Lifan, con producción paralizada, espera en junio decisión de matriz

Reactivación de la planta de San José depende del mercado brasileño
Las próximas semanas serán claves para conocer cuál será el futuro de la planta de ensamblado de vehículos Lifan en San José, que detuvo su producción en diciembre pasado golpeada por la crisis brasileña. Si bien la marca de origen chino concretó el mes pasado su desembarco en el mercado argentino, por ahora está previsto que la demanda se cubra con productos armados en el continente asiático.

El último embarque de vehículos desde Uruguay se concretó a fin de 2015 y por estos días el trabajo se limita a cumplir con algunos pedidos puntuales de unidades en stock. En diálogo con El Observador, el vicepresidente de Lifan Motors Uruguay, Pablo Revetria, indicó que a comienzos del próximo mes, luego que vuelva a reunirse la dirección de la empresa en China, se tendrá un panorama más claro respecto a si la producción se reactivará este año y en qué condiciones.

"Lo que sí sabemos es que seguramente seamos una fábrica en los próximos años más chica de lo que fue porque los mercados no se recuperan con tanta velocidad tampoco", dijo el ejecutivo. En la actualidad la plantilla está integrada por unos 250 trabajadores que se encuentran en seguro de paro. Las noticias del país norteño no son alentadoras. A la crisis política se suma el mal desempeño de la economía con una demanda de consumo estancada. Eso hace que las ventas de las distintas marcas sigan en declive.

La marca china oficializó su lanzamiento en Argentina recientemente y comenzó a comercializar unidades armadas en el país asiático. Revetria explicó que la apertura de ese mercado puede ser una alternativa de futuro para la planta uruguaya, pero no en este momento debido a que los volúmenes que se van a manejar inicialmente son bajos respecto a Brasil y a exigencias técnicas que las unidades ensambladas en el país hoy no cumplen. A eso se suma que, desde el punto de vista de la competitividad, fabricar el producto en China aun luego de pagar todos los aranceles sigue siendo más conveniente.

La firma vendía en el mercado brasileño un promedio anual de 5.000 unidades armadas en Uruguay. En el caso de Argentina, se entiende que la proporción del mercado que se podrá tomar en los dos primeros años está lejos de compensar las ventas al país norteño.

"Vamos a ver la evolución del mercado argentino de este año para ver si para el año que viene podemos ser una alternativa eficiente para vender ahí. Por el momento no está previsto debido a los volúmenes que se están enviando ahora y porque la configuración técnica no hace posible hacerlo en Uruguay", dijo Revetria. En la planta de San José se armaban tres modelos de vehículos: uno para pasajeros, un utilitario deportivo y un comercial liviano.

La otra ensambladora de vehículos en Uruguay es la empresa Nordex, que también tiene la actividad paralizada desde hace algunos meses por el derrumbe de la economía norteña. El secretario ejecutivo de la Cámara de Industriales Automotrices del Uruguay, Ramón Catáneo dijo a El Observador que las expectativas están centradas en retomar la actividad entre junio y julio con el armado del modelo Kia Bongo. Con relación al mercado argentino, donde se dejó de comercializar hace más de un año, las perspectivas son de volver a vender el año próximo. La plantilla de Nordex compuesta por unos 180 trabajadores está en seguro de paro.

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