Las redes sociales: la moderna hoguera que eligen los delatores

Facebook y Twitter se han convertido en el lugar más propicio para las injusticias por mano propia

Ocurrió por estas horas en Florida pero los uruguayos ya conocen antecedentes abundantes no menos infames. Esta vez, un hombre fue a buscar al ladrón que le había robado la moto, lo humilló hasta la náusea mientras lo grababa con su celular, lo obligó a sacarse la ropa y le ordenó que caminara así, desnudo, por una avenida, a la luz del día y a la vista de todos. Después, por supuesto, lo difundió por whatsapp.

Tiempo atrás, unos vecinos de un pueblo de Paysandú salieron a las calles a reclamar que el Estado torturara a un asesino, y diseminaron sus consignas a través de Facebook; antes aún, varios medios de comunicación juzgaron que un padre había violado a su hija y así lo informaron masivamente. La noticia fue replicada en las redes aunque ya no era necesario para que se volviera pública. El hombre era inocente y le arruinaron la vida.

En otra oportunidad, un grupo de vecinos se dio a la tarea de identificar y hostigar, otra vez a través de Facebook, a unos adolescentes que habían apaleado a un perro. Poco después, uno de los jóvenes murió de un ataque al corazón porque no soportó la presión.

Los escrachadores, los que piden y reclaman justicia por mano propia, tienen en las redes sociales un instrumento fabulosos. Allí abundan las noticias falsas, las ironías de corto vuelo, la soledad y el aburrimiento convertido en bronca, y los debates en los que el verdadero objetivo es demostrar quién es el más vivo, ya no el más inteligente. Las juicios tajantes son moneda corriente; el razonamiento es una rareza.

Es el lugar propicio para exponer las venganzas más pequeñas y las más retorcidas contra aquellos que, según creen los vengadores, no se comportaron como se esperaba.
Esta nueva hoguera de las vanidades nos ofrece el fuego más efectivo para incendiar a esa persona a la que se quiere ajusticiar en unos pocos caractéres y sin sentencia previa.
Los antecedentes nos auguran que así son las cosas en el ciberespacio y que así serán en el futuro.
El hombre que desnudó a la fuerza al joven de Florida fue procesado por violencia privada y por ejercer la justicia por mano propia.

Pero resulta inocente creer que ese castigo sirva para disuadir a aquellos que, desde el anonimato o desde su inimputabilidad, suelen usar las redes sociales para intentar desnudar a la gente decente sin siquiera jugarse la ropa en esa canallada.


Populares de la sección

Acerca del autor