Londres, una ciudad en permanente mutación

Una ciudad dinámica, en la que hay que estar atento a los cambios, porque los puntos de interés se transforman constantemente para darle aun más atractivo
Cecilia Custodio, especial para El Observador

Las ciudades 'vivas' tienen ese atractivo; son lugares a los que uno vuelve 10 años después (y para qué decir 10, sucede de un año para el otro, incluso) y descubre que las cosas cambiaron, crecieron, se desarrollaron, evolucionaron hacia lugares diferentes. Tal vez para los uruguayos es algo movilizador y a veces difícil de asimilar, incluso un poco incómodo para quienes quieren volver a un lugar y encontrar todo exactamente igual. Pero el mundo hoy es dinámico, nada permanece, y debemos estar preparados para acompañar los cambios o nos pasa la ola por arriba.

Esta mutabilidad genera una buena oportunidad para disfrutar de planificar el viaje (una de sus mejores etapas), desde el lugar donde quedarse hasta qué sitios elegir para visitar. Hoy en día hay muchas más opciones para elegir alojamiento, tal vez en lugares a los que antes parecía imposible acceder por su precio.

Es probable que hasta hace unos años la opción para quedarse en Londres fuera "estar en Piccadilly ", el epicentro del mundo; ahora hay muchas alternativas, tal vez incluso más atractivas, conectadas por buen transporte y donde nos podemos sentir menos turistas. Aquí van algunas sugerencias de polos atractivos, algunos más conocidos, otros más innovadores.

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El Southwark

El Southwark permaneció oculto e ignorado durante años, pero ahora es una de las zonas más interesantes. Se llega cruzando el río Támesis por el Tower Bridge o el Millennium Bridge, lo que ya es un disfrute. Allí está el Shakespeare's Globe Theatre, el Tate Modern, el famoso mercado Borough y muchos restaurantes y pubs. Un clásico de la zona es el George Inn, una posada para viajeros que funciona hace más de 300 años. Tomar un café mirando el galeón del siglo XVI Golden Hinde, comandado por sir Francis Drake, es una sensación única. Una atracción interesante es The Clink Museum, un museo abierto en un lugar donde antes hubo una prisión en la que murió mucha gente.

El East End

El día clave del East End es el domingo. Entre las construcciones georgianas y pegado a la iglesia barroca más encantadora de Londres –Christ Church Spitalfields– se encuentra el Mercado Spitalfields. Este viejo mercado cubierto permite encontrar prendas de diseño independiente, comidas y postres artesanales, colecciones de revistas y fotos vintage. Alrededor se puede comer en lugares de cocina al paso y gourmet. Brick Lane es la zona más trendy del East End, donde encontrar mucho esténcil tipo Banksy, tiendas, disquerías y librerías. El otro mercado de interés es el Sunday Up Market, donde se puede encontrar de todo: marcas, vintage, reciclado y exótico.

Shoreditch

Los grandes depósitos industriales de a poco se fueron transformado en galerías de arte interactivas, así como las fachadas venidas a menos se convirtieron en lienzos para el street art. Shoreditch es el lugar creativo de Londres, urbano y off. Y eso se transmite a su gente y sus lugares en los que se puede tomar algo y comer.

Camden Town

El Londres del punk, de los Sex Pistols, el que muchos imaginaron y no ven cuando visitan los lugares típicamente turísticos. Camden Town es el lugar del cuero, los borceguíes, los grafitis y lo alternativo. Allí se experimenta un Londres diferente, para lo que hay que entrar a un pub, escuchar música y visitar los mercados callejeros.

Notting Hill

Además de despertar una sensibilidad especial por la película del mismo nombre, es un barrio de ensueño, con sus callecitas empedradas y sus casas victorianas, sus elegantes tiendas y comercios de antigüedades. Uno de los mercados más famosos de Londres, el Portobello, se ubica en este barrio. La librería de viajes que inspiró la famosa película cerró hace unos cinco años, lamentablemente.

Westminster

Westminster es la zona donde el enano de Amélie se sacaría la foto de Londres. Es el centro político y cultural. La abadía de Westminster, el palacio de Buckingham, el Parlamento del Reino Unido y el Big Ben son los hits de Westminster, sobre la orilla norte del Támesis.

Covent Garden

La plaza central de Covent Garden es un lugar que no se puede dejar de visitar. La peatonal, el mercado y sus alrededores son lugares para pasarse toda la tarde. Artistas callejeros, restaurantes, bares y teatros son parte de la vibración constante de esta zona

Knightsbridge

Es el barrio donde se puede ver el estilo londinense. Grandes tiendas y diseñadores, enormes y señoriales edificios, como Harrods. Allí están los restaurantes más finos y se pueden ver increíbles autos, street style y mucha clase. Aunque la idea no sea comprar en esta zona, vale la pena darse una vuelta.

Mayfair

Mayfair es otro lugar donde respirar sofisticación, un lugar donde concurrir a bares de vino y salones de whisky escocés, no pubs de cerveza. Es muy top y está entre Hyde Park y el West End.

Chelsea

Chelsea, como el Chelsea de New York, inspira bohemia, rock, bandas: los Beatles y los Rolling Stones fueron la marca de esta zona en los años de 1960. Del rock y lo hippie, Chelsea devino en un lugar trendy y sofisticado con gente y tiendas elegantes. Un clásico.

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