"Las soluciones están a la derecha del FA"

El diputado pone sus condiciones para votar la Rendición de Cuentas y entiende que a la derecha del Frente Amplio hay soluciones que el gobierno no encuentra
Con su alejamiento del Frente Amplio el diputado Gonzalo Mujica determinó que el partido de gobierno perdiera la mayoría parlamentaria en Diputados. Sabe que su voto, el número 50, es fundamental en la cámara baja para que el oficialismo pueda aprobar la próxima Rendición de Cuentas. Y más que nunca entonces tiene vía libre para hacer pesar su voz y coquetear con todo el sistema político. Por eso, se reunió con el líder del Partido de la Gente, Edgardo Novick, o con el del sector Todos del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou. El día que atendió a El Observador en su despacho ya había tenido apariciones en algún flash informativo previo y durante la entrevista su teléfono celular sonó varias veces. Otros periodistas también querían hablar con él.

Durante el diálogo insistió en mencionar los tres aspectos que son fundamentales para que acompañe con su voto a la Rendición de Cuentas: que no haya incremento del gasto público y por tanto más déficit fiscal, otorgarle mayor presupuesto a las Fuerzas Armadas y eliminar los topes jubilatorios. Entiende que hay partidos ubicados "a la derecha" del Frente Amplio que tienen soluciones para problemas del país que el gobierno no logra resolver. Y por eso sostiene que mucha gente ya se alejó del Frente Amplio. A pesar de observar un desgaste en el gobierno, Mujica cree que el gobierno es lo mejor que tiene la fuerza política, pero no piensa lo mismo de las dos bancadas parlamentarias del Frente Amplio.

¿Cómo siente estar en una posición hacia donde todos miran, y ser el voto 50 que precisa el Frente Amplio para aprobar la Rendición de Cuentas?
En realidad es una falacia porque no soy el voto 50. Todos los votos que tiene el Frente Amplio son el 50 y cualquiera que se desmarca pasa a ser el voto 50 que le falta. Ahora es el 49, pero no sabe si tiene 49 y puede llegar a que arreglen con el 50 y se les desmarquen dos o tres. Entonces, tiene el 49 y le falta el 44. Eso es parte del problema que hay ahora con el comienzo de esta discusión parlamentaria de Rendición de Cuentas. Si el acuerdo entre ellos es engorroso, cualquier acuerdo con el voto 50 les hace perder cinco o seis de los 49 que ahora tienen. Además, el Frente Amplio tiene que definir claramente a su interlocutor; yo elegí a Javier Miranda (presidente de la fuerza política), aunque ellos pueden cambiarlo porque tienen esa potestad. Lo que no puede pasar, porque dinamita toda negociación, es que ante cada planteo que hagamos desde afuera salgan 60 legisladores a contestar en 60 medios distintos lo que a ellos se les ocurre. Ahí uno no sabe al final quién representa la opinión del Frente Amplio y si hay o no que contestarles. Hay que concentrar la interlocución en alguien. Lo que no puede pasar es lo que pasó con Pablo Mieres, que hizo una propuesta para votar la Rendición de Cuentas y salieron a contestarle senadores cada uno por su cuenta, sin que nadie sepa si esa es la opinión del Frente Amplio o la de ellos.

¿Le molestó ese episodio con Mieres?
A Mieres no solo le contestaron, lo destrataron. Yo no hago mía la propuesta del Partido Independiente, pero es una propuesta honrosa, seria. Tiene una preocupación por la enseñanza y planteó un cambio de autoridades, no pidió una silla para él. El Frente Amplio no tomó nota de que Mieres fue el primer político que dijo públicamente que estaba dispuesto a votar la Rendición de Cuentas. Y lo destrataron. Ahora con qué cara vuelven a pedirle el voto. Fue una torpeza política mayúscula y un destrato que no se puede permitir. Porque no son los dueños de la dignidad.

