"Llegar a Uruguay es como volver al seno de mi familia"

El director italiano dirigirá hoy en el Auditorio del Sodre
Por Alexander Laluz (especial para el Observador)

Con setenta años de elogiada trayectoria en la dirección de orquestas y una estrecha relación musical y afectiva con Uruguay, Piero Gamba (Roma, 1936), no necesita presentación. Ni qué decir de sus íntimos lazos con la obra sinfónica de Ludwig van Beethoven, con la Orquesta Sinfónica y el Auditorio del casi centenario Sodre, con la histórica Orquesta Sinfónica de Audem, o con el Teatro Solís. Jovial y con una energía envidiable, el maestro romano, que el miércoles pasado fue declarado Ciudadano Ilustre de Montevideo, lo explicó con pocas palabras: "Llegar a este país es como volver al seno de mi propia familia, donde todos me están esperando con el mismo afecto que yo tengo para ellos. Es una sensación muy profunda, que no la tengo con ningún otro lugar del mundo".

El homenaje que se le tributará este viernes, con un concierto en la sala Eduardo Fabini del Auditorio Nacional Adela Reta, tiene, por tanto, un valor simbólico muy especial. "No sabe con qué emoción recibo este concierto. Cuando cumplí cincuenta años en la dirección de orquesta se hizo una cena especial, con muchos invitados. Y ahora, al cumplir los setenta, me ofrecieron otra cena como homenaje. Pero dije que no, que otra cena no sirve, que eso sólo sería recordar el pasado, por lo que propuse hacer algo que deje una marca musical importante". Su idea primaria fue realizar un concierto en el que se registraran algunos fragmentos de una revisión de la Séptima sinfonía en la mayor, Op. 92, de Beethoven: "La intención era, o es, mejor dicho, demostrar cómo hay que hacer esta tremenda obra, que nunca fue ejecutada tal como la compuso Beethoven. Pero la idea fue creciendo en la mente de todos los que están involucrados en este homenaje, y lo que iba a ser una reunión musical íntima se convirtió en este gran concierto. Yo, como se imaginará, estoy muy contento".

Así, explicó, se llegó a dar forma a un programa que tendrá dos partes. En la primera actuarán varios solistas de reconocidas carreras internacionales, como el guitarrista Eduardo Fernández, la pianista Raquel Boldorini, el barítono Fernando Barabino y el trompetista Alejandro Vega. Y en la segunda, al frente de la Orquesta Sinfónica de Audem, la misma con la que dio su primer concierto sinfónico en Uruguay cuando tenía apenas 14 años, Gamba dirigirá la Séptima sinfonía del compositor de Bonn.

Gigantes
"Después de los ensayos que hemos hecho, puedo asegurar que esta interpretación de la Séptima sinfonía será muy buena", aseguró Gamba. "Los músicos de la orquesta son gigantes. Me di cuenta de que quieren hacerla sí o sí y están muy concentrados en el proyecto. Ya el primer ensayo, debo subrayarlo, fue el mejor que hice aquí en los últimos cincuenta años. Es que el nivel que tienen estos músicos es muy alto y la entrega que tienen también".
La sala, agregó, es otro factor que agregará valor a la interpretación. "Tuve la dicha de haber inaugurado, aunque no oficialmente, el nuevo Auditorio hace más de una docena de años, cuando hicimos varias funciones de la ópera Aída, de Verdi. En esa época las obras no estaban terminadas. Ahora será diferente. La calidad acústica es notable y favorecerá a la actuación de la orquesta".

El error
Las ejecuciones de la Séptima sinfonía de Beethoven, que se estrenó en Viena el 8 de diciembre de 1813 con la dirección del propio compositor, arrastraron por mucho tiempo un error de interpretación rítmica en algunos de sus pasajes. Ese error, sentenció Gamba, es imperdonable. "Todos los músicos serios sabemos que está mal interpretada. Quizás el error partió de la primera interpretación. Quizás fue por un error de archos, de falta de concentración. En setenta años quizás yo la haya hecho más que muchos de mis colegas. Pero ahora dije basta. En este concierto la vamos a hacer tal como la escribió Beethoven".
Este problema rítmico, agregó, se puede explicar de un modo sencillo. "Imagínense que El Danubio azul, de Strauss, que tiene un compás ternario, fuera tocado en dos por cuatro. Sería una aberración. Bueno, algo así ocurrió con la Séptima. En la partitura de esta sinfonía está marcado un compás de seis por ocho, pero por dos siglos se la ha tocado en cuatro por ocho. Los que la conozcan bien se van a dar cuenta de la enorme diferencia".

Prodigio
Piero Gamba tenía nueve años cuando subió por primera vez al podio de una orquesta sinfónica. Fue en 1945, con la Orquesta de la Ópera de Roma, y la obra que interpretó devino símbolo de su carrera: la Quinta sinfonía de Beethoven. Cinco años después, tras haber deslumbrado en otros escenarios europeos y haberse ganado el apodo de Pierino Gamba, debutó en Uruguay al frente de la Orquesta Sinfónica de Audem. Ese concierto, que causó un gran impacto en el medio, cimentó una profunda relación personal y profesional con el país.

"Aquel concierto fue en el Teatro Artigas. Y después di otros tantos en ese mismo escenario y en el Teatro Solís, siempre con la Orquesta de Audem, que en ese tiempo ya tenía un nivel muy alto. Desde esa época mi vínculo con este país siempre ha sido muy fuerte. Fíjese que hasta el propio presidente Batlle Berres, después de ese primer concierto, me otorgó el pasaporte uruguayo. Fue un honor muy grande. Varios años después estuve al frente de la Orquesta Sinfónica del Sodre. Con ella hice docenas y docenas de conciertos entre 1963 y 1971, hasta que ocurrió aquel fatídico incendio que destruyó el Auditorio".

Tras una ingente cantidad de conciertos como director invitado, en dos períodos, entre 1994 y 1995 y entre 2001 y 2004, fue el director estable de la Ossodre. En paralelo mantuvo una nutrida agenda de presentaciones con las principales orquestas de la escena sinfónica internacional, y realizó varios registros fonográficos para los sellos EMI, Decca, Tono, CBS Records, entre otros, con formaciones como la London Symphony Orchestra, la Royal Danish Orchestra y la Winnipeg Symphony.

"En estos setenta años he conocido más de cuarenta naciones, más de trescientas ciudades, he dirigido una infinidad de orquestas. Pero lo que me ocurre cuando llego a Montevideo es único. Aquí estoy en casa", concluye el maestro italiano. l

Fuente: Alexander Laluz

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