Los años en el poder hacen más notorios los líos internos del FA

En la coalición han tenido que administrar tensiones en el último tiempo

La historia tiene muestras de sobra en cuanto al desgaste de organizaciones políticas en el ejercicio del gobierno. El poder genera más responsabilidad, pero también ambición y tensión, y eso desemboca en líos internos. Varios sectores del Frente Amplio han tenido que administrar situaciones adversas de todo tipo en el último tiempo, y a esta altura son menos los que pueden mostrar paz.

En los últimos días el sector del ministro de Danilo Astori, Asamblea Uruguay, tuvo que enfrentar un nuevo revés político vinculado a los aportes a la seguridad social de la secretaria de Jorge Orrico, uno de los fundadores del grupo que fue diputado y hasta hace pocos días presidía el Sodre.

Esa situación se suma a otras que incluso tuvieron a figuras de Asamblea Uruguay procesadas, como el exministro de Economía y Finanzas Fernando Lorenzo, por el escandaloso remate de los aviones de la aerolínea de bandera Pluna, donde el jerarca otorgó junto a Fernando Calloia (expresidente del Banco República) un aval bancario irregular a un oferente trucho. Años atrás Asamblea Uruguay tuvo que enfrentar incluso el envío a la cárcel del director de casinos municipales, Juan Carlos Bengoa, integrante del sector. Hace pocas semanas,

Otro sector importante del Frente Amplio que sufrió más de un revés en los últimos meses fue la lista 711 (Compromiso Frenteamplista), que lidera el vicepresidente Raúl Sendic. El hijo del fundador de los Tupamaros ha sido señalado por la administración con números en rojo y negocios poco claros mientras estuvo al frente de la petrolera ANCAP, cuestión que terminó en la Justicia del Crimen Organizado. Además, Sendic debió salir a explicar por qué se hacía llamar licenciado en genética humana cuando en realidad nunca obtuvo ese título. Todo eso ha impulsado a los integrantes de la 711 a sentir la necesidad de decir que están en la lucha y no se bajan de la carrera electoral por venir.

Por su parte, el Movimiento de Participación Popular (MPP), que lidera el expresidente José Mujica (2010-2015), tampoco la ha tenido tan sencilla a la hora de lidiar en su interna. La necesidad de un recambio en la conducción y la irrupción de una camada nueva de dirigentes ha provocado algún que otro roce y bronca.

Un ejemplo claro de tensión en ese sector se observó a la hora de elegir un candidato para la presidencia del FA. Mientras Mujica apoyó al candidato Roberto Conde, que no es del MPP, del sector surgió la figura del diputado Alejandro Sánchez, lo cual generó inquietud en la interna. Finalmente ambos perdieron a manos de Javier Miranda, pero la contradicción quedó marcada.

Los "latas"

El Partido Socialista presenta una curiosa contradicción. Cuenta entre sus filas con más de una figura con aspiraciones y perfil para ser candidato a presidente de la República, pero en su interna existe una tensión casi permanente producto del choque de visiones entre las dos corrientes. Renovadores y removedores (también conocidos estos últimos como garganistas u ortodoxos) comparten el sentimiento de base de ser socialistas pero muestran distancia en lo práctico.

Esas figuras señaladas como posibles candidatos son, por ejemplo, Daniel Martínez (intendente de Montevideo) y Mónica Xavier (senadora socialista).

Los removedores reivindican las posturas históricas de la izquierda como la defensa de los intereses de los trabajadores y el combate al capitalismo. También suelen reclamar más presión tributaria a quienes más tienen, y en el plano internacional muestran posiciones más cercanas a la izquierda radical que a la moderada.

Los renovadores, en cambio, han desarrollado un perfil más cercano al presidente Tabaré Vázquez y últimamente al ministro de Economía Danilo Astori y su Frente Líber Seregni. Esto último se ha traducido en acuerdos electorales, como por ejemplo las candidaturas de Mónica Xavier a la presidencia del Frente Amplio, y la asociación en apoyo al nuevo presidente de la coalición, Javier Miranda.

Algunos de los líos de los "latas" se han generado en instancias electorales internas. El último congreso nacional, por ejemplo, terminó en una escaramuza con alguna piña incluida.


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