Las redes del control

Las instituciones dedican cada vez más atención al monitoreo de las redes sociales para un mejor desarrollo de su actividad y estar más cerca de la gente

La vida sin las redes sociales resulta inconcebible hoy día para cualquier persona. El Estado no escapa a esta realidad y, por el contrario, encuentra en Facebook o Twitter, y también en Instagram, una herramienta vital desde el punto de vista informativo y de comunicación.

Pero su uso ha ido más allá, por lo que cada vez son más los organismos que incorporan a su estrategia de trabajo el monitoreo constante de las redes sociales, ya sea como herramienta para recepcionar denuncias y quejas o como fuente de información para salir a la pesca de evasores, deudores, infractores e incluso delincuentes.

De hecho, el monitoreo de las redes le ha permitido a la Dirección General Impositiva (DGI) fortalecer su tarea de fiscalización. Un posteo sobre un nuevo emprendimiento o una foto de un nuevo negocio permiten al organismo captar evasores de diversos rubros comerciales.

Una fuente de DGI dijo a El Observador que si bien "la estrategia comenzó en la administración pasada, se consolidó en esta con el aumento del comercio electrónico". Agregó que la DGI monitorea permanentemente las redes sociales con fines de fiscalización.

Los funcionarios a cargo de esa tarea prestan atención a cualquier tipo de actividad comercial y revisan todas las redes sociales, sin excepciones. "Son un insumo más dentro de la inteligencia fiscal", dijo un informante. "Hemos estado explorando distintas modalidades, redes y portales de internet", agregó.

También lo hace la Dirección General de Información e Inteligencia del Ministerio del Interior como mecanismo para detectar conductas delictivas y contar con evidencia para luego aportar pruebas a los jueces penales.

Por otra parte, también facilita un mejor control del personal, como el que emplea el Ejército Nacional para verificar que los militares no realicen comentarios de corte político o cuestionamientos a mandos superiores en redes, informó el jefe de Comunicación del Ejército Nacional, Yamandú Lessa. Ese control es diario y aleatorio, pudiendo determinar sanciones para los funcionarios.

De ida y vuelta

"Hicimos una apuesta muy fuerte a las redes sociales porque además de tener amplia llegada a los distintos públicos permite establecer un vínculo de conversación con la población sobre temas de interés ciudadano", dijo a El Observador el director de Comunicación de la Intendencia de Montevideo, Santiago Brum.

El caso de la comuna es de los más notorios, ya que fue una de las instituciones que al comienzo de la nueva administración impulsó una "transformación" en los contenidos que se divulgan en redes. Al día de hoy, la intendencia tiene sus cuentas oficiales de Facebook y Twitter. Según Brum, esos cambios impactaron positivamente en el contacto de la gente pues en un año y medio la comuna duplicó sus seguidores. Pasó de tener 28.500 seguidores a más de 61 mil en Facebook, y de 43 mil en Twitter a más de 115 mil.


El principal uso que la comuna da a las redes es la difusión y la respuesta de consultas y denuncias, sobre todo por Twitter. Sin embargo, en lo que respecta al tránsito, la comuna también prioriza el monitoreo de redes, ya que las mismas integran el sistema de información que utilizan los inspectores del Centro de Gestión de Movilidad.

El control de las cuentas oficiales recae en un community manager que trabaja full time y se encarga de realizar las publicaciones, además de derivar las consultas y denuncias a las respectivas áreas temáticas. "En este cambio de migración hacia lo digital no tenemos los recursos humanos que deberíamos tener, pero tratamos de usar de la mejor manera los recursos que tenemos", expresó Brum.

Buzón de quejas

El Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) es otro de los organismos que tiene personal a cargo de recibir las denuncias que llegan por redes y realiza un monitoreo constante de la información que allí se divulga.

Consultado por El Observador, el presidente interino de INAU, Fernando Rodríguez, dijo que el monitoreo de las redes y la prensa ha venido en incremento desde hace aproximadamente dos años y afirmó que muchas de las denuncias recibidas por redes fueron el puntapié para iniciar investigaciones y procesos judiciales por situaciones de presunto maltrato.

"Hoy las redes nos permiten que, aunque no haya una denuncia presencial, hayan otras vías que empiezan a ser importantes a la hora de detectar a tiempo una situación de violencia hacia un niño", expresó.

En total, INAU cuenta con tres personas a cargo del monitoreo de redes: dos del Departamento de Espectáculos Públicos y una del Departamento de Comunicación, informó Rodríguez. En el último año la institución recibió 156 denuncias y solicitudes vía Facebook. Rodríguez dijo que en gran parte son por casos de maltrato y violencia sobre menores, pero que también muchas refieren a fiestas y venta de alcohol a menores.

