Larbanois y Carrero sacan Conclusiones

El dúo presentará su nuevo disco el 27 y 28 de julio, pero antes hablaron con El Observador sobre sus nuevas canciones y la integración del hip hop y el rock a su música tradicional
Eduardo Larbanois y Mario Carrero esperaron cinco años para tener el suficiente material para su nuevo disco. Lo probaron en escenarios y festivales, frente a públicos atentos o revoltosos, y definieron nuevas versiones para cada canción. Ese trajín quedó plasmado en Conclusiones, un disco que fue editado en diciembre del año pasado pero que ahora el dúo presenta con dos shows en el Auditorio del Sodre, el 27 y 28 de julio.

Se trata de un disco que tiene los pies bien plantados en esta década, pero no por hablar de temas cotidianos como los efectos de la tecnología o las guerras el dúo abandona su esencia de cantores folclóricos uruguayos, categoría que ostentan con orgullo.

Un mes antes de sus dos espectáculos, los músicos hablaron con El Observador sobre la realización de Conclusiones y de cómo no le tienen miedo a meterse con el rock, o incluso el rap.

Su último trabajo (Historias), data de 2010, ¿no sienten el apremio o la presión de editar discos?

Eduardo Larbanois: Generalmente cuando largamos un disco es porque consideramos que hay material viable para mostrar. Y que frente al disco anterior tenga cierta superación, que por lo menos en el material obedezca a una realidad nueva. Porque a veces los sellos te piden un disco pero no, nosotros sacamos un disco cuando consideramos que tenemos un material digno y apropiado.

Mario Carrero: Uno siempre trata de que el disco sea, en lo posible, una obra integral. Que pueda ser escuchada de corrido y que también te vaya pintando de alguna manera algunas cosas. Que no sea una bolsa donde metiste canciones. Eso hace que, a veces, algunas canciones de esas que tenes medio preparadas para el disco queden muy descolgadas. Las canciones después son como zapatos: tenés que ponértelos y andar un rato para ver si no te apretan.

Muchas de las canciones que aparecen en Conclusiones ya tienen bastante ruta.

EL: Siempre hemos tenido el compromiso de cada año presentar canciones nuevas. Pero son como la nena de la familia, la tenemos que rodear para que, en ese contexto que a veces no es el más apropiado, pueda proyectarse la canción. De repente en un teatro metés cuatro canciones nuevas seguidas y hay una disposición diferente. Pero en festivales donde hay gente vendiendo chorizos acá, otros vendiendo torta fritas allá, otros cantando por allá, hay muchas distracciones. No es el contexto más apropiado para estrenar canciones, entonces hay que rodearlas mucho, mimarlas. Al tipo le explicás que vas a hacer una nueva sobre tal temática, y después le pegás otra conocidita para aflojar.

Una canción como Conclusiones ha cambiado mucho durante sus presentaciones. La que quedó en el disco terminó siendo un rap.

EL: Tiene la incorporación de un estilo que no lo hemos usado.

MC: Pasó con dos canciones que hice que me salieron largotas. Una fue Santamarta, donde tenía que contar mucha cosa y si lo hacía con mucha variedad musical parecía que hiciera 14 canciones. Prácticamente Santamarta no repite nada, Conclusiones tampoco. El texto tiene que tener un tratamiento musical y melódico que sostenga a la canción pero no confunda al texto, tiene que fluir. Y esta tiene un rapeo. Sobre ese trabajo de base los músicos van poniendo cosas y la propia dinámica del arreglo te va llevando hacia ahí. En algunas versiones incluso quedó con una onda más rapeada en la cadencia del canto y en otras no, pasa más dicho. Depende de cómo estas ese día, de cómo está el público.

EL: No desestimamos ninguna forma. Nosotros somos producto de un montón de influencias.

