Líderes balcánicos evalúan una posible salida a crisis migratoria

Distintos organismos se oponen a medida de "canjear" refugiados
Las negociaciones entre los países europeos por la crisis de los refugiados continuaron ayer, en una nueva etapa que reunió a representantes de los gobiernos de Grecia y Turquía en la ciudad de Esmirna.

La reunión fue celebrada para comenzar a concretar las propuestas que Ankara esgrimió como necesarias para terminar con la crisis. La reunión, que estuvo encabezada por el primer ministro turco Ahmet Davutoglu y su homólogo griego Alexis Tsipras, giró en torno al rol que ambos países tendrían en las posibles soluciones al conflicto.

"En las decisiones que fueron tomadas ayer, la cooperación entre Turquía y Grecia es vital", subrayó Davutoglu a la prensa. Uno de los puntos más importantes de la reunión fue el control de la salida de inmigrantes por el mar Egeo, una de las rutas preferidas por los refugiados.

En ese sentido, desde el domingo pasado la OTAN desplegó parte de su flota para poder cumplir con este cometido. "Estamos dándole forma a esta cooperación de manera tal que, en las semanas y meses por venir, el Egeo no sea más un mar de tristeza y desesperanza, donde inocentes pierden la vida", explicó el primer ministro turco.

Tras las negociaciones del pasado lunes, los 28 representantes de los países miembros de la Unión Europea (UE) pactaron tomarse diez días para analizar las propuestas del gobierno turco. Esta consiste, entre otras cosas, en realizar un "canje" de refugiados: Turquía readmitiría a los refugiados sirios llegados a la UE ilegalmente y los europeos admitirían por vías legales y seguras a la misma cantidad de sirios desde Turquía.

Sin embargo, en Naciones Unidas se conocieron algunas objeciones contra las medidas que podrían adoptarse para paliar la crisis.

Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, declaró que se encuentra "profundamente precupado por cualquier arreglo que implique el retorno indiscriminado de gente de un país a otro". A su vez, cuestionó que no se garantice la protección de los refugiados que sean devueltos a Turquía, ya que muchas veces quedan a la deriva en condiciones miserables.

Grandi enumeró algunas condiciones necesarias para que las medidas se enmarquen dentro del derecho europeo e internacional y para que la ONU diera el visto bueno. En primer lugar, el país destinatario debe primero asumir la responsabilidad de examinar el pedido de asilo.

Además, el refugiado tiene que estar protegido de una eventual expulsión y de obtener el asilo deberá "tener un pleno y efectivo acceso a la educación, un empleo, cuidados médicos y si es necesario ayuda social". Por su parte, un portavoz de la Comisión Europea declaró que las medidas tomadas "serán por supuesto plenamente conformes con el derecho europeo e internacional".

Amnistía Internacional también criticó la idea de "canjear refugiados" por ser "peligrosamente deshumanizadora".
Fuente: AFP

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