¿Cuáles son los temas fundamentales para que acompañe la Rendición de Cuentas?
Si subimos el IRPF, el IASS y el IRAE dejamos al país entero, y en particular a la clase media, que es un vastísimo sector, en el límite de su capacidad contributiva. Si a eso le sumamos la suba de las tarifas públicas, el Estado queda en el límite de su capacidad extractiva. La discusión se tiene que centrar en forma estricta sobre el gasto público. Primero hay que discutir el tamaño del gasto y segundo el direccionamiento de ese gasto. El déficit fiscal es el dato que fragiliza más a toda la economía nacional. A los ojos de cualquier calificadora de riesgo el dato más preocupante es el 4% con el que se cerró el año. No estoy dispuesto a votar ningún aumento de gasto público que signifique un incremento del déficit fiscal. Este es un límite que me pongo a mí mismo para votar la Rendición de Cuentas.

También habló de privilegiar el gasto en Defensa.
Durante 12 años se privilegió el gasto hacia educación, salud, seguridad, infraestructura, que estuvo bien. El problema es que eso significa que hay sectores presupuestales que han sido dejados de lado. Hay que compensar 12 años de postergaciones. Uno es el sector de los militares activos, las Fuerzas Armadas. Si tenemos una política denigratoria de las Fuerzas Armadas, donde en el mejor de los casos se las considera una especie de auxiliar del Ministerio de Transporte para resolver el problema de algún puentecito o terminar una escuela y no les hemos asignado un rol como defensa nacional, estamos desestimulando a generaciones enteras de jóvenes a ver en ese lugar un destino digno. Hay que discutir el salario de los militares, luego el sistema de retiros. El otro sector es el de los jubilados con pasividades que son alcanzadas por los topes del Banco de Previsión Social (BPS). Esos trabajadores tuvieron las mejores remuneraciones porque han sido los más capaces, los que más se formaron y se dedicaron. Y además fueron los que más IRPF pagaron, los que van a pagar más IASS y además han sido los que más aportes han hecho. El tope es absolutamente arbitrario.

¿Esos tres temas son indispensables para que acompañe la Rendición de Cuentas?
Si no se contempla eso no voy a acompañar. Mi intención es votar. Para el país sería mucho peor no tener Rendición de Cuentas, la quiero votar, no me pongo en una actitud caprichosa e interesante. Pero tampoco puedo votar una Rendición de Cuentas que sea perniciosa para el país. Y una que expanda el déficit fiscal es desastrosa para Uruguay, nadie responsable puede acompañar eso.

¿Cómo define su actual relación con el Frente Amplio?
El año pasado el presidente (Miranda) me declaró fuera de los cuadros orgánicos del Frente Amplio. Acepté porque me pareció una buena descripción de la situación. Me parece más sensato discutir en este plano, desde un independiente que habla y discute con el Frente Amplio con la mejor buena voluntad. Lo que hago son críticas políticas. Desde que me alejé voté muchas cosas con el Frente Amplio. Es más sano discutir desde la independencia que seguir con el tironeo.

¿Cuál cree que será su futuro político?
Estoy elaborando un documento con una selección de ocho o nueve puntos. Hace dos años dije que las mejores soluciones a los principales problemas del país habían quedado todas a la derecha del programa del Frente Amplio. Ahora digo que hay algunos partidos que están a la derecha del Frente Amplio que están empezando a encontrarse con las mejores soluciones a los problemas. Estuve con (Edgardo) Novick y Mieres y podría decir que en seguridad ciudadana y en el tema de la educación el Partido de la Gente y el Partido Independiente hallaron las mejores soluciones a estos grandes temas nacionales. Voy a elaborar ese documento, a intentar una discusión con todos los partidos políticos y mi cercanía o lejanía se va a determinar en torno a lo que podamos convenir respecto a la forma que tengo de ver la realidad. No soy solo yo el que se fue del Frente Amplio, mucha gente se fue. Las últimas encuestas están dando claramente eso. Tengo la sensación de que las cosas que estoy diciendo le resultan muy sensatas a muchísimos uruguayos.

