“Lo que usted hace es una porquería”

¿Qué es el arte? ¿Cuán valiosa es una obra? Las expresiones artísticas de hoy son hijas de la actual etapa de globalización. En el nombre del arte, anda suelto un caballo desbocado y estúpido.

Por Linng Cardozo

Millie Brown es una artista británica cuyo performance consiste en ingerir leche de colores para luego vomitarla sobre un lienzo.

La pintora Vanessa Tiegs, lejos de tirar a la basura sus tampones y toallitas íntimas usadas, ha aprovechado la sangre que había en ellas para hacer una colección de 88 cuadros agrupados bajo el nombre de "Menstrala".

Zhu Yu es un artista japonés. Se exhibe comiendo bebés humanos abortados y cocinados como muestra del arte extremo japonés.

¿Qué etapa de la estupidez humana estamos transitando? La ola actual de la globalización genera, arrastra y provoca. Esto incluye obras de enorme impacto poético, junto a un conjunto de porquerías que lucen en las galerías como de gran proyección.

No es fácil pararse ante tanta oferta. Esta globalización trae consigo una conducta compleja: como todo es igual tengo que diferenciarme y al diferenciarme no me doy cuenta que me meto en medio de la tribu que busca lo mismo. Con lo cual lo que hago es igual a lo que hace otro en Singapur, Guadalajara o Venecia.

“Uno visita galerías de arte contemporáneo en diversos países, alejados entre sí, y no tiene sorpresas”, dijo una experta española.

BUSQUEMOS UN CENTRO

Hace algunos años estuvo en Buenos Aires el artista y arquitecto Alfredo Jaar. Es chileno y desde hace muchos años vive en Nueva York. Es un artista conceptual, conocido por sus intervenciones en diversas ciudades.

En declaraciones a la revista Ñ, Jaar dijo: “Hay un elemento poético que para mí es importante y es ahí donde reside el arte”.

Ese parece ser un centro poderoso desde donde referenciar toda obra artística. Cuando Ignacio Iturria dijo desde las páginas del semanario Búsqueda –junto a Pablo Atchugarry- que en nombre del arte se hace “mucha porquería”, está hablando de los “bagres y tarariras” que trae la oleada expresiva.

“SOS UN GENIO”

Es muy difícil encontrar un crítico –pasa con los vinos también- que diga: “lo que usted hace es una porquería”. Basta con recorrer las páginas de artistas en Facebook y se verán muchos “me gusta” y comentarios como estos: “Precioso, me encanta”, “seguí así, sos un genio”. Como los críticos, la gente que rechaza una obra no se anima a decir “eso es una porquería; andá a laburar”.

El arte –admitamos que el artista tiene un acentuado desarrollo del narcisismo- debe crecer desde la enorme humildad del hacer. Uno no tiene que parecerse a otro porque ese espacio ya está ocupado. La profesora de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, María Jesús Martínez, aseguró que el espectador interesado en el arte contemporáneo "debe estar informado de la actualidad y de las tendencias artísticas", alejándose así del mero factor estético de las obras y centrándose en su contenido. Asimismo, ha afirmado que "se ha perdido el valor de la originalidad", lo que ha provocado la aparición de artistas que "solo buscan llamar la atención de los medios".

Resulta importante también –para tratar de diferenciar lo bueno de lo malo, lo trascedente de lo intrascendente, con todas las variaciones y tonos que admite la mirada humana- que el espectador de arte tiene que hacer un esfuerzo para estar informado. Es un rasgo relevante. Pero no es fácil. El bombardeo globalizador está compuesto por misiles miserables. Y en nombre del arte todo quiere ser bienvenido. (Aclaro: también es válido poner “me gusta” aunque jamás haya ido a una galería).

Nota. La foto que ilustra esta nota es una obra de la pintora Vanessa Tiegs. Trabajo realizado con sangre de su menstruación.


Comentarios

Acerca del autor