Las bestias salen por la noche

Se estrena Animales Nocturnos, la nueva película del diseñador Tom Ford, que propone una experiencia intensa a la vez que muy interesante, y que además cuenta con grandes protagónicos
Tom Ford necesitó una sola película para captar la atención de todos en la industria del cine norteamericano. El diseñador presentó en 2009 su primer trabajo detrás de cámaras, Solo un hombre, y las alabanzas cayeron tanto a sus pies como a los de Colin Firth, protagonista del filme. Hoy, siete años después de aquel suceso que parecía aislado en una carrera dedicada al mundo de la moda, Ford estrena su segundo largometraje, Animales Nocturnos, una confirmación de que sus ambiciones más grandes también están abocadas al séptimo arte.

Animales Nocturnos es una historia dentro de otra: Susan Morrow, interpretada por Amy Adams, es una exitosa curadora en una galería de arte moderno en Los Ángeles. Su vida, bajo los estándares que el ambiente dentro del cual se mueve le exige, es plena: tiene un esposo exitoso, mucho dinero y se relaciona con gran parte del jet set de la ciudad. Sin embargo, es una cáscara vacía, a punto de resquebrajarse.

Ese vacío, ignorado por ella pero muy presente, viene a llenarlo un regalo inesperado: su ex esposo Edward (Jake Gyllenhaal), un escritor frustrado, le envía un manuscrito de su última novela, que se titula precisamente Animales Nocturnos. Sumergiéndose en ese trozo de la mente de su antiguo compañero de vida, con el que terminó de forma abrupta y dolorosa, Susan ocupará sus noches de insomnio con una obsesión creciente por la historia que cuenta el libro, que se asemeja misteriosamente a la descripción de su vida junto a Edward.

Simultáneamente a la historia principal, la película pone en pantalla lo que sucede en el libro de Edward, una violenta historia de tragedia, dolor y venganza, una suerte de neo noir en los desiertos de Texas, donde una familia muy similar a la que una vez Edward y Susan soñaron es asaltada por un grupo de hombres durante una oscura noche en la carretera.

La historia de la película es una adaptación de la novela Tony y Susan, que Austin Wright publicó en 1993, y cuyo título hace referencia al personaje de ficción inventado por Edward y a la curadora a la que da vida Adams. Al principio, la novela tuvo poca repercusión pero, como suele suceder, el éxito de la película en las salas estadounidenses le dio un nuevo impulso para ser reeditado.

Un elenco en forma

Una de los puntos más resaltables de Animales Nocturnos, incluso desde antes de ingresar a la sala de cine, es su elenco. Cuando aparecen nombres como los de Jake Gyllenhaal, Michael Shannon, Laura Linney o Aaron Taylor-Johnson, el espectador puede estar tranquilo de que los personajes, por más complicadas que sean sus construcciones, están en buenas manos.

Sin embargo, quien realmente es la cara de la película, quién lleva adelante la historia físicamente más pasiva, pero emocionalmente más intensa, es Amy Adams. La carrera de la actriz de 42 años pasa por un gran momento, ya que además de Animales Nocturnos también está en cartelera La llegada, filme de ciencia-ficción dirigido por Denis Villeneuve, que está cosechando críticas excelentes y que la tiene como protagonista junto a Jeremy Renner.

En la película de Tom Ford, Adams se despacha con un personaje intrigante, que por momentos se confunde con lo etéreo del mundo artístico que la rodea y cuyas obsesiones sobre el paradero de su ex esposo la dominan.

Pero no solo ella está pasando por un gran momento, ya que a su lado (figurativamente, ya que en la película comparten pocas escenas) está Jake Gyllenhaal, que suma otro punto alto para una carrera ya consolidada.

La trama, como ya se ha dejado en claro en esta misma nota, es oscura. Animales Nocturnos no es una película feliz y explora algunas de las obsesiones que los seres humanos guardan con más recelo; en el filme salen a relucir engaños, decepciones, almas corrompidas, se hace hincapié en la maldad natural del ser humano y de cómo la venganza, a pesar de ser a veces rechazada, sí puede satisfacer la parte más oscura del espíritu.

Quizás una de las frases del personaje de Robert de Niro en Taxi Driver podría ajustarse a la nueva propuesta de Tom Ford: "Todos los animales salen por la noche". Animales Nocturnos presenta eso: una colección de criaturas que encuentran en la noche su liberación, y que a partir de hoy cuentan sus historias en las salas uruguayas.

Una trama tan cautivante como intensa

Animales Nocturnos es una de las mejores películas del año, y lo es gracias a varios factores. En primer lugar, por la intrincada dirección de Ford, que transmite al espectador una sensación de incomodidad permanente que aún persiste a la salida.

También por un muy buen trabajo de todos los actores, incluyendo a Michael Shannon como un sheriff violento y despreocupado y a un desequilibrado Aaron Taylor-Johnson que logra poner nervioso hasta el espectador más apático.
El apartado visual está determinado con acierto, con una fotografía bien diferenciada en las historias que se están contando en forma simultánea.

La adaptación del guión es también excelente y termina proporcionando a la película una intensidad tan alta que puede generar algún malestar en el público, pero es parte de la experiencia que propone Animales Nocturnos, una que sin dudas vale la pena.

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