¿A qué temas se refiere?
A mí nadie me ha dicho que estoy loco por lo que digo. Se trata de ver si podemos encontrarnos entre todos los que pensamos que hay ocho o diez problemas centrales de país, como inserción internacional, política económica, política de seguridad, política educativa, defensa nacional, salud, vivienda. Son grandes temas donde yo creo que las soluciones mejores están quedando todas a la derecha del programa del Frente Amplio. El último, en inserción internacional del país, el fracaso de un TLC con China demuestra que la tesis de regionalismo abierto fracasó, porque es la región la que no permite abrirnos, por lo tanto es regionalismo o apertura. Eso está a la derecha del programa del Frente Amplio. Otro tema es la necesidad de tener Fuerzas Armadas con capacidad operativa. Estábamos dentro del Mercosur con amigos de los dos lados; porque pusimos una pastera que no le gustó a Argentina, nos cerraron los puentes tres años. ¿Si nosotros elegimos un camino de inserción internacional autónoma alguien supone que no vamos a tener conflictos con los vecinos? Conflicto no es guerra, es conflicto de intereses. Creo que el país va a necesitar de Fuerzas Armadas con capacidad operativa, profesionales, y con capacidad de defensa de los intereses nacionales. ¿O nos vamos a encontrar con que el impedimento para hacer un TLC con China o Estados Unidos en el futuro no son China o Estados Unidos, sino la posibilidad que nos manden una nube de aftosa para Uruguay? ¿Esa hipótesis es un disparate? ¿No pasan esas cosas en esta región? La pregunta es si precisamos controlar nuestro espacio aéreo, nuestro mar territorial. ¿Quién va a hacer eso? Yo quiero Fuerzas Armadas con alto nivel profesional, con capacidad operativa.

¿Hay desgaste en el gobierno?
Creo sin duda que hay un desgaste. Sobre el gobierno pienso dos cosas que pueden parecer contradictorias. Que el gobierno es lo mejor que tiene la fuerza política. Que las bancadas parlamentarias están bastante por debajo del nivel del gobierno y que la fuerza política está muy por debajo del nivel de las bancadas parlamentarias. Es un degradé. También estoy convencido de que si el gobierno enlentece su ritmo de ejecución y su capacidad de elaboración de políticas para acompasarse con su bancada y con su fuerza política está en el horno. Esto va a ser un problema serio. Ya le está pasando que ha fracasado en algunos temas muy importantes. La negativa de integración al TISA por los votos de la bancada para tener Presupuesto nacional en 2015 fue un error garrafal y un retraso del gobierno. Ahí se pone al ritmo de la comprensión de su bancada. Y camina hacia atrás. Fue un acierto de (José) Mujica entrar y un error de Tabaré (Vázquez) negociar la salida por los votos del Presupuesto. Es un ejemplo de que cuando el gobierno se pone al nivel de la bancada retrocede. EL TLC con China es otro fracaso.
Creo que el Poder Ejecutivo es lo mejor que tiene el Frente Amplio. Pero si para tener respaldo político van al ritmo de la bancada están liquidados. Si la bancada para respaldar al Ejecutivo quiere ir al ritmo de la fuerza política... Eso es el degradé de la mediocridad; terminamos en nada.

El asado con "Pepe" que nunca se hizo

A mediados de enero se dijo que el expresidente José Mujica lo había invitado a comer un asado. A los pocos días algunos ya decían que se habían reunido, parrilla de por medio. Pero no fue así. "Un día me llamó un periodista y me comenta que Lucía (Topolansky) había dicho que ella tenía buen diálogo conmigo. Me pregunta y yo digo que es cierto. Y es más, que teníamos un asado pendiente con Pepe (Mujica) desde noviembre. Después de eso me llamaron 40 tipos para preguntarme si habíamos comido un asado. Al final voy a tener que hacer un listado de los cortes de carne que me gustaría comer con Pepe o el punto de la molleja. Dije simplemente que tenemos una excelente relación personal, somos familia. Yo no estoy peleado con ellos", contó el diputado.

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