Lisandro, encantador y escondido

En una hermosa casa de Carrasco de soleado y verde jardín, nos recibió Lisandro, una de las mejores opciones en el barrio para almorzar rico y fresco

Quien pase distraído por la Avenida Rivera a la altura de la calle Costa Rica, probablemente se pierda de descubrir uno de los restaurantes más bonitos para almorzar en la ciudad.
Es que Lisandro está ubicado en una casa abrigada por altos cercos, bañado de verdor. Paraíso secreto.

Un camino de piedras conduce hasta el recinto. A la vera del camino, aparecen las primeras mesitas de madera, ideales para un lunch bajo el tibio sol.
Ya dentro, un recibidor vidriado de piso de madera, presenta las primeras mesas bajo techo.
Siguiendo hacia el fondo del local, penetramos en el salón principal: varias mesas, estufa a leña y sobre ésta, un bonito cuadro del artista uruguayo Izaguirre.
Más allá, una larga mesa de madera con bancos. Y más Izaguirre.

A LA CARTA
La carta de Lisandro abarca tartas, sopas, una enorme lista de sándwiches con ensalada, y una treintena de ensaladas, todas muy bien concebidas y plagadas de ingredientes tan mediterráneos como gourmet.
Además, opciones variadas para desayuno y merienda, cafetería y servicio de té completo.
Por si fuera poco, el restaurant promociona un menú ejecutivo que cambia cada día.

En materia de bebidas, y fuera de refrescos, aguas y vinos, ofrece una serie de licuados muy interesantes.

En nuestro almuerzo, pedimos una sopa del día pequeña, que el mediodía de nuestra visita, resultó ser de zanahoria y vegetales.
Rica y picantona, ideal para el frío invernal, sumaba como guarnición frutos secos asados, una tostada de pan y un queso cremoso tipo gouda.

Como principales, ordenamos una Ensalada Dijón, de verdes, pollo asado, mostaza Dijón y shavings de queso parmesano. Fresca, rica, y sumamente abundante.

El otro principal que ordenamos fue el Sándwich de Pavita, sin suerte ya que no tenían pavita.
Se nos ofreció sustituir la pavita por suprema de pollo asada, en idéntico plato. Y accedimos.
Este sándwich, como todos los otros, incluye un pequeño bouquet de ensalada, y en este caso en particular, también unos dados de boniato frito. El relleno lo completan pepinillos y mostaza dijón.

Ambos platos nos parecieron ricos, abundantes, frescos, y de justificada relación calidad-precio.
La carta de sándwiches y ensaladas es tentadora, e invita a seguir probando.

No nos quedó apetito para el postre, pero sí para dos cremosos espressos, invitación la casa.

SOBREMESA
Lisandro ofrece la posibilidad de almorzar platos sencillos, ricos y variados en su especie.
Resulta un restaurant acogedor y de hermosa decoración, que brinda espacios muy agradables, como un living junto a la estufa a leña, o las mesas de madera en el jardín.
Precios acordes, servicio correcto, digno de recomendación.

MOZO, LA CUENTA
Sopa: $ 135; Sandwich de Pavita: $ 220; Ensalada Dijón: $ 300; Agua: $ 60 (x2); Café: invitación de la casa. No se cobra cubierto. Total de la mesa para dos: $ 775.
Precio por comensal: 388 pesos.

Lisandro está ubicado en Avda. Rivera 6543 y Costa Rica.
El horario de atención se extiende de Lunes a Sábados de 10 a 18 horas.
Teléfono para reservas o consultas: 2 604 44 77.
Para más información de Lisandro, se puede visitar este enlace.


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