Las empresas uruguayas se reestructuran para sobrevivir

El 80% de las empresas uruguayas piensan en reinventarse, según un reciente estudio. La coyuntura económica, la tecnología y las fusiones son algunos de los motivos que las llevan por ese camino.

El gerente de la compañía local de logística y distribución Grupo Ras, Rúben Azar, asegura que la reestructura forma parte de su cultura organizacional. "No nos sentamos un día a decir"nos estamos reestructurando". Es un proceso de 25 años, algo que hacemos todo el tiempo para ajustarnos al negocio y lograr la mayor eficiencia. Nuestra reestructura es permanente", ratifica.

Como él, cada vez más empresarios uruguayos apuestan a las reestructuras para crecer, modificar su rumbo o sobrevivir.

Para las consultoras, que se encargan de acompañar a las empresas en sus procesos de reestructura, es moneda corriente que las compañías locales reorganicen sus esquemas y, para ellas, el cambio en los procesos y las plantillas obliga a dejar a un lado los sentimientos y a enfocarse en el profesionalismo.

"Lo que se eliminan son posiciones, no personas. Lo que pasa es que muchas veces esas posiciones están asociadas a personas pero primero se debe pensar en el negocio", sostiene el gerente de Consultoría en RRHH de KPMG, Federico Kuzel.

Las desvinculaciones son la parte más visible y también más dolorosa del cambio pero, a nivel corporativo,la prioridad debe estar siempre en priorizar a la empresa. "A veces por no querer despedir a algunos terminan despidiendo a todos porque cierran la empresa", apuntó Kuzel.

Según la Liga de Defensa Comercial, en 2015 hubo 90 empresas en concurso de acreedores, una cifra récord que solo fue superada en 2002 cuando 200 empresas apelaron a este recurso.

Para evitar llegar a este punto, las firmas se reinventan y según el director de Advice, Federico Muttoni, muchas en Uruguay quedan "reducidas a su mínima expresión". "Las empresas tienen necesidad de reestructuras cuando están frente a una crisis que puede afectar su supervivencia o si tienen que proyectarse de otro modo a futuro", explicó.

Existen reorganizaciones que no redundan en despidos. "Un rediseño organizacional no necesariamente implica recortes en la planilla actual de trabajadores, así como tampoco necesariamente bajas de sueldo. Ambos aspectos están muchas veces en el "imaginario de las personas; sin embargo no es así", comentó la gerenta de Consultoría en Capital Humano de Deloitte, Lorena Goñi. Otras reestructuras pueden estar enfocadas a desarrollar nuevos negocios o aggiornar los ya existentes.

El cambio puede pasar por una transformación en el área comercial, apuntó el gerente comercial de Manpower, Fernando Aldabalde. "En ocasiones, la reestructura tiene que ver con eliminar líneas de producto o servicios que no son rentables. Si las empresas no son capaces de retener a sus clientes, de poco servirá que se hagan reducciones de gastos, disminuciones de plantilla y despidos", comentó.

Girar el timón

Diversos motivos llevan a una compañía a tomar el camino de la reestructura. El socio de Auditoría de EY, Marcelo Recagno, los sintetiza en: pérdida de posicionamiento en el mercado, dificultad de los mercados regionales, cambio en la tendencia de consumo de los productos, nuevos competidores, cambios tecnológicos, globalización de los mercados y su impacto en la compañía, además de la falta de financiamiento y la pérdida de rentabilidad.

En líneas generales, los asesores consultados coinciden en que la desaceleración económica es la gran impulsora de actuales reestructuras que llegan para reducir gastos y así compensar el peso de menores ingresos.

"En períodos de desaceleración, los resultados se deterioran y las compañías enfrentan una mayor presión para lograr eficiencias. En muchos casos, estos procesos vienen acompañados de programas de reducción de costos y menos inversiones", explicó Aldabalde, de Manpower.

La disrupción de los negocios, entendida como una visión diferente a la tradicional de hacer las cosas, es otro de los grandes fenómenos que origina las reestructuras. En este sentido, se destacan las empresas que se basan en la tecnología.
Kuzel, de KPMG, reconoce que nadie está libre de que las nuevas tecnologías introduzcan una aplicación que compita con su empresa. Para él, no generar las mejores condiciones para su negocio y para sus clientes genera tierra fértil para que cualquier forma de negocio se instale y prospere.

"Cuando se es atacado por una nueva forma de negocio por lo general es porque el propio negocio –por comodidad– no mejoró lo que tenía que mejorar. Todos tenemos nuestro Uber", puntualizó.

Las fusiones o adquisiciones también son un motivo que propicia reorganizaciones a nivel local, según el presidente de la Cámara de Industrias (CIU), Wáshington Corallo. Detalló que en 2005 el parque industrial estaba compuesto por un 30% de capitales extranjeros y un 70% por capitales nacionales, y que hoy existe 55% de capitales extranjeros y 45% nacional. Para el presidente de la CIU, esto da la pauta de la reestructura realizada por muchas empresas que vendieron su parte a compañías extranjeras.

Moverse más rápido

Las transformaciones organizacionales no son gratuitas ni sencillas, según la opinión de los consultores. Para la gerenta de RRHH de Mazars, Verónica Monteserín, cambiar la organización implica costos importantes. "Por supuesto el costo financiero, pero también lo que tiene que ver con el factor humano: en el proceso de reestructura y luego, cómo repercute en los que quedan, en el servicio o en la fabricación de los productos y en la atención de los clientes", señaló.

La gerencia debe estar preparada, al mismo tiempo, para negociar con los sindicatos que, según los expertos, pueden llegar a entorpecer la puesta en marcha de la reestructura si no se los tiene en cuenta desde un primer momento.

La agilidad y las nuevas formas de trabajo más flexibles fuerzan a las empresas a crear los mejores equipos posibles. En los hechos les permite eliminar salarios que quizás estaban desproporcionados en relación con los del mercado y realizar nuevas contrataciones que se ajusten más a la realidad lo que, en definitiva, también contribuye a reducir los gastos fijos.

"Las organizaciones hoy requieren moverse más rápido, responder a problemas cada vez más complejos, ser más creativos, más eficientes, motivar generaciones muy diversas", remarcó a su vez Goñi, de Deloitte.

Muchas veces ese "dream team" es, al mismo tiempo, víctima de las repercusiones de la reestructura. Según Kuzel, de KPMG, el hecho de haber vivido una reestructura impacta con fuerza en la interna.

"Puede generar reacciones negativas, pero también el miedo a perder el trabajo muchas veces mueve el statu quo y hace que las personas trabajen mejor, por lo que además de haber logrado una mejora en la eficiencia también se optimiza la productividad", resaltó.

Para los especialistas, el proceso de reestructura nunca debe perder el foco en la empresa, por lo que es fundamental cuidar su imagen ante los clientes y el personal.

Las consultoras recomiendan, en este sentido, el diseño de buenos planes de comunicación y que se presenten reglas claras. Además, ofrecen servicios de outplacement que orientan a quienes fueron desvinculados hacia la re-inserción en el mercado laboral.

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