Leonardo Sbaraglia: "No puedo ser yo mismo"

El actor argentino presenta la película Era el cielo, en el que encarna a uno de sus roles "más difíciles"
En un encuentro durante un festival de cine con el productor brasileño Ricardo Teixeira, a Leonardo Sbaraglia le ofrecieron dos trabajos. Ambos involucraban una colaboración entre productoras argentinas, uruguayas y brasileñas, y se filmarían en Montevideo. Teixeira quería hacer todo junto, pero Sbaraglia pidió realizarlos de forma separada.

El primero fue la serie El Hipnotizador para HBO (actualmente rodando su segunda temporada) y el segundo fue la película Era el cielo, que se estrena el próximo jueves en las salas comerciales, luego de su paso por el Festival Internacional de Cine de Montevideo.

"Entre la película y la serie fueron seis meses de trabajo de 12 horas de lunes a sábado sin parar, pero valió la pena", recuerda ahora Sbaraglia, quien ya había filmado en Uruguay algunas escenas de Plata Quemada, la película que fuera su carta de presentación ante el mercado español, aunque nunca durante un período tan extenso como el que unió estas dos producciones. Si bien luego de tal carga de trabajo el actor afirma que se tomará un tiempo de descanso, afirma que el trabajo en un lugar "cercano pero lejano a su vez" como Montevideo, le "hizo muy bien" a nivel personal.

Era el cielo, dirigida por el brasileño Marco Dutra, presenta al argentino como Mario, un guionista de televisión que acaba de volver a vivir con su esposa Diana, una diseñadora de modas brasileña y sus dos hijos.

Un día, cuando Mario regresa a casa, encuentra a dos hombres violando a su esposa, pero el miedo le gana y no logra intervenir. Además de eso, ni él ni la víctima cuentan nada de lo sucedido, generando una tensión latente entre ambos, que se desarrolla en paralelo a la búsqueda de venganza de Mario.
"Uno trata de encontrar cosas en común con sus personajes, para empezar a desenrollar el ovillo. Porque cuando te llega un guión para vos son jeroglíficos. Tenés que descubrir cómo es ese mundo, investigarlo y determinar la lógica del personaje", contó Sbaraglia, en referencia a la forma de encarar a un personaje que es definido por sus miedos y sus fobias.

El actor reconoce que este tipo de roles son los más difíciles, porque no requieren transformaciones que se aprecien en los físico, como si lo tuvo que hacer para encarnar a un boxeador veterano en Sangre en la boca, sino que el cambio en este tipo de casos es interno y no tan directo. "Tiene que haber una sutileza, porque no puedo ser yo mismo, y ahí importa que esté bien construido el personaje, a través del lenguaje que se construye en el guión, para convencer al espectador".

El silencio de Diana y Mario (quien continuamente le pregunta a su esposa que le cuente que la aqueja cuando esta comienza a despertarse sobresaltada por la noche o a sentirse mal) conforma una línea de violencia en la relación entre ambos.

La intención de cuidar su relación y volver a formar el "nido" tras la separación los lleva al silencio, algo que Sbaraglia considera que genera no solo una violencia para con el otro, sino también "con uno mismo".

Su personaje, considera, suele vivir a través de la obra que crea como guionista, y así construye un personaje paralelo que oculta sus miedos y fobias que lo acosan continuamente. De todas formas, el actor explica que el personaje debió ser intervenido a través de la utilización de voces en off, y un lenguaje más cercano al de la novela en la que se basa la película, "para generar un vínculo entre el espectador y el personaje, porque Mario no tiene la heroicidad esperable en la situación que vive".

Más allá de su buscado descanso, Sbaraglia ya tiene otros proyectos listos para estrenarse durante los próximos meses, como las películas No te olvides de mí, un drama ambientado en la década de 1930; Nieve Negra, que protagonizará junto a Ricardo Darín, y una serie de 8 capítulos en España , dirigida por Césc Gay (Truman, Una pistola en cada mano), que se rodará durante 2017.

Tres décadas de cine

Leonardo Sbaraglia debutó en cine hace exactamente treinta años, con un papel en la película La noche de los lápices. El actor considera que en los últimos "cuatro o cinco años" ha logrado una madurez que le permite equilibrar "la vida, el trabajo y la formación", a la que considera que crece permanentemente a través de la experiencia. Además, destaca los afectos y las relaciones que permite generar. Sin embargo, para el actor argentino, su profesión es "muy difícil" porque exige constantemente "ser otro, y llega un momento que ya no sabes cual es tu propia piel".

Sbaraglia cree que "uno se descubre a si mismo a lo largo de su vida, más allá que desde antes puedas identificar tus rasgos. Pero la actuación, con la que siempre estás en movimiento y mudás de piel constantemente, acaba reflejando zonas oscuras de uno que no sabías que estaban ahí".

Populares de la sección

Acerca del autor