Las pistas de prueba escondidas en azoteas de Turin y Buenos Aires

Algunos edificios icónicos cuentan con pistas de pruebas circulares sobre sus azoteas

En Buenos Aires, en el barrio de Palermo Chico, junto al Malba, suele divisarse el imponente edificio del Palacio Alcorta, sobre la avenida homónima, pero no todos saben de su antecedente previo a la reforma edilicia que sufrió.

Originalmente se lo llamaba "Palacio Chrysler" y contaba con una característica única en su tipo en toda Sudamérica: una espectacular pista de pruebas circular y peraltada sobre la azotea superior. El edificio contaba con un amplio programa que incluía un salón de exposiciones de 82m x 15m, oficinas administrativas y talleres de montaje y fabricación de repuestos de automóviles. En el piso superior se encontraban los talleres de retoque y terminación y depósito.

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La pista denominada Estadio Olimpo, tenía como principal finalidad realizar las últimas pruebas a las unidades terminadas, pero también era utilizado como lugar de reuniones sociales y deportivas. Tenía tribunas con capacidad para 3.000 espectadores, un sistema de iluminación que permitía las pruebas nocturnas y una banquina perimetral para observación. La pista era, prácticamente un círculo totalmente peraltado (en algunos puntos superaba la inclinación de 45º) donde se podían desarrollar buenas velocidades. El piso original era de ladrillos, luego recubierto con una capa de asfalto para permitir mayor velocidad. Si debe tenerse precaución al correr en una pista convencional, puede imaginar cuánto mayor debe ser al hacerlo sobre 5 pisos de altura.

¿El bonus sorpresa adicional? El edificio fue proyectado originalmente en 1927 por el arquitecto italiano Mario Palanti (autor del Palacio Barolo y el Palacio Salvo).

Un poco de historia: En 1910, se crea la firma Julio Fevre y Cía., dedicada a la importación de automóviles de las marcas francesas Mors, Aries, Delage y Berliet. Luego obtiene la representación exclusiva en Argentina de Dodge, con rápida aceptación en el mercado.

En 1928, la empresa cambia su nombre por el de Fevre y Basset y en 1931, adquiere la firma Resta Hnos. distribuidora de Chrysler que ocupaba toda una manzana. Ese año el edificio es reacondicionado e inaugurado como "Palacio Chrisler" con operaciones de montaje, asesoramiento técnico, exhibición y ventas de vehículos de dicha marca americana.


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En poco tiempo las ventas se triplicaron y en 1937, pero el crecimiento se vio interrumpido al estallar la guerra y debido a la falta de insumos, las operaciones productivas debieron ser suspendidas. En el ínterin la planta de montaje había quedado "atrapada" por la urbanización que se desarrolló a su alrededor. En 1950 construyen su nueva planta de montaje en la localidad de San Justo. A pesar del esfuerzo realizado, la producción se vio dificultada por una serie de restricciones a la importación de insumos y en un intervalo de casi cinco años la empresa estuvo paralizada.

Más tarde, el edificio fue ocupado por el Comando de Arsenales del Ejército Argentino y el Registro Nacional de Armas. En 1993 el Ejército llevó al "Palacio Chrysler" a remate y fue promocionado como "la manzana más cara de la ciudad". Los vecinos de Palermo Chico expresaron su posición en contra de la posibilidad de su transformación en shopping y por eso en 1994 fue finalmente transformado en un complejo de lofts de alta gama. El estudio de arquitectura MSGSSS estuvo a cargo de la remodelación total, dividiendo el espacio interno en viviendas y en el círculo delimitado originalmente por la pista de pruebas se construyó un jardín interno con pileta de natación. En su planta baja se instaló también el "Museo Tecnológico Renault" uno de los primeros espacios gastronómicos temáticos premium, hoy perteneciente a la cadena Dashi. En esa época cambió su nombre a "Palacio Alcorta".

En esta última reconversión moderna, del edificio de Palanti se cuidaron especialmente: su trazado radial, consecuencia de la pista que recorría su terraza y que quedó como una impronta para la definición del espacio interior del patio central y la volumetría y tratamiento exterior que se mantienen en toda su extensión y aún se retrotraen al proyecto original .

El criterio inmobiliario fue el de recuperar para este conjunto la calidad y el ambiente que caracterizó a algunos edificios de Buenos Aires, como el Palacio de los Patos, el edificio Estrugamou, el edificio Kavanagh, con una identidad propia dentro de la ciudad y con un carácter diferente al de la oferta actual.


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Sin embargo, no era el único edificio en su tipo en el mundo sino que tomaba la inspiración de su precursor italiano.

En 1915 el dueño de Fiat, Giovanni Agnelli, contrató al arquitecto Giacomo Mattè-Trucco para el diseño de su nueva fábrica en el distrito de Lingotto, en las afueras de Turin. Una de las exigencias es que debía contar con una pista de pruebas, que el Arquitecto resolvió de manera única incorporándola en su azotea.

Hasta Le Corbusier lo reconoce en su libro de 1923 "Vers une architecture", destacando que no es una pista sobre un tejado, sino un edificio construido bajo un circuito. Un circuito al que se accede mediante una rampa helicoidal interior y que contaba con una particular línea de producción debajo de este.


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En Lingotto, el circuito no sólo marca la velocidad y la ruta de los coches, sino que define con precisión la forma y las dimensiones del edificio sobre el que se sustenta. Incluso la manera de acceder a la cubierta, mediante una rampa helicoidal interior, está concebida por la existencia de ese circuito de carreras, que gira y gira por tiempo infinito a treinta metros de altura. Fiat necesitaba esa fábrica, ya que tras la Primera Guerra Mundial el país estaba en plena expansión económica y la marca dominaba con mano de hierro las ventas locales, con un 80% de cuota de mercado. El símbolo de ese momento es Lingotto, la mayor fábrica de Europa en aquel momento con 6.000 operarios, y la segunda del mundo, por detrás del complejo River Rouge de Ford. Y en su cúspide, el circuito. Cada planta del edificio estaba especializada en una parte del ensamblaje del coche. En la planta baja se recibían las materias primas y las piezas, que iban tomando forma hasta convertirse en vehículos, siempre en espiral camino a la cima del edificio.

Fue bombardeado varias veces durante la 2a guerra mundial.


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Si usted posee un Fiat realizado entre 1923 y 1970, es posible que su primer kilómetro fuese completado en la pista de pruebas de la azotea de Lingotto. De esta fábrica salió gran parte de la producción hasta la década de 1970, cuando el diseño de la fábrica quedó obsoleto, con la llegada de los robots y otras técnicas de fabricación de automóviles más modernas. En 1982 la fábrica se cerró oficialmente y el último coche que salió de sus líneas de montaje fue un Lancia Delta.

El edificio , con un aplanta de 500 m de longitud, fue reformado en el año 1985 por el estudio de Renzo Piano. Hoy en día aloja un shopping mall, un multiplex, y dos hoteles. Su azotea contiene la pinacoteca Agnelli, una sala de reuniones y un restaurante panorámico junto a un helipuerto, mientras que la pista de pruebas es usada por los pasajeros del hotel como entrenamiento de ejercicio.


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