Los 5 mejores momentos del cierre de los JJOO

Desde la música carioca hasta el primer ministro japonés disfrazado de Mario Bros, repase lo más memorable del fin del evento deportivo más grande

A pesar de la complicada situación política y económica que atraviesa Brasil, los primeros Juegos Olímpicos celebrados en una ciudad latinoamericana (Río de Janeiro) culminaron con una gran celebración.

Carnaval, samba y forró. Río eligió la fórmula del éxito seguro, y lo que mejor sabe hacer, para despedir los Juegos Olímpicos de 2016 con una emotiva ceremonia que puso a bailar al legendario Maracaná.

Las 207 delegaciones olímpicas que participaron del evento deportivo más grande del mundo también se hicieron presentes en el mítico estadio brasileño, aunque se vieron menos atletas que en la apertura. Y el abanderado uruguayo, como no podía ser de otra manera, fue Emiliano Lasa, quien hizo historia para el atletismo uruguayos quedando en sexta posición en su disciplina: salto largo.

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El cliché que funciona: la música carioca

JJOO samba

Desde Mamá yo quiero, a ritmo de carnaval, pasando por clásicos del samba como Carinhoso y Pastorinhas -interpretados por Martinho da Vila- hasta el himno de Río de Janeiro: Cidade maravilhosa, la escena musical del espectáculo tuvo varios momentos destacables. Carnaval, samba y forró fueron la receta perfecta para llevar a las más de 70.000 personas presentes en la tribuna y a los millones de espectadores en TV. El Maracaná se convirtió en una pequeña muestra de los espectaculares desfiles de las escuelas de samba y, también, de las más desenfadadas canciones que se tocan en las calles de Río durante el carnaval que han cruzado fronteras.

Martinho Da vila

La única parte del show que estuvo un poco alejada de los ritmos cariocas fue durante la entrada de los deportistas, en donde la samba se mezcló con el house del DJ noruego Kygo, acompañado por la voz de la joven cantante estadounidense Julia Michaels.

La presencia de otra supermodelo

17 días antes de este cierre, la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos supo tener a Gisele Bündchen desfilando con un largo vestido con brillos a ritmo de Garota de Ipanema, la famosa canción de Vinicius de Moraes. Esta vez el cierre tuvo un desfile brasileño: la supermodelo Izabel Goulart, vestida con un despampanante disfraz de plumas de las reinas del carnaval -no muy diferente de los que ella usa en los desfiles de Victoria's Secret- se contoneó con unos pasos de samba.

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Gari Sorriso: un personaje entrañable

Izabel Goulart no desfiló sola sino que lo hizo al lado del barrendero más popular de Brasil: Renato Sorriso, quien se volvió un personaje popular en su país por la gran sonrisa que despliega a quienes lo ven barrer el sambódromo tras los desfiles de carnaval. Renato Luiz Feliciano Lourenço -mejor conocido como Gari Sorriso- se volvió un icono de todo Brasil por su frescura, humildad y simpatía. Eso lo llevó a dominar su escoba en el cierre de Londres 2012 como presagio para Río 2016, algo que repitió en la noche del domingo.

Izabel Goulart y Renato Sorriso

Un imprevisto simbólico

Las fotos de los atletas cubiertos con pilotines dan cuenta de que la lluvia signó la jornada. Sin embargo, esto no detuvo la fiesta y lejos de rechazarlo, los organizadores aprovecharon el agua para darle un significado: "lavar el alma de todo el mundo", ese fue el significado de la fiesta. Así, la lluvia sirvió como símbolo de lograr "un mundo nuevo", el lema de la ceremonia 2016.

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El anuncio de Tokio

Si bien es cierto que ya era sabido que los próximos Juegos Olímpicos a celebrarse en 2020 tendrán a la ciudad de Tokio, Japón como anfitriona, el final de la ceremonia de Río tuvo un momento icónico con un video es una especie de sketch en el que aparecía el primer ministro japonés, Shinzo Abe, disfrazado de Super Mario Bros.

Shinzo Abe en Rio

La secuencia mostró varios videojuego y series animadas -como Pac Man y Super Campeones- y presagió unos Juegos Olímpicos tecnológicos. Finalmente el hombre llega a un Maracaná bajo lluvia en donde tampoco faltó la tecnología para mostrar lo que se viene de Tokio: unos robots colocaron la bandera japonesa en el centro del estadio, las bailarinas que rodearon el lugar eran en realidad hologramas que con juegos de luces se transformaron en personas reales. El juego entre realidad y ficción entre hologramas y objetos reales signó un momento que fue tendencia en redes sociales.

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