Los 45 días en los que la CIA temió por Uruguay

En 1967 la agencia maximizó sus recursos ante la visita del presidente Johnson
El informe de inteligencia, finalmente, concluye: "no podemos excluir enteramente la posibilidad de un asesinato contra el presidente Johnson por un psicópata o por un extremista".

La frase –que aparece en un documento especial de la CIA del 23 de marzo de 1967 con la firma del director interino, Rufus Taylor y que fue publicado esta semana por el organismo– contestó a una pregunta-problema que durante esos días ocupó a la inteligencia estadounidense. ¿Ponía en peligro su vida el presidente Lyndon B. Johnson al asistir a la conferencia hemisférica que se realizaría entre el 12 y el 14 de abril en Punta del Este?

La agencia diagnosticó un riesgo "leve", pero "más importante" que el que el presidente había enfrentado un año atrás en su visita a México, según se desprende del documento que la CIA decidió poner en línea, el martes 17, junto a otros 930.000 que antes solo se podían acceder en cuatro computadoras que estaban en Washington.

"Los comunistas uruguayos, otras agrupaciones de izquierda y quizás algunos exiliados probablemente tengan éxito en hacer protestas de escala considerable en Montevideo. Algunos de estos grupos podrían querer hacer actos terroristas, pero creemos que no podrán crear una situación de desorden general como para interrumpir la conferencia", estimó la CIA en conjunto con la inteligencia del Departamento de Estado y Defensa, la NSA, el FBI y el Servicio Secreto.

La mayor preocupación de la agencia no provenía de los líderes del Partido Comunista (PCU), sino de grupo de militantes de "extrema" izquierda que se pudieran ver inspirados por la campaña de propaganda contra la conferencia y que estuvieran por fuera del control del PCU: grupos pro China comunista, anarquistas, socialistas o castristas. "El mayor peligro en Punta del Este es que algunos miembros de las organizaciones juveniles del PCU procuren acciones violentas por sí mismos", afirma el informe.

El cálculo de la inteligencia estadounidense era que los líderes comunistas no querrían poner en riesgo su "presente favorable" en Uruguay llevando adelante actos de violencia encubiertos contra Johnson. El PCU tenía una representación parlamentaria de cinco diputados y un senador que le daba poder de negociación en la cámara donde el Partido Colorado gozaba de una débil mayoría.

Sin embargo, los comunistas estaban en la primera línea de oposición a esa cumbre que, para ellos, materializaba la proyección de poder en el continente. Y en los conspirativos días de la Guerra Fría eso fue suficiente para que la CIA pusiera su atención y sus recursos para mirar con detenimiento lo que pasaba en el pequeño país del cono sur.

Propaganda o sabotaje

Entre el 1 de marzo y el 14 de abril de 1967 –cuando Johnson abandonó Uruguay–, el personal de inteligencia en Montevideo hizo 36 reportes en los que iban detallando la situación en el campo. Los memorándums de inteligencia titulados "La situación de seguridad en Uruguay" ponían el foco en dos aspectos fundamentales: el avance de los preparativos del gobierno en materia de seguridad y la peligrosidad de las acciones que los grupos de izquierda diseñaban.

Un cable de inteligencia del 2 de marzo alertaba sobre el inicio de la campaña en contra de la conferencia y de la llegada del presidente de Estados Unidos en función de propaganda comunista publicada en "El Popular", el 23 de febrero de ese año. "Un tema mayor es la explotación de un sentimiento tradicional en Uruguay contra las intervenciones militares", detalló el informe del 23 de marzo.

La estrategia de los activistas de izquierda, a juicio de la CIA, era lograr que la reunión se pospusiera o cancelara ya sea mediante propaganda o a través de actos de sabotaje contra propiedades públicas y privadas de los Estados Unidos en Uruguay. "Ellos dicen que tienen una responsabilidad de repudiar la reunión, que ven como una herramienta del imperialismo americano", se afirma en el cable.

La inteligencia estadounidense detalló que el objetivo de los comunistas era crear un "clima político tenso" que provocara una sensación de inseguridad en los presidentes que acudieran a la cumbre. Los "extremistas" buscaban una confrontación directa con la policía para retratar a Uruguay como un país inestable.

Por eso es que durante el mes previo a la conferencia se registraron varias protestas y algunos incidentes en las calles -algunos de ellos contra empresas estadounidenses como Pan American y General Electric- (ver cronología). Y por eso, además, estaba anunciado un paro general para el día de la inauguración de la cumbre y una movilización hacia Punta del Este en los días previos.

