Las Maldivas ganan turistas, pero pierden sus playas

Las tormentas intensas ponen en peligro al país más bajo del mundo
Por Kai Schultz
New York Times News Service

Desde su pequeña casa de huéspedes a unos 30 metros de la playa, Mohamed Nizar, de 52 años, se preguntaba cuánto tiempo seguiría siendo viable su negocio. El año pasado, durante una tormenta, el agua llegó a las calles de Guraidhoo, una pequeña isla en las Maldivas, estancándose en el piso de su casa y ahuyentando a los huéspedes. La erosión de la costa se ha vuelto grave.

Las casas de huéspedes han proliferado en todo este archipiélago en el océano Índico, conforme dan la bienvenida a los viajeros conscientes de su presupuesto. Pero a diferencia de las islas con centros turísticos que valen miles de dólares la noche y que gastan millones en construir rompeolas, dragar arena y contratar biólogos marinos, las islas con casas de huéspedes dependen en gran parte del gobierno para su protección de la erosión de las playas y el ascenso de los mares.

Los residentes dicen que hay fondos para proyectos de conservación en forma de impuestos turísticos a los dueños de negocios, pero es poco claro a dónde va el dinero o si puede salvar al país más bajo del mundo.

"Si las Maldivas no existieran estaríamos perdiendo una nacionalidad, una identidad, un idioma. Estaríamos perdiendo las playas, las palmeras de cocos", dijo Maeed Mohamed Zahir, director de activismo en Ecocare, una organización ambiental con sede en Malé, la capital.

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En 2015, para ayudar a financiar los proyectos de conservación en las Maldivas, el gobierno aprobó un "impuesto verde" a los turistas de los centros vacacionales. Por cada noche, los turistas pagan US$ 6. El año pasado, las casas de huéspedes, que estaban exentas de pagar el impuesto, fueron agregadas a la lista pero con una tarifa con descuento de US$ 3 por noche.

Guraidhoo tiene una población permanente de alrededor de 1.900 personas y cuenta con mil visitantes diarios. Pero los residentes dicen que el gobierno no comenzó los trabajos en su isla.

"Es muy sencillo", dijo Mohamed Solih, de 50 años de edad y dueño del Ithaa Beach Inn. "Las islas que pagan impuestos turísticos deberían ser una prioridad en las iniciativas de protección".

Al preguntarle cómo se gastan los impuestos verdes, el Ministerio de Medio Ambiente dirigió las preguntas a la Agencia de Protección Ambiental del país, la cual las dirigió al Ministerio de Finanzas. El Ministerio de Finanzas declinó hacer comentarios.

Entre las preocupaciones expresadas por los residentes de Guraidhoo están una temporada de monzones que se ha vuelto más intensa, y la degradación del sistema de arrecifes, que actúa como protección contra el ascenso de los mares. También hay problemas con la erosión, que los residentes atribuyen a la intensificación de las tormentas, las modificaciones de los puertos y a las prácticas de protección de la costa en otras islas.

De costa a costa

"La erosión en esta isla está muy conectada al trabajo de desarrollo del Holiday Inn Resort de Kandooma", dijo Solih. "Kandooma es una isla de piedra de coral. Dragaron arena y bombearon arena y recuperaron las playas. Después, la erosión se convirtió en un gran problema".

En el centro vacacional, Mohamed Shahid, un biólogo marino que supervisa los proyectos de protección de la costa, dijo que el dragado de arena no estaba erosionando la costa de Guraidhoo, pero reconoció que la relación entre las islas había sido ocasionalmente fría.

En un reciente recorrido por el Holiday Inn, Shahid se mostró entusiasmado por la tecnología usada para proteger Kandooma. Aparte de una máquina de dragado, se erigieron rompeolas de hormigón en ciertos puntos de la playa. Shahid dijo que el presupuesto para erigir la protección de la costa en el centro vacacional superaba el millón de dólares.

Hussain Yameen, de 26 años de edad, presidente del concejo, dijo que había sido difícil llegar a un acuerdo con el centro vacacional porque, en parte, cree que sus obras tienen la autorización de la Agencia de Protección Ambiental. Pero su rostro se iluminó cuando se le preguntó por los proyectos futuros en la isla, diciendo que esperaba que Guraidhoo tuviera protección de la costa para fines de este año.

Un nicho para el turista económico

Durante la mayor parte de la historia de las Maldivas como destino turístico, su gobierno prohibió a los visitantes hospedarse en las 200 islas habitadas por los residentes locales. En vez de ello, los extranjeros eran transportados en ferries a islas turísticas de propiedad privada.

Pero después de la elección en 2008 de Mohamed Nasheed como presidente –el primer líder democráticamente elegido después de 30 años bajo una autocracia–, se aprobó una ley que permitía a los residentes abrir casas de huéspedes. Unas 400 casas de huéspedes están registradas en las Maldivas, por precios que rondan apenas los US$ 30 la noche.

Muchos esperan que este nuevo generador de ingresos haya llegado para quedarse. Esto es, por supuesto, si las islas permanecen por encima del agua.

Los locales también sufren

Mohamed Shareef, de 37 años de edad, quien vive en una casa en la playa con seis miembros de su familia y 18 inquilinos, fue pesimista sobre su probabilidad de permanecer en la isla de Guraidhoo. Conforme el agua se acerca a su casa, los isleños empezaron a apilar trozos de hormigón de edificios demolidos a lo largo de la costa para crear un rompeolas improvisado.

Shareef dijo que las discusiones sobre la conservación de Guraidhoo no debería limitarse a las casas de huéspedes. "Si se erosiona otro metro y medio de playa, las olas entrarán en mi casa", dijo. "Si el gobierno quiere hacer algo, no debería ser porque ahora los turistas vienen a esta isla".