Lecueder: "Mi metralleta es la credencial. Peleé por el país votando, opinando, trabajando"

Entrevista al empresario uruguayo
Carlos Lecueder: "Uruguay está viviendo una crisis mucho menor que la zona"

Carlos Lecueder asegura que el proceso para poner en marcha un proyecto requiere de una gran dosis de investigación y una "pequeña pero importante parte de sensación, de olfato, de 'esto va a caminar o no'". El empresario tiene experiencia en eso de poner a andar cosas: dirige el Estudio Luis E. Lecueder (bautizado así por su padre y en el que hoy trabajan sus seis hijos), es responsable del desarrollo de múltiples emprendimientos, entre los que destacan gran parte de los shopping de la capital y el interior del país (introdujeron este formato en Uruguay con la apertura de Montevideo Shopping en 1985) y el World Trade Center (WTC). "Lo que hacemos es armar los proyectos, luego buscar inversores, convencerlos que estamos en un proyecto correcto, y desarrollarlo, construirlo y administrarlo", explica. En su oficina, en una de las torres de ese complejo en el Buceo, Lecueder recibió a El Observador.

Luego de un boom en los últimos años, el consumo se contrajo. ¿Cómo vienen las ventas en los shopping este año?
El eje 2012-2013 fue récord. En algún momento el consumo empezó a ajustarse a la baja. El ajuste ha sido leve, no ha sido duro. Es un nivel de ventas que no ha sido tan malo. Hoy en Uruguay el principal problema, más que el nivel de ventas bueno o malo, es que el costo operativo ha subido mucho. Todo lo que uno hace es caro comparado frente al mundo. Hubo incrementos de determinados costos que hacen que cualquiera que esté en el comercio o la industria tenga de pronto un nivel de ventas similar, pero un margen bastante menor.
El año 2016 viene mejor de lo que habíamos previsto. Estábamos previendo una caída de ventas un poquito más importante que la de 2015 y, sin embargo, hemos tenido una nivelación, de alto nivel de irregularidad, con meses muy buenos y meses bastante malos.

Para el año que viene, ¿qué proyecciones hacen?
Si me pongo la camisa optimista, digo que ahora estamos peor que el año que viene. Las proyecciones nuestras todavía no han sido afectadas hacia el alza, porque no vemos una economía que todavía tenga posibilidad de recuperar un alza del consumo. Y además hay un tema que genera gran incertidumbre: cuánto va a valer el dólar. Si me dicen a cuánto está el dólar el año que viene, digo cuánto vamos a vender. La realidad es que esperamos el año que viene un año nuevamente de dificultades, no de felicidad en materia de ventas, pero no preocupante. Más preocupante es el incremento de los costos.

¿Específicamente qué costos?
Todos, desde el nivel de salarios, de impuestos, de la energía. El tema del ajuste fiscal le pega a todos, porque cuando uno gana 10 y el Estado, como gastó demasiado, perdió plata en algún negocio que empieza con A (por ANCAP) y hay que recuperarla, entonces los costos operativos lo sienten, porque el personal pierde ingresos por un impuesto que tiene y va a tratar de recuperarlos por otro lado, y es justo y humano. Los costos de importación vinculados al dólar dan incertidumbre, entonces el comerciante cuando va a fijar el precio ¿qué dólar pone?
En segundo lugar con una incertidumbre de tipo de cambio que por más que el ministro (de Economía Danilo) Astori ha declarado que no espera grandes cambios y que el Banco Central va a estar atrás para suavizar los cambios –lo cual arroja tranquilidad al mercado–, todos sabemos que cuando la Reserva Federal pone una tasa de interés más alta o más baja, o no la pone, nos cambia el mundo.