Para los estadounidenses tenía una importancia superlativa el apoyo que brindaban las organizaciones estudiantiles y sindicales a la causa comunista. "El Partido Comunista usa la disatisfacción general para para solidificar su importante rol con los sindicatos y organizaciones estudiantiles", se dice en el documento del 23 de marzo.

Prueba de fuego

Para Óscar Gestido, quien había asumido la presidencia el 1° de marzo, la llegada de varios mandatarios, entre ellos el de Estados Unidos, constituía un verdadero desafío.

El 3 de marzo el embajador uruguayo en Washington expresó la preocupación del nuevo gobierno uruguayo por la visita de Johnson. Específicamente, el gobierno no quería que el presidente pisara Montevideo donde lo estaría esperando una "muchedumbre" de estudiantes de la Universidad de la República para manifestar en su contra, estimaba la CIA.

"Oficiales de la Policía y el presidente se mostraron seguros de la habilidad del gobierno para tomar precauciones efectivas en el área de Punta del Este, pero expresaron preocupación sobre los riesgos de la visita de Johnson a Montevideo", se dice en el informe del 23 de marzo.

Los estadounidenses entendían que el gobierno de Gestido estaba bien dispuesto hacia su país y "ansiosos" de que la conferencia no naufragara. Sin embargo, observaban que "la tradición uruguaya de adherir estrictamente a los procedimientos constitucionales y la protección de los derechos individuales" complicaban el trabajo de prevención y represión. "Los oficiales uruguayos no querrán usar el tipo de métodos extraconstitucionales que los oficiales mexicanos usaron en conexión con la visita del presidente", concluyó la CIA.

De igual manera, la agencia estimaba que las organizaciones de izquierda gozaban en Uruguay de "mayor libertad" que en el resto de la región, lo cual también podía transformarse en un problema a la hora de desarticular acciones encubiertas.

En los memorándums de inteligencia que llegaron a Washington en las últimas dos semanas antes de la cumbre se detallaba todas las previsiones del gobierno en materia de seguridad. Unidades policiales y militares se encargarían de la custodia y protección tanto en el aeropuerto de Carrasco, Punta del Este y las inmediaciones del hotel San Rafael, donde se desarrolló la conferencia. Los estadounidenses estaban preocupados por las alternativas disponibles para el suministro de energía eléctrica, agua y el funcionamiento de líneas de teléfono en caso que hubiera un intento de sabotaje con cortes de energía. Era una de la vulnerabilidades que identificaban.

También estaban alterados por el libre tránsito de personas en el aeropuerto ante la llegada de los presidentes. De hecho consideraban la posibilidad de un vuelo directo hacia Punta del Este. "La seguridad en el aeropuerto del Jaguel es excelente. La Fuerzas Aérea dice que está preparada para derribar cualquier avión que no esté registrado apropiadamente o que se desvíe en su plan de vuelo", se establece en un memorándum de inteligencia del 10 de abril.

Los días siguientes la CIA siguió los pasos de las fuerzas de seguridad uruguaya con temor, al ver que no todo salía de acuerdo a lo proyectado. Pudieron respirar aliviados cuando vieron que las múltiples convocatorias del PCU naufragaron en el otoño uruguayo.

Cronología

05/03/67-En un memorándum, se afirma que la estrategia de los activistas era que los presidentes se sintieran inseguros.

16/03/67- Se informa sobre una redada a un local comunista por parte del gobierno en busca de propaganda.

16/03/67- La CIA afirma que los comunistas tienen "buena inteligencia" porque imprimeron fotos que oficiales de EEUU sacaron sobre Punta del Este.

16/03/67- En un memorándum de inteligencia se indica que los activistas habrían considerado tirar cócteles molotov contra la casa en la que se quedaría Johnson, antes de su llegada, para atemorizarlo.

23/03/67- En un memorándum se señala que los manifestantes intentará usar globos con cócteles molotov para causar un incendio en las cercanías del San Rafael.

04/04/67- Bombas caseras son lanzadas a la embajada de EEUU en una manifestación que convocó a 20 activistas.

07/04/67- Varias protestas contra la cumbre tienen lugar en Montevideo. La más grande convocó a entre 500 y 1.000 estudiantes que quemaron la bandera de EEUU.

