Las guerras que el mundo ignora

La comunidad internacional centra su atención en Siria mientras el drama humanitario también azota a otros países, que repiten calamidades similares
Embed

Para la Real Academia Española el olvido es el "descuido de algo que se debería tener presente". Así, en un segundo plano, es donde parecen quedar algunos conflictos bélicos y humanitarios en días en que la atención de la comunidad internacional está centrada en Siria, un país en guerra civil desde 2011.

Terror, armas, pobreza y hambre forman el cóctel molotov capaz de aniquilar cualquier sociedad y con el que también conviven a diario los habitantes del Congo, República Centroafricana, Sudán del Sur y Yemen, entre otros.

Si bien cada uno tiene sus características, otro punto en común de los conflictos olvidados es que se trata de países donde el poder fue tomado por grupos rebeldes, o en donde los presidentes o dictadores se aferran a su sillón. Y, en todos los casos, se viola el derecho humanitario y los derechos humanos.

Aunque la agenda política de las potencias y el tratamiento informativo de los medios los relega, en los conflictos olvidados también mueren niños –por balas o hambre– además de otros miles de civiles inocentes, y se destruyen hospitales y ciudades enteras.

"La gran mayoría de las víctimas de dichos conflictos son civiles que no tienen participación activa en hostilidades y que son personas protegidas por el derecho internacional. Y esto no es solo consecuencia de la actuación de grupos armados no estatales, sino también de miembros de la comunidad de Estados, varios de ellos sentados en posiciones de responsabilidad en el concierto internacional que debería darles la posibilidad de influir en la resolución de dichos conflictos", dijo a El Observador Renzo Pomi, representante de Amnistía Internacional ante las Naciones Unidas (ONU).

Miedo y más miedo

Para Francisco Otero, coordinador de terreno de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) en República Democrática del Congo, en ese país "lo único" que existe de democracia "es la palabra" en el nombre institucional. En diálogo con El Observador, el activista relató el drama humanitario de los congoleños, la falta de servicios y la ausencia del Estado en el territorio.

En el Congo la tensión subió en los últimos meses porque si bien este año debería haber elecciones, el presidente, Joseph Kabila, en el cargo desde 2001, no quiere abandonar su puesto. La oposición comenzó a levantar el peso de sus protestas y, con el conflicto en ebullición, los próximos meses serán los de mayor enfrentamiento.

En República Centroafricana desde 2013 hubo al menos 400 mil desplazados internos por su guerra civil. Además, otros 450 mil son refugiados que se trasladaron a los limítrofes Chad, Camerún y Congo.

José Sánchez, coordinador médico de MSF pero en República Centroafricana, relató a El Observador que en ese país que volvió a la democracia en 2015 –al menos de derecho– se vive un estado de "conflicto latente" que en cualquier momento puede estallar.

Y no más tranquilas van las cosas en Sudán del Sur. Independizado de Sudán en 2011, ese país vive una guerra civil donde tanto el gobierno como los opositores cometen crímenes de lesa humanidad y reclutan niños para sus ejércitos.

En Yemen, donde los rebeldes con apoyo de Irán desplazaron al gobierno en 2013 y enfrentan hace un año y medio bombardeos de Arabia Saudita, lo que gana, a cualquier hora del día, es el miedo a una masacre. "En un parto se prefiere tener el bebé y a los cincos minutos irse del hospital a un lugar donde se sientan más seguros, porque las madres se van a una cueva. Los niños vuelven a hacerse pis en la cama, o tienen dolores indefinidos. Después viene un avión y los ves a todos por el suelo.
Esos dolores indefinidos se llaman miedo", dijo Teresa Sancristóval, responsable de emergencias de MSF en Yemen.

El drama humanitario

En el Congo, la violencia volvió a estallar en setiembre después de que un jefe tribal fuera abatido en agosto por las fuerzas del gobierno. En medio de protestas y saqueos, el 20 y 21 de setiembre hubo una matanza de, según la ONU, al menos 50 personas en la capital, Kinshasa. El hecho fue de los peores incidentes en esa ciudad desde enero de 2015. Los manifestantes exigen al presidente que deje el cargo, pero Kabila dilata las elecciones y solo se espera más sangre.

Los representantes de MSF en el Congo y República Centroafricana dijeron que las principales patologías en esos países son la malaria y la malnutrición. En esta época del año, cuando vienen las lluvias y aparecen más mosquitos, el problema es aun peor.

Además, en medio del drama de desplazados y enfermedades, los habitantes de esos lugares tienen dificultades para llegar a los hospitales por la constante presencia de milicias armadas en calles y carreteras.

Para el caso de Sudán del Sur, donde ya murieron decenas de miles de personas desde 2011, la ONU informó que a mediados de setiembre había más de 1 millón de sursudaneses refugiados en países vecinos, más de 1 millón y medio de desplazados internos y unos 5 millones que enfrentan "inseguridad alimentaria".

El diario El Mundo de España informó con base en datos de la ONU que la mitad de los 26 millones de yemeníes conviven a diario con el hambre. Además hay 370 mil niños con malnutrición aguda, cerraron 60 hospitales y 1,8 millones de niños no van a la escuela.

¿Por qué?

Los activistas, tanto de Amnistía Internacional como de Médicos sin Fronteras, advierten que los países con más peso en el contexto internacional están "cansados" de dar dinero para ayuda humanitaria en estos conflictos, donde parece no haber solución.

No obstante, muchas veces son esos mismos países los que apoyan con armas o financiamiento a alguna de las partes en la contienda, prolongando los conflictos.

"En el caso de Siria, por ejemplo, Rusia apoya abiertamente a un gobierno que impide o pone trabas a la provisión de ayuda humanitaria. En otros casos sí hay quizá cansancio en la comunidad internacional con conflictos que se prolongan durante muchos años", dijo Pomi.

En ese sentido, por ser el de más larga duración, el conflicto del Congo es uno de los más emblemáticos. Tanto allí como en Sudán del Sur y en República Centroafricana la ONU envió misiones de paz. "Es un conflicto crónico de larga duración donde la comunidad internacional está cansada. Has visto los miles de millones de dólares que se han invertido en este país para la seguridad y ha llegado a un límite. Hay un desinterés importante de la situación en este país", dijo el representante de MSF en el Congo.

Sin una salida a estos conflictos en el horizonte, las ONG levantan su voz para pedir fondos para paliar la crisis humanitaria. Pero, en el fondo, saben que hay cosas que no se compran con dinero. Se llama voluntad política. Y paz.

Populares de la sección

Acerca del autor