¿Y en relación con el interés de locatarios nuevos?
No tenemos un metro cuadrado disponible. El comercio en Uruguay ha sido siempre una fuente de ingresos razonable. Hoy existe la posibilidad de conseguir franquicias del exterior, donde ya hay muchas cosas que vienen dadas. Entonces, el comercio sigue siendo un lugar atractivo. Ha cambiado mucho el origen del interés. Hoy hay una internacionalización de las marcas, y por lo tanto una búsqueda del comerciante uruguayo de reclutar marcas que le van a dar un menor margen de utilidad pero una mayor seguridad. Eso hace que permanentemente estén apareciendo marcas internacionales que vienen, uruguayos que consiguieron la franquicia de marcas internacionales, uruguayos que quieren iniciar cosas. Quizá este último grupo es el que esté más castigado. Pero todavía tenemos buena demanda de locales. El tamaño de la lista depende de cada shopping. Sin dudas, Montevideo Shopping es el que tiene más lista de espera. Todos los shopping siempre tienen interesados en estar. Y en todos nos gustaría poder ampliar instalaciones. Estamos trabajando.

¿En alguno en particular?
Hoy, si me preguntan si estoy trabajando en planos de ampliaciones, en los cuatro. Ahora, ¿por qué? ¿Es tanta la lista de espera de comerciantes? No, tanta no es. En otras épocas decía "hago una ampliación de 20 locales y los alquilo en 10 días". Hoy no, ni cerca, es mucho más difícil, mucho más peleada la negociación. Pero creemos que el país se construye metiendo para adelante.

Creemos que el país va a ir mejorando su situación económica, el muy mal manejo que se hizo en determinados entes y servicios del Estado. Hoy, el Estado es más consciente de la importancia que tiene hacer un buen manejo. Hay una conciencia mayor de que la gestión es cada vez más importante. Si el Estado maneja mejor aquellos servicios o industrias que maneja, seguramente eso va a permitir tener necesidad de menos fondos, abaratar los costos a los privados, que la gente en su casa pague una luz más barata, que cuando toma un auto pague un combustible más barato, y que bajemos el costo país para que Uruguay esté en condiciones de competir mejor y permitir un desarrollo mayor.

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Ha hablado bien de la ley de promoción de inversiones. En las industrias que está involucrado, ¿qué impacto ha tenido?
Muy bien, no bien. Ha permitido un montón de cosas que de otra forma, o no se hubieran hecho, o se hubieran hecho mucho más chicas o peor. Lo principal que hizo es cambiar la cabeza de los uruguayos. Porque nos habíamos acostumbrado a invertir poco en Uruguay. No tener confianza en el país que uno vive, sentir que cada tanto viene una crisis y uno pierde todo lo que ganó... La economía uruguaya hoy en Sudamérica tiene un alto grado de estabilidad frente al resto, pero todavía no lo suficiente. La ley de inversiones es del gobierno de (Julio María) Sanguinetti, pero la aplicación que le dio el primer gobierno de Tabaré Vázquez, que fue dar importantes beneficios para invertir, generó una conciencia de que es bueno invertir. Y la realidad es que en los años siguientes Uruguay tuvo niveles de inversión como nunca. Entonces, cuando leo la prensa y dice "el renunciamiento fiscal que hizo el gobierno", eso es un argumento absurdo. Y lo manejan muchos políticos eso. ¿Cómo puede ser que no se den cuenta que sin esta ley no hubiera habido inversión y si no había inversión, qué renunciamiento? No había nada. Y además esos proyectos tienen exoneración fiscal por un tiempito.

Hoy, Uruguay está viviendo una crisis mucho menor que la zona. El viento de cola se acabó, hay otros países que están en una situación bastante más difícil, y Uruguay sigue con su investment grade. ¿Estamos viviendo una minicrisis? Sí. ¿Está habiendo un enlentecimiento? Sí. Pero esto no es más grande porque, dentro de todo, a pesar de que creo que se gastó mucho en ANCAP, en Pluna y todas esas cosas, en este tema el equipo económico bajó una política que nos acostumbró a invertir.

