Las pruebas PISA que las autoridades ignoran le cuestan al país US$ 400.000 en cada edición

Desde 2003, primera vez que Uruguay participó de la prueba, se llevan invertidos U$S 2 millones

Desde 2003 -primera vez que Uruguay participó de las pruebas PISA- a la fecha el país invirtió aproximadamente U$S 2 millones para formar parte de esta evaluación internacional, organizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Fuentes de la ANEP informaron a El Observador que para participar de PISA los países deben pagar a la OCDE y destinar recursos para solventar también los gastos locales que conlleva su implementación. De acuerdo a los informantes para participar de la próxima edición (2018), Uruguay deberá pagar a la OCDE U$S 163.102 (152.500 euros), divididos en cuotas anuales en los próximos tres años.

Las fuentes estimaron que para la última edición (2015), el pago fue similar. En tanto, los gastos locales de la evaluación sobrepasaron los $ 6.500.000 (US$ 230.535). Esto incluye el salario de los técnicos de ANEP que se encargan de analizar los datos, los gastos que implica la puesta en marcha de la prueba piloto un año antes y los gastos de implementación de la evaluación en sí, entre otros. Es decir, en una edición de PISA, el país invierte más de U$S 393.469. Si se tiene en cuenta que desde 2003 Uruguay participó de cinco ediciones de PISA el montó de la inversión total se eleva a U$S 1.967.345.

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Inversión perdida

La inversión es importante en un contexto en el que escasean los recursos para la educación. Sin embargo, días atrás El Observador informó que a dos meses de conocidos los resultados de la edición de 2015, ni el Consejo de Educación Secundaria (CES) ni el Consejo de Educación Técnica Profesional (CETP - UTU) analizaron el desempeño de sus alumnos en la evaluación internacional, ni pensaron estrategias para mejorar la realidad que demostraron. Tampoco tienen previsto hacerlo.

El año pasado en el marco de la Rendición de Cuentas el gobierno debió recortar el presupuesto destinado a la educación en $ 629 millones. Esto motivó la reacción de los propios diputados oficialistas que plantearon en la discusión parlamentaria que con $ 400 millones se podían construir 40 liceos.

A su vez, la construcción de una escuela de tiempo completo, una política a la que apuesta el gobierno, cuesta U$S 1 millón, es decir que con lo que se ha invertido hasta ahora en la prueba se podrían haber construido dos escuelas de este tipo.

PISA polémica

Nilsa Pérez, directora general del CETP - UTU dijo a El Observador que el consejo no evaluó los resultados de PISA porque esto ya lo hizo el equipo técnico de la ANEP. Agregó que PISA no arroja demasiadas novedades sobre el sistema educativo, por lo tanto la UTU va a continuar trabajando como lo viene haciendo hasta ahora. En tanto, desde Secundaria, la consejera Isabel Jaureguy dijo a El Observador que en el consejo "no va hacer absolutamente nada (con los resultados de PISA) porque nadie parece tener interés en debatir este tema".

Más allá de esto, la participación de Uruguay en PISA siempre ha tenido desertores. Hay quienes señalan que la prueba no evalúa según los criterios que al país le interesan, otros señalan que es un negocio de la OCDE y grandes editoriales. Incluso meses atrás, el director de Investigación, Evaluación y Estadística de ANEP, Andrés Peri dijo en El Observador TV que "PISA no es lo que Uruguay quiere que sus estudiantes aprendan".

Desde el Codicen, el consejero Robert Silva -electo por los docentes y del Partido Colorado- señaló a El Observador que no comparte la actitud del CES y del CETP - UTU de ignorar el resultado de las evaluaciones. En este sentido, afirmó que en febrero el Codicen analizará el desempeño de los estudiantes uruguayos en las pruebas PISA en profundidad y luego realizará una devolución a todos los centros educativos y a los cuerpos inspectivos.

Silva agregó que "hay que buscar mecanismos para utilizar de forma más efectiva la información que da PISA".

PISA evalúa las competencias de los estudiantes de 15 años sin importar el grado que estén cursando. Es decir, mide en qué medida los alumnos han adquirido las habilidades esenciales para una participación plena en la sociedad. En esta última edición, cuyos resultados se presentaron en diciembre, concluyó que cuatro de cada diez alumnos no tienen esas habilidades básicas.

La edición 2015, demostró que Uruguay se sigue colocando entre los países debajo del promedio de la OCDE, es decir, entre los que obtienen malos resultados. Esta situación permanece incambiada desde 2003. La presentación estuvo llena de confusión. En un primer momento, las autoridades anunciaron que los resultados de los alumnos uruguayos habían mejorado "significativamente" respecto a las ediciones anteriores tanto en ciencia como en lectura. En matemática se habían mantenido igual. Incluso, llegaron a decir que eran los mejores resultados históricos desde que el país participa de la evaluación. Días después tuvieron que salir a aclarar que habían cometido un error de interpretación y que los resultados no habían demostrado mejoras.


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