Lo que tenemos los uruguayos

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Uruguay posee muchas riquezas naturales y, si bien el cambio climático ya no es algo ajeno, en comparación con otras regiones del planeta, esta tierra "suavemente ondulada" al decir de HD, se puede disfrutar.

Sin embargo, dejando de lado la contemplación para los ratos libres, el desarrollo y la prosperidad del país requiere el punto de partida del trabajo y el esfuerzo de los uruguayos.

Por eso es bueno que todos los ciudadanos –los del campo y los de la ciudad, ya que todavía no fue superada esa dicotomía– conozcan a dos instituciones que están celebrando este año medio siglo de vida.

Por un lado tenemos al Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), una institución en la que se asocian el sector público y el privado en el trabajo de investigación, de capacitación y de divulgación de conocimientos para la producción ovina.

Todos saben que el rubro ovino sufrió en la década de 1990 una crisis que provocó una caída del stock, que después de haber llegado a 26 millones de cabezas se encuentra en menos de 7 millones en la actualidad.

Cualquiera hubiera largado la toalla, pero los productores ovejeros uruguayos no lo hicieron. Redoblaron la apuesta en busca de nuevas estrategias. Así aparecieron los proyectos de afinamiento de la lana y el cordero pesado, que nació en 1995 y se ha convertido en un producto premium que distingue a Uruguay en los mejores mercados de la carne ovina.

Y el SUL ha sido el hilo conductor de esa transformación. No es intención enumerar todo que han aportado –y lo siguen haciendo– sus técnicos, los que dieron el puntapié inicial y los de ahora– sino decirle a los uruguayos que es un orgullo tenerlos.

Por otro lado, la Federación Uruguaya de grupos CREA (Fucrea) también está festejando 50 años. Se trata de unas 600 familias que trabajan todos los rubros agropecuarios. Son empresas con valores que bien puede adoptar cualquier ciudadano, aunque no trabaje en el campo.

Por mencionar lo fundamental: el trabajo en grupos, lo que implica remarcar el valor de la solidaridad pues en el intercambio de información cada uno cuenta al otro cómo le va, en el afán de que nadie quede rezagado. Esto último va de la mano de la búsqueda de la mejor información y conocimientos, en la convicción de que esa es una de las claves para la toma de decisiones en las empresas.

A nivel de opinión pública, los grupos CREA tienen la fama bien ganada de ser productores que aplican la tecnología de punta, en el sentido de la innovación, pero también de sacarle el mejor jugo a lo que hacen. Es una actitud proactiva.

Otro aspecto valioso de Fucrea es que ese trabajo profundo de generación de información y análisis es compartido con toda la sociedad en las ya tradicionales jornadas económicas, que ya tienen 33 ediciones y son un clásico del sector.

Eso también es rescatable y sería un orgullo en cualquier parte del mundo: un grupo de productores que trabajan con el máximo rigor, poniendo en juego valores tan altos como la solidaridad, con la mejor información y, en lugar de meterla en un cajón, la comparten.

El SUL y Fucrea son dos ejemplos que sirven para enfrentar con optimismo el futuro. En junio pasado, paseando con mi hijo menor por Dublín tomamos un taxi. El conductor nos preguntó de dónde éramos y le dijimos de Uruguay. "Primer campeón mundial de fútbol", nos dijo con entusiasmo.

Al comprobar la empatía, le dijimos que Uruguay e Irlanda éramos muy parecidos, porque ambos países somos pequeños pero nos destacamos por la carne, la leche y la lana. ¡Excelent! ¡Fantastic!, respondió.

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