Las dos caras de Brad Pitt, como actor y productor

La estrella está al frente de War Machine, de Netflix
En 2001, Brad Pitt estaba en uno de los momentos cumbres de su popularidad. Consolidado como estrella, ese año estrenó tres películas: La mexicana, Juego de espías y La gran estafa. Pero también fundó junto al productor Brad Grey y a la que entonces era su pareja, Jennifer Aniston, la productora Plan B.

Cuatro años después, la pareja se disolvió, y Grey se fue a trabajar para los estudios Paramount, por lo que el actor quedó como único responsable de la empresa, y desde entonces desarrolló las dos carreras –la de intérprete y la de productor– en paralelo.
Y si bien sus éxitos delante de cámaras se mantuvieron a partir de ese momento, Plan B acumula también una larga lista de filmes destacados, entre los que se cuentan las ganadoras del Oscar a Mejor película
Los infiltrados, 12 años de esclavitud (de hecho fue Pitt quien recibió la estatuilla de manos de Will Smith) y Luz de Luna, además de cintas como Selma, La gran apuesta y El árbol de la vida.

El viernes 26 se estrenó una de las nuevas producciones de Pitt, War Machine, un trabajo en conjunto con Netflix, en el que la estrella de 53 años también es protagonista. Se trata de un filme bélico pero con un tono satírico, basado en el libro The Operators.

Tanto el texto como la película critican el accionar del Ejército de Estados Unidos en Afganistán, aunque el filme lo hace con una mayor cuota de humor y absurdo.

Pitt encarna al general Glen McMahon, inspirado por el controvertido general Stanley McChrystal, que fue despedido por su desempeño en ese país.

El largometraje plantea un cruce entre la ficción y los hechos reales, con apariciones de personajes verídicos, entre los que se incluyen el expresidente estadounidense Barack Obama (quien figura tanto en imágenes de archivo como interpretado por el actor Reggie Brown, célebre imitador del exmandatario).

El trabajo de Pitt, como un general bocón y que vende una imagen de macho, pero que en definitva es bastante incompetente y agresivo en exceso, es uno de los puntos destacados de War Machine, que también incluye apariciones de los actores Ben Kingsley y Tilda Swinton.

La recepción de esta película marca un respiro para su protagonista, que en los últimos meses ocupó más titulares por su divorcio de Angelina Jolie en setiembre del año pasado, su consiguiente denuncia por maltrato a uno de sus hijos, y por su alcoholismo (revelado en una reciente entrevista) más que por su trabajo.

De todas formas, War Machine es el último proyecto de Pitt como actor, al menos por este año. Su faceta como productor si tiene más proyectos agendados, como la película Beautiful Boy, cuyo estreno está previsto para 2018, así como la segunda temporada de las series The OA (otra colaboración de Plan B y Netflix) y Feud.

En esta etapa de reconversión, luego de lo ocurrido en su vida personal, Pitt parece decidido, al menos de momento, a tomarse con calma las cosas delante de cámara y enfocarse más en su faceta menos conocida, pero que también le ha permitido financiar y apoyar proyectos tan atractivos como diversos.