Lo bueno siempre viene en caja chica

La Petite Cuisine es un pequeño restaurant de la Ciudad Vieja con apenas seis meses de edad, que está haciendo furor entre los comensales que frecuentan la zona

¿Quién dijo que el éxito en gastronomía tarda en llegar?
Con una propuesta sincera, una cocina con fundamento y una atención profesional y empática, los frutos se ven pronto. Parece fácil, ¿no?

Al menos, esa sensación nos deja la Petite Cuisine, un lugar del que nos habían llovido críticas muy positivas y alentadoras. Pese a que la casa cuenta con apenas seis meses de vida, cuenta con una publicidad de boca a boca rutilante.

El local, ubicado sobre la calle Alzáibar, honra el nombre del restaurant ya que dispone de un salón que no excede las veinte plazas, colmado de comensales cada mediodía.

De la cocina salen platos coloridos y muy frescos de la pluma de los chefs Gonzalo García y Alejandro Castro. Sumergida en una atmósfera relajada pero trepidante, Claudia Nieves encarna a la anfitriona ideal.

La BSO de la película Amelie suena de fondo, y termina de darle un halo francés a la cita.

A LA CARTA
La oferta gastronómica del lugar es bien sencilla y concreta. La carta ofrece como entradas una sopa, una ensalada y una quiche que varían día a día.

Luego, cuatro opciones de principal con carne de novillo, cordero, pollo y pescado. A estos se les suma la sugerencia del día. Para finalizar, cuatro postres bien tentadores. En el debe: incluir alguna opción vegetariana de principal.

Como almuerzo también se puede optar por el menú ejecutivo de tres pasos (entrada, principal, postre a $ 380) o un menú de dos pasos (principal más entrada o postre: $ 320). En ambos casos  se incluyen pan y agua saborizada, y el principal es la sugerencia del día. Los sábados la casa trabaja sólo a la carta.

En nuestra visita comimos a la carta y pedimos la sopa y la ensalada como primeros. Antes de ello, nos invitaron con una delicada Velouté de vegetales con espuma de albahaca, y panes caseros calentitos, acompañados de manteca con paprika y una suave crema de berenjenas en auspicioso comienzo.

La sopa y la ensalada nos dejaron gratas impresiones: una sopa sustanciosa y aromática, y una ensalada colorida, con un bouquet de hojas muy cuidado y diverso.

Al momento de los principales, ordenamos el Salmón, cocinado con esmero, y acompañado de un finísimo puré de calabazas asadas y vegetales de invierno.
El otro principal, y atendiendo que el comensal es vegetariano, fue una sabrosa Ensalada Tibia de Quinoa elaborada especialmente.

Acompañamos el almuerzo con una copa de vino blanco Sauvignon Blanc muy fresco, de Bodega Garzón, y una Belgian Blonde Ale, cerveza artesanal de la brewery uruguaya Volcánica.

SOBREMESA
La Petite Cuisine reafirma nuestra idea que la Ciudad Vieja es el barrio que aloja los mejores restaurantes y cocineros de la ciudad.

En un recinto pequeño pero confortable, y con Claudia, Alejandro y Gonzalo a la cabeza del proyecto, la gastronomía y el servicio de excelencia están asegurados.

Los platos son delicados, coloridos y de muy buen sabor, para celebrar. La atención, por otra parte, es personalizada, elegante y empática.

Restaurant muy recomendable. Es imprescindible reservar mesa.

MOZO, LA CUENTA
Sopa del Día: $ 130; Ensalada del Día: $ 130; Salmón con Puré de Calabaza: $ 360; Ensalada tibia de Quinoa: $ 250; Copa de vino: $ 120; Cerveza artesanal: $ 160. Total de la mesa para dos: $ 1.070. No se cobra cubierto
Precio por comensal: 535 pesos.

La Petite Cuisine está ubicado en Alzáibar 1316 y Sarandí.
Horario de atención de lunes a sábados de 12 a 17:30 horas.
Por reservas, llamar a los teléfonos 2 914 85 01 y 099 688 497.
Para más datos de La Petite Cuisine, visitar este enlace.


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