Levantan prohibición de construir en confitería Cantegrill

Autoriza construcción de edificio en tanto se mantenga fachada de Pittamiglio
La Intendencia de Montevideo envió a la Junta departamental un proyecto de decreto por el que pretende levantar la medida cautelar que impedía otorgar permisos de construcción para el padrón donde se encontraba ubicada la confitería Cantegrill. Para poder construir, la empresa que adquirió el inmueble diseñado por el arquitecto Humberto Pittamiglio deberá mantener la fachada y el torreón.
La suspensión de otorgar "cualquier autorización" para contruir en ese predio, durante seis meses, se había establecido en mayo, luego de que El País informara que el local estaba a la venta y de que había un proyecto contructivo por el cual se demolería la obra de Pittamiglio.

La intendencia se disponía en ese plazo a estudiar la posibilidad de integrar el edificio al listado de construcciones protegidas por su valor patrimonial. Sin embargo, según dijo a El Observador el director de Planificación de la comuna, Jorge Rodríguez, luego del diálogo entre las partes involucradas se llegó a la resolución de levantar esa medida, siempre y cuando quien construya conserve la fachada del local y la torre, dos características de la obra de Pittamiglio.

En la dsquina de 21 de Setiembre y Williman donde funcionó hasta principios de mayo la confitería y heladería Cantegrill se realizará entonces un edificio de apartamentos. "Es un edificio, como lo iba a ser, pero en la planta baja se verá la construcción de Pittamiglio", explicó Rodríguez. "El contenido se demuele y se mantiene lo externo", agregó el jerarca.

"Es una solución opinable, pero es la solución que consideramos adecuada", dijo Jorge Rodríguez

Con esta resolución, que deberá ser refrendada por la Junta Departamental, se busca entonces preservar el derecho del propietario de realizar la venta ya que en caso contrario se vería "muy perjudicado económicamente", explicó el director de Planificación, a la vez que se "preserva una memoria pedida por miles de ciudadanos".

Según establece la resolución de la intendencia, el levantamiento de la medida cautelar "habilitará a los interesados a inciar el trámite de Permiso de Construcción habitual" -que ya empezaron a solicitar- aunque ese permiso deberá ser estudiado y aprobado por la Junta Departamental.

"Es una solución opinable, pero es la solución que consideramos adecuada", dijo Rodriguez.
El jerarca explicó que durante la instancia de diálogo, que involucró a autoridades académicas, municipales, referentes de patrimonio cultural y a los interesados en el inmueble, hubo quienes argumentaban que no debía ser protegido por no ser un bien con valor patrimonial. En tanto, otros, consideraban que se debía tener en cuenta también el valor cultural del bien y no solo lo arquitectónico.

Cierre sin capricho


La confitería cerró sus puertas el pasado domingo 15 de mayo. Según había dicho entonces a El Observador el director de la confitería y sobrino de uno de sus fundadores, Carlos, la decisión de cambiar de local había sido el resultado de un largo proceso de desgaste. "No es un capricho, es que no da para más", admitió entonces.

Según contó entonces, el local no estaba apto para que funcionara una confitería, ya que contaba con humedades, con pérdidas en las tuberías y con paredes descascaradas. Otras de las señales que daban cuenta de la decadencia del lugar eran la rajadura de la torre, que la atraviesa, y los huecos en la vereda, producidos por los desprendimientos de ladrillos.

Las carencias edilicias, que involucran también escaleras en mal estado y revoques caídos, llevaron a que la confitería fuera multada en tres ocasiones por la intendencia. Pero, según contó entonces el director a El Observador, también había probelmas económicos. Desde hacía 15 años los dueños no obtenían ningún dividendo, y en el último tiempo uno de los dueños había tenido que poner dinero para salarios.

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