Las cartas no llegan a los barrios considerados peligrosos

Personal del Correo recibirá cursos de seguridad por parte de la Policía
Hay lugares en distintas zonas donde no se desarrolla la tarea (de entregar cartas)", dijo Marcelo Giménez, dirigente de la Asociación de Funcionarios Postales del Uruguay (AFPU). La inseguridad ciudadana, que no solo implica hurtos sino que puede llegar a casos de acoso, es uno de los principales problemas con los que deben lidiar los carteros y el personal de ventanilla del Correo Uruguayo.

Al igual que otros servicios, se supone que los funcionarios postales tienen la obligación de entrar a todas las zonas del país. De hecho, uno de los objetivos del correo es la "universalidad" del servicio, lo que significa que el 100% del territorio nacional debería estar cubierto. Sin embargo, el personal ha delimitado "zonas rojas" que involucran "tramos de calles en determinados barrios", en donde no se ingresa, aseguró Giménez.

"Salvo que un compañero conozca a alguien de esa cuadra, no tiene por qué entrar", agregó el dirigente sindical.

Los dos barrios a los que hace referencia Giménez son Cerro Norte y Marconi, aunque aclaró que también hay otros. Esto no quiere decir que el barrio completo quede aislado, sino que son algunas cuadras las que se ven afectadas por esta decisión.

"Nosotros les decimos a los compañeros que la vida está por delante", contó Giménez, quien aclaró que en el sindicato reciben "muchas denuncias por inseguridad, en especial del cartero".

Marcelo Domínguez, gerente de Gestión de capital humano del correo, dijo que "oficialmente no hay zonas sin cubrir". Domínguez sí está al tanto de la inseguridad a la que están expuestos los funcionarios "de contacto" –como definen a los carteros y al personal de ventanilla–, pero como el servicio del correo tiene protección constitucional, las entregas se deberían cumplir de todos modos. "Si no se puede realizar la entrega –dijo Domínguez–, los envíos son reintegrados al remitente".

Acoso, peajes y rehenes

Las rapiñas y los hurtos de motos no son los únicos episodios de inseguridad. Los carteros también están expuestos a otro tipo de situaciones violentas. El cobro de peajes, por ejemplo, es una de las modalidades delictivas que se aplicaron en algunos barrios. "El tema de los peajes es una de las cuestiones en las que aún no sabemos cómo actuar", dijo Domínguez, quien además explicó que "no hay política de reembolso".

Por lo tanto, si un cartero debe sacar de su bolsillo para darle $ 50 a un delincuente, el correo no se hace cargo del gasto.

"Entiendo que no deberíamos tener una política de resarcimiento económico, sino que debemos enseñarles cómo actuar", sentencia el gerente.

Asimismo, varias funcionarias han sido víctimas de acoso durante su horario de trabajo. Según Domínguez, "no es una situación que se venga dando desde hace mucho tiempo", pero sí reconoce que es un problema actual.

Giménez, por su parte, dijo que en el sindicato han recibido varias denuncias de "compañeras mujeres" que son perseguidas o agraviadas. En estos casos, el correo les pide a las funcionarias que realicen la denuncia en la comisaría más cercana.

Por el momento, el Correo Uruguayo tiene un protocolo con una línea directa en donde los trabajadores pueden comunicarse con un abogado para que los asesore. Este sistema funciona hace tres años, justo después de que ocurriera un atraco en una sucursal de Pocitos, en donde murió un policía y uno de los delincuentes. En esa rapiña, en agosto de 2013, también hubo toma de rehenes en el local.

Correo seguro

A raíz de la creciente inseguridad, el correo contactó al Ministerio del Interior para que los asesorara. Es por este motivo que se creó el programa Correo seguro, en donde se capacitará a 600 funcionarios postales para saber cómo actuar ante determinadas situaciones de violencia. Estos cursos, que comienzan en junio y finalizarán en noviembre, no pretenden brindarles nociones de defensa personal ni les enseñarán a manipular armas.

La coordinadora nacional de Policía Comunitaria, subcomisaria Laura Labarnois, dice que la capacitación les otorgará "herramientas técnicas para no sufrir más daño". El programa está a cargo de personal de Policía Comunitaria y de la Jefatura de Montevideo. También participará el plantel de perros porque, según Labarnois, los carteros se ven involucrados en situaciones de violencia con animales.

Labarnois dijo que los funcionarios "quedaron inquietos de que lo de Pocitos volviera a pasar", por lo que la Guardia Republicana los capacitará en toma de rehenes. "No deben hacer movimientos bruscos ni mirar a los ojos a los delincuentes", explicó la coordinadora, quien además agregó que se les enseñará a los trabajadores a comunicarse de manera eficaz con las unidades policiales.

Desde el Correo Uruguayo esperan que estos cursos les brinden herramientas que les permitan a los trabajadores sobrellevar las situaciones de violencia.

Sin embargo, Giménez opinó que el curso "no alcanza para solucionar el problema general porque (la violencia) trasciende al Correo"

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