El ministro Astori habla del desacople de la región. ¿Se lo atribuye en gran parte a esta política?
No sé si "en gran parte", porque hay varios, pero ese fue uno importante. Uruguay está en algunos aspectos desacoplado de la región, porque ha tenido un crecimiento en su nivel de inversiones importante, respeto por las reglas de juego, una economía bastante estable para la zona en que vivimos. Son cosas que agregan para que Uruguay esté un poquito destacado frente al resto en el tema económico. No en otros indicadores, donde estamos peor.

¿En cuáles?
La seguridad. No me hablen de números globales, porque en números globales capaz que en seguridad estamos bien. Pero vamos a no incluir lugares del interior, que sabemos que el nivel de seguridad es diferente. Uruguay en seguridad está peor. En el tema seguridad acá hay dos factores. Uno son los números que maneja el Ministerio (del Interior), pero el tema es el sentir de la gente. La gente piensa que quizá el peor problema que tiene Uruguay hoy, o uno de los peores, es la seguridad. Y seguimos con el mismo equipo dirigiendo la seguridad que ha pasado por años y años y años de que el sentir de la gente es contrario. Seguimos con un mismo gerente.

Entonces, ¿cómo veo a la economía? Creo que no estamos tan mal como podríamos estar. La aplicación de la ley de inversiones es uno de los factores. Si fuera ministro daría más incentivos. Y cuando me digan del renunciamiento fiscal explicaría cómo es la verdad de la milanesa: sí, yo a estos señores no les voy a cobrar impuestos durante uno, dos, tres, cuatro años, pero después voy a cobrar, y están ocupando mano de obra, que es lo que Uruguay tiene que tener. Uruguay siempre tuvo un problema de desocupación, que en este período se achicó muchísimo. Hoy creció un poco, hay que achicarlo. Pero no solo se trata de achicarlo, se trata de mejorar la calidad de la ocupación. No basta con tomar gente y pagarle $ 1.000, eso no sirve. Hay que tomar gente y que tengan salarios dignos. Esa es la segunda parte, que eso se logra cuando hay más gente invirtiendo, más demanda de personal. Empezó a pasar hace algunos años. 2011, 2012, 2013, uno iba a buscar un cargo y decía "pah, no consigo", y para conseguir tenía que pagar más. Bienvenido al mercado funcionando bien. Si hay un recurso escaso, ¿cuál es la salida? Hay que pagar más. Y así es como Uruguay puede ir entrando en el primer mundo. Lamentablemente duró poco y las cosas se dieron vuelta y Uruguay no supo crear reservas para los momentos difíciles.

Hablaba de la seguridad como uno de los desafíos que tiene el país...
El urgente es seguridad, pero el importante es educación.

Justamente, hace poco en una charla dijo que "con uruguayos mal educados no se genera un país de primer mundo".
¿Cuál es el capital de Uruguay? Somos los uruguayos. Somos el país más chico de Sudamérica, donde la riqueza es la ganadería y la agricultura, pero estamos sujetos a un nivel de precios internacionales que no dominamos. Tenemos una riqueza que fluctúa en función de niveles de precios. Lo que no fluctúa en función de niveles de precios es la capacidad de la gente. Si tenemos gente capaz, que sepa de lo que hay que saber en el mundo de hoy, vamos a competir en cualquier campo con cualquier país. Y Uruguay tiene sectores que lo hacen. El software es un ejemplo de cómo se trabaja bien, se compite con el mundo y se tienen ingresos espectaculares. Pero hoy, Uruguay tiene una educación que no prepara para eso. Y lo peor de todo es que es una educación que genera inequidad, en un país que lo que más necesita es equidad. El factor igualador más importante que existe es la educación. Uno hoy va a un asentamiento, donde nacen muchos más niños que en un barrio con posibilidades, y van a una escuela donde reciben una educación razonable. Pero luego llegan al liceo y se acabó. Dejan de estudiar y se dedican a otra cosa. Algunos siguen estudiando, algunos buscan trabajo en algún lado, otros se van a un semáforo a pedir dinero, otros se transforman en delincuentes. Y eso es un círculo que hay que romper. Y la forma de atacarlo es la educación. Sin duda que la forma de atacarlo también es el auge económico, pero lo tuvimos y no logramos romper eso.

