Las pasteras "estarían del otro lado" sin la "corrupción argentina"

Miguel Ángel Broda dijo que en Argentina asoman "brotes verdes"
Argentina "perdió" la década en la que los precios de las materias primas estuvieron por las nubes. Los emprendimientos que se llevaron adelante en el resto de la región durante ese tiempo esquivaron al país, que desarrolló una serie de medidas que repelió el desembarco de inversión extranjera. Así, se "desperdiciaron" 10 años "de oro", que fueron "muy importantes" para Uruguay, a juicio del economista argentino Miguel Ángel Broda. "Uruguay sería diferente sin la corrupción argentina, y las pasteras estarían del otro lado" del Río de la Plata, agregó el experto, que ayer fue uno de los disertantes en el V Foro Económico Thomson Reuters Uruguay.

La cabeza del Estudio M. A. Broda & Asociados recurrió a una historia para ilustrar las diferencias entre los dos países en los últimos años. Durante el tiempo en que gobernó el kirchnerismo, contó, cada seis meses recibía la llamada de un "prestigioso" economista uruguayo en su estudio. "'Miguel, ¿ustedes siguen en la joda?'", le preguntaba cada vez. "Sí, seguimos", era la respuesta al otro lado de la línea.
Con la llegada en diciembre pasado de Mauricio Macri a la presidencia del gigante sudamericano, Argentina se encamina a ser un país "normal" después de 70 años, dijo Broda. Esto, sin embargo, insumirá "décadas", sostuvo.

Hubo, dijo, un "cambio de rumbo violento", y se logró "resolver" los principales "desbalances".
Si bien el economista destacó que se empiezan a ver "brotes verdes" en el país vecino, criticó algunas de las medidas que tomó en sus primeros meses la administración entrante, como el fuerte endeudamiento internacional por el que optó. También lamentó la "inconsistencia" entre la política fiscal y la monetaria.

"¿Qué les digo a los inversores? Inviertan en Argentina, pero no se enamoren de Argentina", indicó.
Asimismo, Broda afirmó que Uruguay sí puede esperar buenas noticias desde la otra orilla. Por ejemplo, bajo la forma de un contingente de turistas más robusto que en temporadas pasadas este verano. El atraso cambiario alentará este aumento, explicó.

A su turno, el jefe de estrategia de la gerenciadora de capitales Puente, Alejo Costa, indicó que Argentina es el principal origen de la inversión extranjera directa (IED) que llega a Uruguay, además de ser un jugador clave en la industria turística. Ambos elementos mejorarán, añadió.

Costa indicó también que, desde la asunción de Macri, los depósitos de no residentes en Uruguay –la mayoría de ellos, argentinos– cayó. El blanqueo que está llevando adelante el gobierno argentino podría profundizar esta tendencia, pero, dado que no hay un "gran incentivo" para repatriar estos capitales, tampoco se deberían esperar grandes cambios, dijo.

El contexto internacional es "favorable" para la región, sostuvo Costa, aunque puntualizó que la "gran duda" es "cuándo dejará de sonar la música" y cómo encontrará ese momento a los diferentes países.
En tanto, el economista Isaac Alfie postuló que la situación de Uruguay mejorará en los próximos 15 a 18 meses (el PIB crecerá "algo" tanto en 2016 como en 2017), aunque indicó que en el mediano plazo el país deberá enfrentar una serie de desafíos, entre los que enumeró la inserción internacional y la competitividad.

Inversión y amor al riesgo

Para Broda, hay un tema "muy importante" en Uruguay: el poder de los sindicatos. Esto atenta contra la necesidad de "atraer inversión y amor al riesgo". Agregó también que con la caída mundial del petróleo "que el (precio del) gasoil y la nafta sea el más alto de Latinoamérica es incomprensible para un país que necesita atraer inversión". Sobre esto lanzó una advertencia: "no vaya a ser que se hagan normales los vecinos y no reciban de rebote lo que huye espantado por la corrupción de ellos".
A su vez, indicó que lo que más le "sorprendió negativamente" de Uruguay es el descenso del grado de apertura a nivel comercial. "La verdad, les digo, deberían mirar más a Chile", recomendó.

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