MC: Una de las cosas que a uno lo ponen más contento después de casi 40 años de actividad, es que nunca ha estado en cuestión lo que hacemos. Tenemos una historia de la que estamos orgullosos, de ser integrantes y fundadores del movimiento del Canto Popular. Tenemos muchas canciones de temática del campo y mucha milonga. Pero de repente la misma gente viene y nos dice que le gusta canciones como Ocho letras. Esa canción está lo más lejos que se puede estar de una canción folclórica. No fue que pretendimos hacerla, salió eso. Y cuando la hemos hecho con la banda o con Tabaré Rivero o La Triple Nelson sale un rock. Es la canción que tiene más variaciones porque de repente decimos de hacerla bien pa'tras, bien pesada. Y otras veces la sacamos calzada. Pero esa canción no ha sufrido variantes en cuanto a cómo la cantamos.

Este es un disco que tiene esas influencias más citadinas, pero también cuenta con momentos de claro folclore. ¿Es un disco donde buscaron esa variedad?

EL: Siempre la tuvimos. Si miramos los discos para atrás, a veces encontramos canciones que nos sorprenden, cosas que estábamos haciendo en el año 1979. Y sí, porque nosotros crecimos escuchando todo tipo de música. Mario es hincha de los Rolling (Stones), a mí me gustan los Beatles. Entonces, conjugamos eso. En todo caso, lo que puede haber en este trabajo es algo más acentuado en algunas cosas.

MC: El disco tiene canciones que tienen un tratamiento más rockero. Por ejemplo en La historia no es solo un libro de hojas amarillentas, ahí le soltamos la cuerda totalmente a Christian Cary para que vuele y haga lo que quiera. Creo que tiene varios microclimas porque tiene una parte netamente folclórica o rural con 'Taba cantao', La tormenta y Coplitas sueltas. Pero hay otras que no, que fuimos viendo qué iba pidiendo la canción. Y en eso sí, si hay que mezclar un hip hop con una misa criolla, lo hacemos, no tenemos ningún drama. No nos sentimos atados a ninguna cosa. La canción siempre es para nosotros comunicar algo.

También aparece por primera vez una canción de Larbanois, Palabras máscaras.

EL: Sí, me ha costado mucho escribir textos. Siempre he sido bastante exigente. Esta canción tenía otro rumbo pero terminó hablando de una historia que vivimos con el Darno. Nosotros éramos unos gurises que cantábamos con permiso del menor en prostíbulos. Allí conocí a un personaje, que además con el Darno le dábamos línea sobre que tenía que sindicalizarse. Las mujeres que trabajan en ese oficio en el interior generalmente tienen una actitud muy respetuosa contigo. Si te cruzan en la calle no te saludan. Un día estando yo en Montevideo estaba en una librería en la calle Constituyente, y de repente veo entrar a esta señora con un tapadito de piel de leopardo sintética. La fui a saludar, y quedo muy conmovida. Así que la canción agarró por ese lado. Tengo algunas cosas más que después las iremos integrando en algún momento. Pero te digo: tengo alguien que escribe bastante bien al lado mío.

Larbanois & Carrero y el pogo

Si bien el dúo tuvo la experiencia de participar en un festival como el Pilsen Rock, en sus propios recitales los códigos del género no son ajenos. "Recuerdo un festival en Aiguá, en el medio del campo con criollas, de todo", cuenta Carrero. "En la actuación del dúo participó todo el mundo, pero toda la gurisada joven vivió del recital como si estuviera en un festival del rock. Hacían pogo, agitaban, cantaban las canciones. Nos pasa también en la Patria Gaucha, en el Festival del Olimar. Vos ves que 20, 30 metros para adelante está toda la barra agitando y después en el fondo ves la gente que está más en una tranqui". Larbanois agrega: "En una actuación en Villa del Carmen pasó algo muy gracioso. un jovencito gritó '¡Larbanois y Carrero son rock and roll!'. Y algunos colegas nos dicen: "ustedes son rock and roll loco".

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