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Hace unos años Luis Lacalle Pou, entonces candidato a presidente por el Partido Nacional, mencionó su nombre para la Intendencia de Montevideo. ¿Lo sorprendió?
No sabía nada. Creo que fue una estrategia, porque había otro sector del Partido Nacional hablando de un candidato que creo que a él no le gustaba, entonces tiró un par de nombres. Nadie había hablado conmigo. Incluso después, muy amablemente, me explicó que en la discusión en una reunión interna, había tirado nombres. Cuando surge el Partido de la Concertación y empezaron a buscar candidatos, ahí de vuelta alguien mencionó mi nombre. Pero uno tiene que tratar de saber dónde puede funcionar. He funcionado en la órbita privada, desarrollando proyectos y administrándolos. ¿Y eso significa que pueda ocupar un cargo público? No, no tiene nada que ver. Está bien que el cargo público hoy necesita un poco más de gestión, que es lo que hacemos. Pero son mundos diferentes.

Tiene una relación comercial con Edgardo Novick, que sí ha incursionado en política. ¿Ha intentado involucrarlo?
No. Seamos claros: lo conozco en el año 84 cuando viene a alquilar un local a Montevideo Shopping. Tengo una muy buena relación con él. Es una persona emprendedora, seria, con muy buen olfato de hacia dónde van las cosas. Un día empieza a trabajar en política. Y por supuesto, he charlado mucho con él. Pero tenemos claro que la tarea de alguien que desarrolla negocios y administra negocios no es hacer política. Porque si mañana tengo que conversar con un gobierno, tengo que conversar con el que sea. No me parece que sea razonable que a su vez esté asumiendo posibles cargos políticos. Le tengo una gran simpatía a Edgardo, le deseo la mejor de las suertes, pero no milito ni coparticipo, porque no milito ni coparticipo en nada. Mi tarea es otra. Más allá de que emito mis opiniones, como lo he hecho en esta nota, y voto. Cuando en Uruguay hubo un grupo de gente que tomó las metralletas para hacer la revolución, yo decía "esta es mi metralleta" (N. de R: saca su credencial cívica de un cajón del escritorio). Peleé por el país votando, opinando, trabajando. Esa fue mi forma de entender cómo se debe manejar un país.

¿Cómo concibe el rol del empresario dentro de la sociedad?
Empresarios puede haber de dos tipos: el que toma una empresa de forma eficiente y correcta, y el que empieza algo de cero. A mí en Uruguay me gusta más el que emprende, porque es lo que el país más necesita. En Uruguay el empresario es un ser que no tiene una gran imagen, y que quizá sea por culpa del propio empresario, que a veces no expone las cosas como debería. Veo que tiene que, primero que nada, entender que su negocio tiene que basarse en integrarse a una sociedad existente, respetar sus valores, respetar su legislación, respetar sus reglas de juego. Y exigir que se respeten las reglas de juego. En segundo lugar, tiene la obligación de generar un valor propio para su empresa, porque si no genera un valor propio a la corta o a la larga cierra. Y lo tercero es generar un valor compartido para la sociedad.

Zonas francas

"Cuando alguien dice que las zonas francas son renunciamientos fiscales, lo que no se da cuenta es que la empresa que está ahí, si no existiera la zona franca, no estaría en Uruguay", sostuvo Lecueder. El complejo World Trade Center ya tiene una torre que opera bajo esa modalidad. En 2017, le gustaría empezar una segunda.

Educación

Lecueder está involucrado en la Fundación Anima, un bachillerato tecnológico para jóvenes de cuarto de liceo en adelante, que combina estudios con prácticas laborales y que empezó este año.

Uber

Si una empresa llega a Uruguay pero no respeta las reglas de juego, "no sirve", dijo Lecueder. "Por ejemplo, Uber", agregó. "Es un sistema perfecto que no está respetando la legislación".






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