Los resultados de monitorear con frecuencia las redes sociales

EVASORES. En 2012, la DGI extendió su trabajo de fiscalización a las redes sociales y páginas de internet con el objetivo de enfrentar la competencia desleal y asegurar el pago de impuestos. Asimismo, a fines del año pasado, el organismo comenzó a probar un software para intensificar estos controles mediante un escaneo virtual que permite registrar las transacciones que se realizan por internet, informó a El País el director de Rentas, Joaquín Serra. Al día de hoy la DGI no cuenta con personal dedicado exclusivamente al control de las redes sociales, sino que es una tarea más entre las que realizan los funcionarios. "Son un insumo más dentro de la inteligencia fiscal", dijo a El Observador una fuente del organismo.

MALTRATO INFANTIL. "En muchos casos, donde aparece una foto en la que nos parece que se esté ejerciendo violencia sobre un niño, hemos llegado hasta el propietario del perfil y trabajado la situación", contó Rodríguez. Un ejemplo es lo que ocurrió a fines de 2015, cuando la foto de un bebé recién nacido con un arma sobre su cuerpo se difundió en Facebook. Una persona que vio la publicación hizo la denuncia ante el INAU, que de inmediato se contactó con el Departamento de Delitos Informáticos del Ministerio del Interior y el Ministerio de Desarrollo Social para rastrear a la familia del niño. Rodríguez dijo que el control de redes permite "llegar a más casos y a tiempo".

SEGURIDAD. El año pasado un joven de 20 años fue procesado con prisión por el delito de odio luego de que Inteligencia constatara que el joven manejaba una cuenta de Facebook en la que publicaba su admiración por Hitler e incitaba a matar a "judíos, homosexuales y negros". También, la Justicia procesó sin prisión a un hombre por instigación pública a delinquir. El hombre fue identificado por Inteligencia a través de publicaciones en las que incitaba a matar delincuentes. Otras veces, las redes le juegan en contra a la Policía, cuando un rumor se propaga como cierto y causa desconcierto en el ámbito público. Esto fue lo que pasó en junio de 2015 cuando se difundió un mensaje falso que advertía sobre secuestros de niños para tráfico de órganos.

MEDIO AMBIENTE. A principio de este año, la Dirección Nacional de Medio Ambiente comenzó una campaña de control y fiscalización para evitar la circulación de vehículos en las playas. La foto que publicó el conductor argentino Marcelo Tinelli en Twitter permitió a la dirección ir tras el famoso y aplicarle una multa de $ 20 mil. El director de Medio Ambiente, Alejandro Nario, dijo entonces a El Observador que se estaba realizando un seguimiento en las redes sociales para constatar el uso indebido de vehículos en las playas y poder actuar en consecuencia. Desde el Departamento de Comunicación del ministerio informaron que no hay personal asignado para monitorear las redes, pero que la información que llega por esos medios se utiliza.

CONTROL DEL PERSONAL. En octubre del año pasado el Ejército Nacional expulsó a un soldado que amenazó a través de Facebook a hinchas de Peñarol. El joven de 19 años era alumno del Centro de Instrucción de Reclutas y publicó en la red social una foto de él vestido con short y una remera de Nacional, cargando un arma. La foto iba acompañada de una publicación incitando a la violencia contra los hinchas del rival clásico. Las autoridades del Ejército también tomaron medidas disciplinarias con el soldado que sacó la fotografía. El reglamento general del Ejército considera una falta contra la disciplina las "manifestaciones de descontento" que se hagan "en forma pública, por cualquier medio" sobre cuestiones funcionales del Ejército, sin autorización. Asimismo, encomienda a las autoridades el control de todas aquellas manifestaciones de militares sobre asuntos de carácter político.

CERCANÍA. La Intendencia de Montevideo implementó desde hace más de un año un software para captar las denuncias o quejas que se hagan en las principales redes sociales e ingresarlas como un reclamo a su base de datos. Una vez que se capta la queja, un funcionario de la intendencia se comunica con el usuario que hizo la publicación en las redes para obtener más información o avisar que el pedido fue recibido. Incluso el propio intendente Daniel Martínez suele responder personalmente en Twitter cada vez que se lo consulta o se le hace un planteo. Otro ámbito en el que la intendencia utiliza el monitoreo de las redes es en el control de tránsito, ya que las publicaciones integran el sistema de información con el que cuenta el Centro de Gestión de Movilidad.


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