo.

"Todas las ciudades africanas se enfrentan a los mismos problemas: urbanización violenta, gestión inmobiliaria, contaminación. Pero Lagos es una caricatura. Sus desafíos son tan inmensos que parecen insuperables", continúa el experto.

Ayo Assaf decidió no obstante resolver lo imposible. Durante casi siete años, a pedido del gobierno local, el urbanista nigeriano recorrió las calles de Lagos Island, donde la densidad alcanza los 12 mil habitantes por km2, para volver a pensar el corazón histórico de Lagos, otrora barrio de negocios reconvertido en mercado gigante.

No se desaprovecha ningún centímetro cuadrado de la zona. Una vendedora de alhajas utiliza las rejas de una mezquita como mostrador, lo que era una biblioteca fue transformado en un comercio de vestidos de novia, las aceras están invadidas por fotocopiadoras, mecánicos, o sirven como cocina donde se venden comidas para llevar.

Ingenio y carencias

"Hay mucha energía, un comercio que genera millones de nairas, no se puede destruir todo, pero hay que mejorarlo por razones de seguridad e higiene", explica el urbanista. "Se debe formalizar el comercio informal, mejorar sus condiciones de trabajo, construir viviendas para la clase superior, media y pobre para favorecer la diversidad", agrega.

En Lagos Island no hay ninguna terminal de autobuses. Centenares de danfos, los célebres minibuses amarillos, bloquean las calles toda la jornada dejando a sus pasajeros en medio de las vías.

Assaf entregó un informe al gobernador Babatunde Fashola, pero en 2015, luego de elecciones locales, la administración cambió y pocas de sus ideas fueron impulsadas. Los celos políticos entre los sucesivos gobiernos, pero también entre el poder federal –con sede en Abuja– y la capital económica perturban o aniquilan las ambiciones.

Pero los habitantes de Lagos se muestran ingeniosos para paliar las carencias de un Estado generalmente ausente. Frente a la escasez de terrenos construibles, los más ricos construyen diques, desaguan los pantanos o llenan de arena el océano para construir la "Dubái de África". Los más pobres construyen parcelas de tierra en la laguna con toneladas de desechos mezclados con arena.

Así se construyó el barrio Ilaje-Bariga, durante los últimos 50 años. Las calles se dibujaron al azar, a medida que llegaban nuevos habitantes. No hay ningún sistema para evacuar las aguas usadas.

En todo, Lagos el metro cuadrado vale oro, y decenas de miles de habitantes de Ilaje-Bariga recibieron notificaciones de expulsión. Tienen ocho días para dejar el barrio, por orden del gobierno local.

La policía ya acudió para destruir los barcos de los pescadores y los que extraen arena, la actividad económica principal del barrio, lo que agrava el desempleo y una criminalidad ya importante. Una manera sin duda de obligarlos a partir. "¿Pero adónde quieren que vayamos?", se interroga Oladipupo Aiveomiye, un habitante del barrio, mientras que una mujer grita levantando las planchas de madera de los barcos destruidos y un anciano intenta recuperar trozos de chatarra en medio de los escombros.

Guillaume Josse, que estudió específicamente este barrio, se sorprende por los reclamos "básicos" de los habitantes de Lagos, que "finalmente se quejan poco".

Epidemia de meningitis


Más de 1.000 personas murieron desde noviembre a causa del virus de la meningitis que se propagó en el norte de Nigeria, aunque la epidemia ya está bajo control, según se anunció este mes.

Fuente: AFP

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