¿Llega a su fin la civilización del tenedor?

Gracias al auge de la fast food, estamos usando este cubierto cada vez menos y volviendo al pasado

Muy probablemente la gran mayoría de las personas piensa que el uso del tenedor como instrumento imprescindible a la hora de comer responde a una antiquísima tradición. Quienes así lo creen se equivocan de medio a medio.

Porque los homo sapiens, aparecidos en África hace unos 200 mil años y de los que descendemos todos los actuales seres humanos, hace bastante poco que empezaron a depender en el mundo occidental de tenedores cuando de manducar según los cánones impuestos por la llamada civilización en la mesa se trata.

Hasta los comienzos de la época rotulada como Edad Moderna, que según las convenciones históricas comenzó a fines del siglo XV tras una sucesión de hechos políticos trascendentes, entre ellos la llegada de los españoles al continente americano, prácticamente en todo el mundo los alimentos sólidos se comían directamente solo con las manos y, cuando no había más remedio, con la ayuda de un cuchillo o una cuchara. No existían, por lo menos en el llamado Occidente, los tenedores tal como los conocemos ahora.

Precisemos que en el Lejano Oriente, incluyendo China, Japón y Corea, y en el Sudeste Asiático, regiones en las que en general imperan los palillos para servirse las comidas, y en muchas zonas rurales o subdesarrolladas de todo el mundo donde se sigue comiendo con las manos, el tenedor continúa estando prácticamente ausente aún hoy en día a la hora de alimentarse.

En los primeros decenios del siglo XVI, cuando comenzaron a introducirse en Europa los productos alimenticios americanos, amén de producirse los primeros contactos de los portugueses con la India, también se empezó a notar una lenta pero progresiva e imparable mutación en las habitudes gastronómicas y en el comportamiento de los europeos (en su continente y en sus colonias de ultramar, América incluida) en la mesa.

Empezaron entonces a difundirse las "buenas maneras" al comer. Y entre ellas el uso del tenedor, que fue un síntoma de refinamiento y sofisticación en mesas reales primero y sucesivamente en las de la alta burguesía para convertirse luego en un instrumento de uso popular en fechas tan cercanas como fines del siglo XVIII o principios del XIX.

Es que durante muchos milenios el hombre se sirvió de los dedos para llevar la comida a la boca y fue probablemente por este motivo que la necesidad del tenedor se hizo menos sentida que la del cuchillo y de la cuchara. Desde épocas muy antiguas existían por cierto instrumentos de materiales varios que iban desde el hueso al hierro y que servían solamente para pinchar y atravesar las carnes al cocinarlas.

Pero en la mesa se usaban las manos para recoger la comida y a veces un cuchillo para llevar los trozos de carne a la boca y cortarlos mientras eran sostenidos con los dientes. Esta última práctica era la adoptada por nuestros gauchos y sigue siendo utilizada aún hoy en los asados por la gente de campo.

En el libro "La vida rural en el Uruguay", del médico de campaña Roberto J.Bouton, basado en anotaciones efectuadas a partir de 1890, se señala que el asado a lo gaucho es costumbre comerlo bien caliente al lado del asador y que, como dicen nuestros paisanos, hay que "comerlo a dedo sobre la jeta". Pero para así hacerlo también se necesita cierta habilidad, porque "¡cuánto chapetón al cortar el pedazo de asado mantenido entre los dientes y la mano se ha rebanado la nariz!", escribía Bouton con pícara ironía.

De acuerdo con los historiadores de la alimentación la utilización de un instrumento con varios dientes (ahora tiene normalmente cuatro pero antes tenía dos o tres) para pinchar la comida y llevarla a la boca comenzó en la Alta EdadMedia en la corte de Bizancio. Y algunos de estos "prototenedores", considerados inicialmente como una curiosidad y objetos de orfebrería, llegaron a Venecia quizás ya a fines del siglo XI. Pero su difusión tardó mucho en producirse.

El rey de Francia Enrique III descubrió el uso del tenedor durante una visita a Venecia en 1574, se entusiasmó e intentó hacerlo extensivo a los banquetes de su corte. No obstante, pese al favor real, tanto en Francia como en Italia, los tenedores siguieron siendo solo una curiosidad y una ostentación de refinamiento por unos pocos durante casi dos siglos. Luis XIV, el Rey Sol, comía a inicios del siglo XVIII todavía a mano limpia (lo de limpia es un decir)

Según señala el historiador genovés Giovanni Rebora en su libro "La civiltàdella Forchetta" la difusión del uso del tenedor parece estar asociada, primero en Italia y luego en otras partes de Europa a la simultánea extensión del consumo de pasta (iniciado ya en la Edad Media por lo menos a partir del siglo XII o XIII pero progresivamente popularizado bastante después), en particular de lasañas (no las rellenas), unos fideos largos de tipo ancho a los que los uruguayos llamamos cintas.

Según Rebora, la primera cita acerca de un instrumento destinado a "apresar" la comida con la función de un tenedor y la primera asociación de éste con el consumo de pasta está en un recetario de la corte de Nápoles destinado a la biblioteca del rey Roberto D'Anjou en el siglo XIV.

En ese recetario se señala que "las lasañas queman los dedos y son resbalosas" y por ello se aconseja el uso de una especie de punzón para recoger la pasta y llevarla así a la boca. Ese punzón después se convertiría en una forchetta (tenedor) en los ambientes burgueses, donde la pasta tuvo un éxito extraordinario.

Agrega el historiador genovés que a partir de comienzos del siglo XVI el tenedor se difundió muy lentamente desde Venecia, donde se conocía desde bastante antes (los comerciantes venecianos lo habían traído desde Bizancio, según se afirma), Italia en general y probablemente España.

Los especialistas en el tema indican que los cuatro dientes de los tenedores comunes (hay otros con uno, dos o tres dientes según si se usan para comer, por ejemplo, caracoles, ostras o langostas y están los que cambian su forma o tamaño si se emplean para platos de pescado o postres) surgieron inicialmente para poder envolver adecuadamente con ellos los espaguetis y otras pastas largas por el estilo.

Ciertas versiones indican que en realidad algo parecido a los actuales tenedores existía ya en las cortes imperiales de China en el siglo V y que a través de la llamada Ruta de la seda los turcos llevaron e hicieron conocer esos exóticos adminículos en Bizancio, donde a su vez los descubrieron siglos después los venecianos. Y si fuera cierto que el tenedor lo inventaron los chinos (que tantas cosas inventaron) la realidad es que en China prácticamente no se usa ni se ha usado nunca de modo masivo.

Por otra parte, con el auge de la fast food, léase hamburguesas, más las pizzas, los chivitos y similares, los sándwiches, los choripanes, el lehmeyún, loskebab,shawarma, dönery todo el delicioso arsenal de comidas rápidas de Asia Menor y del Cercano y Medio Oriente, estamos usando el tenedor cada vez menos y volviendo al pasado.

¿Pasará a la historia el reinado del tenedor? Claro que para ello tendríamos que dejar de comer pasta –lo que a esta altura parece impensable- o volver a quemarnos los dedos con escurridizos tallarines con tuco


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