Las crisis que sufre Europa

Hoy se discute la posible salida de Gran Bretaña, uno de los temas que aquejan al continente
La Unión Europea (UE), confrontada a las exigencias británicas para evitar la salida del Reino Unido de la 'familia' -"Brexit"-, atraviesa una ola de crisis de una intensidad inédita desde la emergencia del proyecto continental hace unos 70 años.

Además de este riesgo de una Europa sin el peso pesado británico, segunda economía del bloque, la UE enfrenta la mayor afluencia de migrantes desde la Segunda Guerra Mundial, los sobresaltos de la zona euro y la amenaza de atentados terroristas tras los reivindicados por el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en París, en 2015. A continuación, un resumen de estas situaciones

“Brexit”

El primer ministro británico David Cameron exige a la UE reformas y flexibilizaciones que atañen a varios temas claves, entre los cuales la inmigración, la gestión económica y la soberanía política, para luego intentar convencer a sus conciudadanos de quedarse en la UE, mediante un referéndum que podría realizarse en junio próximo. Cameron se encuentra bajo la presión de los euroescépticos del Reino Unido, en particular del partido antiinmigración y nacionalista UKIP, de Nigel Farage.

El presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, presentó el 2 de febrero un preacuerdo para responder a las reivindicaciones británicas y evitar un “Brexit”, pero el proceso sigue siendo “muy frágil” según el propio Tusk. El ex primer ministro polaco ha comenzado una gira por las capitales europeas, que esta semana lo llevaron a Atenas, Praga y Berlín, antes de la cumbre de hoy y mañana en Bruselas, donde se intentará lograr un acuerdo entre los 28.

Entre las reivindicaciones de Cameron, la que concierne la limitación de las prestaciones sociales para los ciudadanos de otros países de la UE promete acalorados debates. Esta medida apunta en primer término a los trabajadores procedentes de Europa central y oriental, miles de los cuales trabajan en Gran Bretaña.

Zona euro

La mayoría de los 19 países de la zona euro no termina de aceptar la exigencia del Pacto de estabilidad que impone que la deuda pública no exceda el 60% del PIB.

No obstante, la situación para España y, sobre todo, Italia, Portugal y Grecia continúa siendo particularmente difícil según las autoridades europeas, aunque ciertos analistas consideran que la crisis del euro no es la causante de esa situación.

La Unión económica y monetaria estuvo a punto de sufrir un “Grexit” en 2015. Grecia obtuvo a mediados de ese año un tercer plan de ayuda internacional bajo condición de continuar a ritmo sostenido las difíciles reformas de austeridad, que aún persisten.

Los acreedores (Unión Europea y Fondo Monetario Internacional) controlan de cerca toda la situación. A comienzos de febrero el avance de las reformas fue considerado todavía insuficiente para permitir paso a las discusiones sobre la reducción de la deuda pública, que debería llegar al 17 % del Producto Interno Bruro griego en 2015 según cifras de la Comisión.

La urgencia de los migrantes

Desde el llamado a la movilización lanzado en la primavera boreal de 2015 por la Comisión para aliviar a Italia y Grecia y para gestionar en común la llegada masiva de migrantes a sus costas, los Estados miembros se encuentran muy divididos al respecto.

Con excepción de Berlín y Estocolmo, la mayoría de las capitales rehúsan asumir su cuota parte en la repartición de 160.000 demandantes de asilo, por lo que esta iniciativa se encuentra al borde del fracaso.

Los atentatados del 13 de noviembre pasado en París, que dejaron 130 muertos, y los actos de violencia en Colonia el día de Año Nuevo han oscurecido el ambiente en general y las “veleidades” de solidaridad.

La respuesta europea a esta crisis migratoria -en gran parte vinculada a las guerras siria y afgana, pero también a la miseria en África subsahariana- se apoyaba también en la apertura en Italia y Grecia de centros de registro de los recién llegados, encargados de distinguir entre refugiados aptos para ser protegidos internacionalmente y los migrantes económicos. Además, estos “hot spots” han tardado en entrar en funcionamiento.

Los países del ex bloque del Este son los más hostiles a la acogida de migrantes, y algunos como Hungría han levantado barreras en sus fronteras a mediados del año pasado. Seis países de la UE han restablecido controles temporales en sus accesos, al punto que el espacio Schengen -de libre circulación entre 26 países (22 de los cuales son miembros de la UE)- está considerado en peligro, como nunca antes.

Fuente: AFP

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