Lo quiero y me lo llevo

Ni trueque ni venta de garaje: en tres días, el grupo local de Facebook "Si lo venís a buscar, es tuyo", creado por un diseñador gráfico, juntó más de 13.000 usuarios que ofrecen cosas que ya no desean, y que a veces se llevan otras
Además de ser la fuente de distracción para millones de usuarios de todo el mundo, Facebook también puede ser una herramienta para intercambiar ideas, ayudar a personas o deshacerse de lo que uno no quiere. El grupo público "Si lo venís a buscar, es tuyo!", creado por el diseñador gráfico y web Sebastián Cáceres, ofrece ese servicio de manera simple: que personas que necesitan algo se encuentren con otras que quieran ofrecerlo de manera gratuita. En solo dos días el grupo ya supera los 13.400 participantes y las propuestas incluyen desde muebles y ropa a mascotas en adopción y repartidos viejos de facultad. En nuestra web, la nota original que presentaba al fenómeno está desde hace dos días entre las más leídas del día, lo que da la pauta del interés del uruguayo por ese tipo de plataformas.

La idea surgió de la misma necesidad. Cáceres necesitaba deshacerse de algunos muebles al mismo tiempo que necesitaba algunos otros. Hablando con amigos decidió armar el grupo para ordenar las propuestas y el intercambio. Y de los 10 participantes iniciales que conformaron "Si lo venís a buscar, es tuyo!", la cifra saltó a 900 en un día.

Con el crecimiento acelerado de la comunidad, la idea es mantener ciertas reglas claras: se debe publicar una foto con barrio donde se localiza y la frase "Si lo venís a buscar, es tuyo". La persona tiene total control sobre a quién le otorga el ítem pero no puede aceptar ningún tipo de remuneración. Otros mensajes como agradecimientos o pedidos son eliminados para no intervenir con el orden.

Al contrario de otros grupos de Facebook locales de intercambio y compraventa de objetos y artículos que poseen más exclusividad, como Garage Sale, cualquiera puede participar del grupo. Solo hay que solicitar el ingreso y Cáceres se encarga de aprobar las solicitudes.

En ese sentido, mantener el orden del grupo se está transformando en una tarea complicada. "Estoy contento, porque la cantidad de gente distorsionando al grupo es muy poca", afirmó. El lunes a la noche le dedicó horas de sueño para "eliminar el ruido" y dejar en el grupo solo los ofrecimientos.

Intercambio seguro

Así como en otros sitios pueden suceder malas experiencias, Cáceres pretende evadir este tipo de situaciones. Sin embargo, de momento esto no es tan difícil como sucede en otras plataformas donde el intercambio es económico.

"En realidad, no hay manera de controlarlo. Esas cosas nos sobrepasan a todos", afirmó Cáceres. "No se necesita de esto para hacer un daño, puede hacerse de cualquier manera. No por eso yo voy a dejar de proponer el intercambio".

Así como en las compras por internet –donde el Ministerio del Interior recomienda siempre contactarse de manera directa con el vendedor–, este tipo de intercambios puede merecer la misma atención si se trata de desconocidos. Esos dilemas pretenden ser solucionados con el siguiente proyecto de Cáceres: una aplicación –en principio gratuita–, "para que este mecanismo funcione de manera más ordenada y práctica y funcione mejor para la gente", explicó. Allí los usuarios puedan ser puntuados de acuerdo a si ya ofrecieron donaciones o ya realizaron intercambios.

"Esto tiene un espíritu positivo", cierra Cáceres. "Los bienes circulan, están más cerca de quienes los necesitan y les van a dar uso. Y ambas personas en el intercambio sienten la recompensa de estar en una cadena sustentable. Mi idea es mantener eso, el componente de solidaridad".






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