Le movió el piso a Trump

Declaración del exjefe del FBI en el Congreso deja al presidente en posición incómoda
El dolor de cabeza para el presidente estadounidense Donald Trump está lejos de haber aparecido de repente este jueves por la comparecencia del exjefe del FBI, James Comey, en el comité de inteligencia del Senado, y que lo dejó en situación comprometida. Pero ayer dio un paso trascendente, cuando el "hombre del momento" decidió hablar.

El exfuncionario, al que el político republicano cesó el pasado 9 de mayo, dirigía una investigación sobre los pormenores de la denominada trama rusa, acerca de los vínculos entre miembros de su campaña electoral y Rusia por una supuesta interferencia de ese país en las elecciones presidenciales realizadas en noviembre de 2016.

Por esas y otras razones, la presencia de Comey en el Senado generó tanta repercusión en la prensa como indisimulada preocupación en la administración.

Y ayer, si bien Comey no acusó directamente al presidente de haber obstruido a la Justicia con su pedido tampoco lo desmintió. Midió cuidadosamente sus palabras y al explicar su visión sobre su forzada salida, y las conversaciones que tuvo con el presidente, allanó el terreno para que el investigador especial del caso, Robert Mueller, tenga elementos para investigar a Trump por obstrucción a la justicia.

Las preguntas clave son: ¿Trump presionó a Comey para que no investigara a su asesor de seguridad Michael Flynn, acusado de mentirle a las autoridades sobre los vínculos que mantenía con Rusia? ¿Y si lo hizo, configura una obstrucción de justicia?

A medida que transcurría el interrogatorio hacia el exfuncionario la sensación de que Trump intercedió para frenar la investigación del "Rusiagate" era cada vez más palpable.

Tanto que los legisladores republicanos que lo interrogaban no ponían en duda la versión de Comey, y en cambio ponian en duda si técnicamente se trata de una obstrucción a la justicia.

En ese marco, Comey afirmó sin ningún atisbo de duda que Rusia tuvo intervención directa en el proceso eleccionario y que se tomó la atribución de registrar a través de anotaciones las nueve conversaciones que mantuvo con el presidente desde el 29 de enero.

Comey no se guardó nada: acusó al presidente de mentir y de difamarlo. Como temía que lo contradijera, decidió divulgar a la prensa el contenido de las conversaciones.

Aunque las razones alegadas por la Casa Blanca para justificar el cese fueron otras, al presidente le mortificaba saber las consecuencias que podría arrojar la investigación.

Es que distintos asesores que forman parte de su círculo más cercano aparecían involucrados de antemano –según fue revelando paulatinamente la prensa estadounidense– en la relación con Rusia.
Y Comey, que sabía bastante más de lo conveniente, pasó a convetirse en un factor de creciente desestabilización para el gobierno.

Vínculos de riesgo

Los primeros indicios de la relación con Rusia datan del año pasado, cuando organismos de inteligencia rusos dedicaron sus esfuerzos a hackear los sistemas electrónicos de votación en Estados Unidos, según publicó esta semana el medio web The Intercept.

Como aspecto subyacente y nada menor, sobrevolaba el supuesto interés del gobierno ruso de operar en favor de la candidatura de Trump.

Ya desde enero informes de las principales agencias de inteligencia del país daban cuenta que miembros del equipo de Trump había mantenido contactos con agentes rusos en plena campaña electoral.

Pero el capítulo central de la trama, que habilitó los diálogos entre Trump y Comey -y el cese de éste- fue la figura de Michael Flynn, el general que terminó por dimitir el 14 de febrero, menos de un mes después, cuando se supo que había recibido pagos de empresas rusas por distintas asesorías.

De alguna forma, la figura de Flynn fue determinante en el despido de Comey, pues según este ya había insinuado –y lo ratificó en su comparecencia en el Congreso–, el presidente le sugirió que dejara sin efecto la investigación sobre el militar y su relación con empresas rusas.

Mientras las filtraciones iban sucediéndose y cada nueva revelación impactaba en el corazón del gobierno, la desconfianza de Trump hacia los servicios de espionaje iban en aumento.

Cerca de Trump

En esa misma línea, la investigación del FBI, también apunta directamente a Jared Kushner, yerno del presidente y uno de sus asesores más influyentes. Distintas versiones periodísticas indican que Kushner pretendía habilitar un canal de comunicación directa con el Kremlin, incluso antes de que Trump asumiera el pasado 20 de enero.

