Lluvias obligan a resembrar algunos cultivos de invierno

Los que ya están implantados evolucionan de buena forma
Las últimas lluvias obligarán a resembrar algunas chacras de cultivos de invierno, aunque los agricultores analizan con cautela la situación, ya que el cultivo podría implantarse fuera de la fecha ideal recomendada, comprometiendo su desarrollo y sobre todo retrasando la siembra de soja.

El trigo y la cebada que ya se implantaron evolucionan "bastante bien", dijo a El Observador el presidente de la cooperativa sanducera Copagran, Mathías Mailhos, quien agregó que en el litoral norte queda poca área por sembrar.

El sector privado estima que en este invierno habrá una baja importante del área de trigo, respecto al año pasado, pero a su vez un incremento respecto a las expectativas previas al comienzo de la siembra.

Sin embargo, de cebada se sembró un área más importante que en años anteriores. Cabe recordar que el área de ese cultivo está topeada por la capacidad de industrialización de las malterías. Este año la industria completó el área que necesitaba. De antemano el negocio era mucho más atractivo que el que ofrecía el trigo, e incluso hubo gente que se quedó con las ganas de sembrar ese cultivo.

Este invierno también se sembraron más praderas cortas, aunque no fueron muchas, porque el año no ayudó, dijo Mailhos. En el momento de sembrar el escenario climático era muy complejo, se habían atrasado las cosechas de soja, y sembrar en mayo o junio podría ser un mal negocio.

Por otra parte, el mercado de la invernada de ganado tampoco era muy claro, y fue otro factor que insidió en una menor área.

Mailhos señaló que Copagran tiene un sistema de producción que consiste en llevar corderos de productores a sus puentes verdes, "son buenas complementaciones, pero dan bastante trabajo. El precio bajo de la soja, como el que hubo previo a esta suba, además del clima y la necesidad de conservar el suelo hizo que algunos decidieran sembrar alguna especie forrajera corta.

La cooperativa cerrará su ejercicio el 31 de octubre, cuando esté por comenzar a almacenar las cosechas de invierno. Mailhos reconoció que los volúmenes de facturación son inferiores a los de años anteriores, porque la actividad disminuyó. Señaló que la zafra de soja fue bastante dura. "Fue una zafra con muchos costos, mayor movimiento, secado y granos de difícil colocación", comentó.

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