Las drogas, las mujeres "narcas" y la peligrosa ignorancia

Las novedosas políticas antinarcóticos y la sordera de los legisladores cuando no quieren oír a los expertos

Los procesamientos por venta de droga crecieron en 2015 en Montevideo un 56%, según el último balance publicado por la Junta de Drogas.

El Senado aprobó un proyecto con apoyo de todos los partidos para que el tráfico de drogas tenga una pena mínima de 20 meses, con lo cual lo convierte en un delito inexcarcelable.

Uno supone que se quiere solucionar el tema de las drogas, lo que no supone sino que tiene la certeza es que va a haber más presos por este tema.

El proyecto hace una salvedad que en realidad, si se conoce un poco cómo funciona el negocio del narcotráfico, salvará a muy pocos de la cárcel. La norma rige para cuando el tráfico lo protagoniza un grupo delictivo, no cuando el delito lo cometan personas "solas".

Habría que ver qué se considera "grupo", pero en general son muy pocas las personas "solas" que van a Argentina a comprar pasta base, o a Paraguay a traer marihuana o a Bolivia a buscar cocaína. Siempre se necesita una cierta organización. En general está el señor o la señora que financia el negocio, quien va a buscar la droga y la trae, quien la acopia y el quien la sale a vender. En medio puede haber un montón de otros "funcionarios" que prestan logística, comunicaciones, seguridad. Lo cierto es que en una punta hay alguien que pone la plata y es el que se la lleva, y en el otro extremo uno que sale a venderla y se lleva una parte mínima comparada con el capitalista.

¿Políticas de género? Un 40% de las mujeres presas lo están por delitos vinculados al narcotráfico. En seis años los procesamientos de hombres por esta causa crecieron un 43% y los de mujeres un 85%. Mariela Mazzotti, directora del Instituto Nacional de las Mujeres, dijo a El País que el aumento de los procesamientos de mujeres se debe, sobre todo, al uso de éstas como "mulas". O sea que si el proyecto se hace ley obligará al juez a encerrar al que financia -si es que llega a él luego de que, a veces, se empiece a tirar por la punta más débil de la madeja- y va a obligar a encerrar también al que hace "la calle". A rajatabla. Es de los delitos con mayor reincidencia, pero no estaría mal que por cada ley represiva debiera haber una que apunte a la prevención y al intento de rehabilitación. Una especie de contrapartida: por cada acto represivo, uno de comprensión y de apuesta a futuro.

Desde la oposición se había propuesto agravar las penas para quienes guardaran la droga en sus casas. O sea, el gran capitalista que guarda sus 500 kilos de cocaína en un depósito, tendría una sanción más leve que el que guarda el kilo y medio de pasta base en su casa.

¿Leyes para ricos y para pobres dijo alguien?

No me vengan con estigmatización. Hay un perfil más o menos definido para el traficante de éxtasis o cocaína y el que solo comercia con pasta base. Un proyecto que el Parlamento aprobó consideraba que traficar con pasta base era similar a cometer un homicidio. Menos mal que semejante idea abortó por imperio de la ignorancia de los legisladores al aprobar una ley inaplicable y de las técnicas de estiramiento aplicadas por los narcos a las drogas baratas que hacen que una droga no sea lo que parece o lo que la ley quiere penar. Los fiscales Gilberto Rodríguez y Carlos Negro consideraron que la ley que tornó inexcarcelable el delito de venta de pasta base es "inaplicable". Según informó El País, el Instituto Técnico Forense es incapaz de establecer científicamente cuándo se trata de pasta base y cuándo de clorhidrato de cocaína, ya que los reactivos químicos que se utilizan detectan solo el alcaloide cocaína, presente en ambas sustancias. "No es posible acreditar que sea pasta base libre o fumable como lo pide la ley, y entonces no se tiene el elemento material del tipo penal y la ley se torna inaplicable", dijo Rodríguez.

Hay bibliotecas enteras de documentos y libros acerca de cómo surgió el fenómeno del narcotráfico en la región, cómo evolucionó, en qué está ahora, qué han hecho otros países, y los que apostaron a la represión severa no saben que hacer con tanto preso. También en el país hay gente que sabe. Los legisladores a veces los invitan a las comisiones, pero como el Parlamento es la caja de resonancia de la ciudadanía, quizás las voces de la calle resuenen demasiado y no dejen a los representantes del pueblo oír bien qué es lo que opinan los que saben.


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