Las calificadoras confían en que el gobierno corregirá desequilibrios

La calificación de grado inversor que tiene la deuda uruguaya es hoy una de las principales fortalezas con las que cuenta la economía local. En medio de las turbulencias que afectan a la región y al resto de los países emergentes, esa es una cualidad que lo distingue y un respaldo a la hora de generar confianza para atraer inversión y buscar fuentes de financiamiento externo.

Ese discurso ha sido repetido de forma incesante desde el actual gobierno, aunque en las últimas horas fue el presidente Tabaré Vázquez el primero en acentuarlo, al punto que alertó por las consecuencias negativas que podría tener para el país la pérdida del grado inversor.

Vázquez dijo en su mensaje por el primer año de gobierno que va a trabajar "fuertemente para no perder el grado inversor", porque eso significaría "un impacto muy negativo". Ese mensaje es valorado en el Ministerio de Economía (MEF) como una "señal institucional muy fuerte de compromiso de todo el Poder Ejecutivo" para conservar la calificación.

La preocupación no es algo exclusivo del gobierno, porque hay economistas y analistas financieros que también manejan esa posibilidad desde hace tiempo. Sin embargo, las calificadoras de riesgo parecen mantener la confianza en que el gobierno resolverá los temas todavía pendientes en la agenda, como la inflación alta y el déficit fiscal.

El año pasado, tanto la calificadora Standard & Poor's como Moody's mejoraron el nivel de calificación de la deuda soberana uruguaya y la subieron de la nota BBB- a BBB, mientras que Fitch la mantuvo en el escalón más bajo dentro del grado inversor (BBB-).

En diálogo con El Observador, la analista de Standard & Poor's para Uruguay, Delfina Cavenagh sostuvo que la tendencia para el país sigue siendo "estable", porque se asume que el gobierno va a seguir privilegiando el tener una posición fiscal "sustentable" y va a tomar las medidas necesarias para poder contrarrestar los efectos adversos, sobre todo de Brasil. "Buscamos más que nada que se tomen políticas que se puedan mantener a lo largo del tiempo y que lleven gradualmente a una reducción del déficit. No esperamos que el déficit en Uruguay se revierta de un año a otro", añadió.

"Lo que estamos viendo es que el contexto va a ser más desafiante y que el gobierno va a tener que estar más atento a cómo sigue el resto de la región. Esto es un proceso de seguimiento continuo. Estamos viendo que el gobierno tiene claro cuáles son los temas pendientes en la agenda y muestra compromiso para tratar de resolverlos", apuntó Cavenagh.

Por su parte, el analista de Fitch para Uruguay, Todd Martínez, sostuvo que por ahora la calificadora no prevé un cambio a la nota del país. El experto recordó que se ha mantenido la calificación BBB- por la consolidación de logros, como la mejor capacidad para enfrentar shocks externos, una composición más favorable de la deuda pública, y fortalezas estructurales que se reflejan en "altos índices" de desarrollo social e institucional. No obstante, dijo que la inflación "persiste en niveles altos", y el déficit fiscal ha crecido en los últimos años por encima de las metas presupuestarias, reflejando rigidez en los gastos y presionando la deuda pública bruta en niveles ya por encima de la mediana de la categoría 'BBB'.

"Estos factores acotan el espacio para políticas contracíclicas y restan credibilidad al marco de políticas. Nuestra nota podría ser afectada positivamente por un mejoramiento de las debilidades crediticias que hemos señalado, o afectada negativamente por su deterioro. Pero la perspectiva estable actual implica que en este momento no prevemos un cambio a la nota en el corto plazo", dijo.

Las finanzas públicas del gobierno cerraron en los 12 meses finalizados a enero en su peor nivel en 13 años. El rojo de las cuentas públicas ascendió en el primer mes del año a 3,8% del Producto Interno Bruto (PIB), agravando el deterioro en tres décimas de punto porcentual respecto al dato de cierre de 2015 cuando representó 3,5%.

El economista Ignacio Munyo, director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM (Universidad de Montevideo) valoró que hasta ahora Uruguay "ha logrado desmarcarse" de Brasil en la percepción de riesgo implícita en el precio de los bonos del gobierno y mantiene la confianza de los mercados internacionales. A esta fortaleza financiera se le suma el hecho de que el país tiene créditos muy favorables ya acordados con organismos multilaterales.

Sin embargo, apuntó que Uruguay "no se puede descuidar" porque los desequilibrios macroeconómicos que se deterioraron marcadamente a partir de 2012 no han mejorado en el primer año de la actual administración. Así, el déficit fiscal sube y la inflación araña el 10%. "Es cierto que las calificadoras de deuda miran de reojo los desequilibrios macro, aunque en el fondo lo que les importa es que el país pueda pagar sus deudas. Para ello es vital que la economía siga creciendo de forma sostenible, por baja que hoy sea la deuda. Y hoy es necesario generar la confianza de que esto es posible", dijo.

Para el analista financiero, Andrés Escardó, hoy las calificadoras de riesgo se están fijando más en el déficit fiscal que en el problema de la inflación y desde su punto de vista el gobierno "no ha demostrado tener herramientas eficaces para bajarlo".

"Lo que el gobierno deben estar sintiendo es que hoy las calificadoras no hacen revisiones al vuelo como lo podían hacer antes de 2008. Hoy son exhaustivas y sus herramientas y modelos adelantan lo que pueda pasar con la economía de un país", apuntó.

Unidad de Deuda resaltó mensaje de Vázquez

El director de la Unidad de Gestión Deuda del (MEF), Herman Kamil, dijo ayer a El Observador que "no hay ninguna advertencia" de las calificadoras de riesgo por un posible desmejoramiento en la nota soberana y declaró que "el mercado" le sigue concediendo crédito al país a un costo alineado con el investment grade.

No obstante, recordó que en el gobierno son "muy conscientes de que hay que trabajar fuerte para consolidar la calificación crediticia". "Tanto el ministro (de Economía y Finanzas, Danilo Astori) como yo habíamos hablado del tema. Lo que hizo el presidente (Tabaré Vázquez) ahora fue darle la jerarquía que se merece", indicó.

Kamil destacó que Uruguay está dos escalones por encima del grado inversor, pero aclaró que eso no debe dar lugar a la "complacencia" y que "hay que poner foco en las variables macroeconómicas para que sean sostenibles. Es una señal institucional muy fuerte de compromiso del Poder Ejecutivo todo, encabezado nada menos que por el presidente, de consolidar uno de los activo financieros intangibles más importantes que tiene Uruguay", resaltó.

La importancia de las calificadoras

El papel de las calificadoras de riesgo ha cobrado en el último tiempo una importancia significativa en los mercados. Aunque han sido blanco de cuestionamiento en algunos momentos por las metodologías y criterios utilizados, sus valoraciones sobre la capacidad de pago de los países constituyen hoy una referencia para los inversores en todo el mundo, al momento de tomar decisiones.