12/04/67- Explotaron dos bombas en la Ciudad Vieja a las 3:40 de la madrugada. El ataque fue contra la oficina de la Borroughs Business Machine.

Otras preocupaciones de la CIA en Uruguay

Conflictos con Argentina

La revelación del presidente, Tabaré Vázquez, de acudir a George W. Bush durante las peores horas del conflicto con Argentina por la instalación de la exBotnia en el margen del río Uruguay no resulta extraña si se pone en contexto. Estados Unidos ha estado muy atento a la relación entre los países del Río de la Plata, según se desprende de los documentos que masificó la CIA.

En un informe del 4 de marzo de 1948, el primer secretario de la embajada de Montevideo, James Brown, reportó el encuentro que los presidentes Luis Batlle Berres y Juan Domingo Perón a bordo de barcos frente a la playa de La Agraciada.

En otro informe de agosto de 1948 el embajador Ellis Briggs planteó algunos temores del gobierno uruguayo frente al tema de los límites marítimos y el proyecto hidroeléctrico de Salto Grande.


En agosto de 1967 se transmitió la preocupación de Uruguay por los límites del mar territorial

La influencia de la esfera soviética

En un mundo bipolar, al gobierno estadounidense le importó saber la influencia que la Unión Soviética tenía sobre Uruguay.

En febrero de 1949 llegó a Washington información proveniente de Montevideo sobre la inminente llegada de jóvenes españoles procedentes de la Unión Soviética para comete “actividades terroristas” en Latinoamérica.

Un memorándum de inteligencia de agosto de 1950 listaba la probabilidad de interferencia local con la producción y movimiento de materias primas consideradas fundamentales ante el caso de una guerra. Para Uruguay esa lista incluía: lanas y pieles.

Ese mismo año se informaba sobre la venta de 10 millones de latas corned beef a Albania. El informe fue completado por otro documento que detallaba todo tipo de intercambio comercial entre Uruguay y países de la esfera soviética.

En otro reporte se desarrolla las actividades de los comunistas lituanos en el Río de la Plata, a quienes describen como los activista pro soviéticos “más fanáticos”.

Un informe del 17 de setiembre de 1953 sobre las actividades de la comunidad rusa en San Javier.

En busca de la huella comunista

Desde la declaración de apoyo a la Unión Soviética, en marzo de 1949, las actividades del Partido Comunista estuvo en el radar de la CIA en Uruguay.

La agencia hizo un informe titulado “Estado y fortaleza del PCU” en que describía la situación del partido: pequeño, con estatus legal y proyectando influencia en el movimientos de los trabajadores y círculos intelectuales. Se dice que recibe ayuda de la URSS para las actividades de propaganda, pero se descarta que sus estimados 3.000 miembros tengan entrenamiento para hacer sabotaje.

Sin embargo, el informe detalla las actividades subversivas del PCU, como por ejemplo su oposición a la emisión de la película “La Cortina de Hierro” en octubre de 1948.

En otro reporte de inteligencia, la central detallaba la financiación del PCU.

El 4 de enero de 1951 llegó una alerta a Washington con la intención de comunistas argentinos y chilenos operando en Montevideo de sabotear el puerto en caso de guerra.En tanto, el 25 de enero de 1966 se reportó la intención de la juventud comunista de atacar propiedades de EEUU.

Los años de la dictadura

En la base de datos en línea de la CIA aparecen varios documentos relacionados con la dictadura.
El 3 de enero de 1972 la inteligencia estadounidense elaboró un documento informativo sobre el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T). El informe, de 21 páginas, explica quiénes son los tupamaros, cómo surgió el movimiento, qué ideología tienen y cuáles son sus prácticas.

Otro cable -que reproducía una publicación partidaria- explicaba “la verdadera razón” por la que el senador Kennedy suspendió su visita a Uruguay para participar de un acto en apoyo a Wilson Ferreira, dos meses después de su detención.

“Los seguidores de Wilson Ferreira dicen que la verdadera razón por la que Kennedy no va a Uruguay es por presiones del Departamentos de Estado y el Ministerio de Relaciones Exteriores”, se informa en el cable.

El 17 de diciembre de 1976 la CIA elaboró un reporte con el estado de la cuestión de los Derechos Humanos en la región. En Uruguay se dice que había 2.000 detenidos acusados de crímenes contra el Estado y varios civiles privados de sus derechos políticos.

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