Las calles de Montreal

Cada vez más reconocida y visitada, la metrópolis canadiense bulle en barrios y avenidas donde el turismo se cruza con la herencia histórica, algo que también sucede bajo tierra
Por Cecilia Custodio, especial para El Observador

Montreal es una mezcla de Europa con América del Norte. Su historia de inmigración, su variedad idiomática y su diversidad la han convertido en una de las metrópolis multiculturales y de vanguardia del mundo, lugar de encuentro de turistas, estudiantes, aventureros y foodies. Esta ciudad sobre el río San Lorenzo y el Ottawa es verde, ordenada y segura, una opción excelente para planificar un próximo viaje.

En concreto, hay que empezar por el Quartier Latin, que fuera el lugar de residencia de la clase media francófona de Montreal, para convertirse en el lugar preferido de los estudiantes y de la gente joven. Luego hay que acercarse al Downtown, el corazón de Montreal y una de las zonas más cosmopolitas de la ciudad. Otros barrios de interés por allí son el Vieux Montréal (entre el río San Lorenzo y el centro), Chinatown y el Plateau Mont-Royal, el barrio más chic, poblado de bares, restaurantes, tiendas y teatros. Otro punto atractivo es el barrio de Outremont, donde vive una gran comunidad judía. Montreal posee también su Little Italy y su Chinatown, como corresponde a cualquier gran ciudad. El Village es el barrio gay, conocido en la ciudad por su ambiente nocturno y diurno.

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Las fundamentales

Algunas calles a tener en cuenta al momento de viajar a Montreal son la rue Saint-Catherine que es el polo comercial; el Boulevard Saint-Laurent donde reside la multiculturalidad de la ciudad; la rue Sherbrooke, donde se concentran galerías de arte y tiendas de lujo y el Boulevard René-Levésque, corazón del distrito financiero con sus rascacielos.

La rue Saint Paul es el paseo turístico por excelencia: el lugar de los bares y restaurantes. Por ella se puede bajar hacia los muelles de lo que fue el puerto de Montreal, a orillas del San Lorenzo. Por allí también están la plaza Jacques-Cartier con el ayuntamiento y el Chateau Ramezay, otros dos puntos claves de la ciudad, y que hoy es museo de historia y restaurante. La Saint Paul corre paralela al río y es un lindo paseo entre muelles y embarcaderos.

Un recorrido por esta zona puede hacerse con la noche en mente. Para salir o irse de copas, Montreal tiene tres calles principales: Rue Crescent –en el oeste de la ciudad–, es el reducto de los angloparlantes. Es moderna, de tendencia y con precios más caros, conviene tenerlo en cuenta antes de acercarse. El boulevard Saint-Laurent es una zona de estudiantes que se torna variopinta y divertida, bien para ir de bar en bar. El ambiente es menos sofisticado que Crescent, más económico (para el bolsillo de los estudiantes) y más heterogéneo. Finalmente, la rue Saint-Denis –entre rue Sherbrooke y Maisonneuve– es la zona más francófona y más tranquila, para los que buscan alejarse del jolgorio estudiantil.

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La basílica de Notre Dame, con su espectacular despliegue gótico
La basílica de Notre Dame, con su espectacular despliegue gótico

Los mercados

Montreal posee una de las más vibrantes redes de mercados de alimentos. En sus pasillos los visitantes pueden encontrar carnes y quesos, alimentos frescos y cocidos. Existen hoy 15 mercados públicos.

Atwater Market
Al norte, por la ribera del canal Lachine, que fue convertida en un hermoso espacio verde, este mercado es una excelente opción donde iniciar un día de visitas, o donde terminar un agotador día de caminatas. Su estructura art déco fue inaugurada en 1933, y su torre con reloj es uno de los íconos de la ciudad. En los días lindos es común ver gente corriendo por el perímetro, disfrutando de la naturaleza y el paisaje. Frutas de todo tipo, mermeladas y chutneys, así como pescados, quesos y charcutería, son algunas de las delicias que se pueden obtener en el mercado.

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Jean-Talon Market
El Atwater es "el" mercado visitado por turistas, pero si se busca una experiencia más local, a 30 minutos al norte, se encuentra el Jean-Talon, contemporáneo del Atwater, que alberga las mejores frutas y verduras de la ciudad. El Jean Talon tiene una gran influencia italiana y se nota en los negocios como Pastificio Sacchetto, donde se puede comprar deliciosa pasta casera. También se puede optar por sándwiches, charcutería y exquisiteces varias.

La ciudad subterránea

Suena distópico, pero para los habitantes de Montreal es común manejarse bajo tierra cuando llega el invierno. Sus 32 kilómetros de túneles conectan siete estaciones de metro, siete grandes hoteles y edificios de oficinas y centros comerciales en 41 manzanas, y 2.000 tiendas y 40 cines habilitan la diversión. Unos 500 mil ciudadanos, más los turistas, se movilizan por día bajo tierra.

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Hoy, el Plateau es lo de moda
Con sus calles tranquilas, su arquitectura europea y sus restaurantes, cafés y parques, es el barrio de moda de Montreal. En sus calles se puede observar una mezcla de culturas, de diseño y tendencia. El Plateau Mont Royal por muchos años se caracterizó por ser el barrio bohemio, y esa característica se agrupa ahora en el Mile End. Es el lugar donde vivir la multiculturalidad (y también hacer compras).

El Village más diverso

Es uno de los barrios con mayor concentración de comercios y establecimientos para el público LGBT. Situado cerca del centro, se extiende a lo largo de casi 2 kilómetros desde la calle Sainte-Catherine, principal eje comercial, hasta el sur del parque Lafontaine. Recomendados: el cabaret Mado, el Aigle Noir y el complejo Bourbon, con cinco bares, dos restaurantes, un hotel y una discoteca.