Pero en marzo también se supo que su antiguo jefe de campaña, Paul Manafort, un reconocido lobbista, percibió un pago de unos US$ 10 millones por trabajar para un millonario cercano al presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Por otra parte, el gobernante ruso siempre negó cualquier imputación al respecto.
También trascendió que Carter Page, antiguo consejero en política exterior, además de amigo del presidente, estuvo a punto de ser reclutado por el Kremlin en 2013.

Las claves de la comparecencia


Acusó al presidente de haberlo difamado

Al responder las preguntas de los miembros del comité de inteligencia del Senado, James Comey expuso su "preocupación". A su juicio, el presidente Donald Trump difamó al FBI y a él mismo para justificar las razones por las cuales fue removido.

Evitó opinar si hubo obstrucción judicial

Comey dijo no estar en condiciones de afirmar si las conversaciones privadas que mantuvo con el presidente indican que este incurrrió en obstrucción de la justicia. No obstante, consideró que el hecho resultó ser "perturbador".

Filtró conversaciones a medios de prensa

El exdirector del FBI no solo registró en anotaciones el detalle de sus conversaciones con el presidente, sino que además apeló a un amigo de la Universidad de Columbia para que las filtrara al diario The New York Times.

Injerencia rusa en las elecciones

El exfuncionario reiteró en su comparecencia en el Congreso su más absoluta convicción de que Rusia tuvo injerencia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, realizadas en noviembre pasado.

La candidata demócrata

Durante el gobierno del demócrata Barack Obama, la entonces fiscal general, Loretta Lynch, pidió que el asunto de los mails de Hillary Clinton fuese tratado como un tema y no una investigación, lo que le resultó "confuso".

Trump y la investigación

El presidente no estaba sujeto a ninguna investigación respecto a la denominada trama rusa, al menos mientras Comey estuvo desempeñándose al frente del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

El pedido para no indagar sobre Flynn

Aunque no recibió una orden directa el pedido de Trump para que no investigara a Flynn, tomó esa petición como un "direccionamiento", que le generó un gran "asombro".

Para el impeachment se necesitan más pruebas

La pregunta está flotando en el ambiente político de Washington en las últimas semanas y volvió a reflotarse este jueves luego de la comparecencia de James Comey en el Congreso estadounidense.

¿Acaso la probada interferencia del presidente Donald Trump en la investigación realizada por el FBI sobre los nexos entre su equipo de campaña y Rusia configura un delito de obstrucción a la Justicia?
Pero esa pregunta, en caso de que la respuesta fuese afirmativa, lleva invariablemente a plantear la destitución como posible escenario político para el presidente.

Pero para que eso eventualmente suceda falta mucho y antes deberá recorrerse un trecho tan extenso como complejo.

El Código de Estados Unidos, que aglutina todas las leyes federales del país, establece que "cualquiera que intente, de manera corrupta, influenciar, obstaculizar ao impedir la buena administración de la justicia debe ser castigado". Ese delito admite una condena de hasta cinco años de cárcel.

Respecto a si Trump efectivamente obstruyó la justicia, eso está directamente vinculado con lo que el presidente pueda haber hecho efectivamente para impedir el curso de una investigación sobre el vínculo entre su equipo de campaña y Rusia.

Según quedó en evidencia en la comparecencia de Comey en el Congreso (ver página 2), el presidente trasmitió al exjefe del FBI que dejara sin efecto la investigación que realizaba al exconsejero de seguridad nacional, Michael Flynn.

Para el profesor de Derecho de la Universidad de Virginia, Brandon Garrett, para que el delito se configure "debe haber una intención" de obstaculizar el funcionamiento del sistema de justicia.

Si bien Joshua Desser, profesor de la Universidad estatal de Ohio, cuestiona el proceder presidencial, cree que para procesarlo por ese delito antes la fiscalía tendrá que reunir pruebas suficientes para "declararlo culpable", un extremo al que aún no se llegó.

En cuanto a una posible inculpación de Trump, hay opiniones contrapuestas. Pero Charles Collier, profesor de la Universidad de Florida, considera que existen "dudas considerables" respecto a si eso es posible "sin hablar de ser condenado".

El otro punto medular en cuestión es si la obstrucción de justicia puede servir de plataforma a un proceso de destitución.

En los hechos, la respuesta es afirmativa. Incluso, hay quienes piensan que esto podría ocurrir aunque Trump no recibiera una acusación de la justicia.

Eso le sucedió al entonces presidente Richard Nixon en 1974. Es el congreso, de mayoría republicana, el que debe destituir al presidente, si considera que es culpable de "traición, corrupción u otros crímenes y delitos mayores".

Tres horas

Luego de casi de tres horas de preguntas y respuestas en el Congreso de EEUU, James Comey se retiró de la sala del Senado con paso ffirme, en silencio y con la mirada perdida en el vacío.



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