Los archivos X enfrentan un futuro gris con un final incierto

Tras el fin de la décima temporada de Los archivos secretos X e incipientes negociaciones con Fox, el programa se enfrenta a un nuevo camino que puede amenazar su espíritu y su estabilidad
La voluntad de Chris Carter siempre fue clara. "Cada vez que abro un diario, algo que hago todos los días, veo una historia y pienso 'esto podría ser un buen caso para Los Archivos Secretos X'", comentó en enero el creador del mítico programa de ciencia ficción, con una nueva oportunidad entre sus manos. "Todavía hay interminables Archivos X que contar".

Sin embargo, cuando inició la nueva temporada, originalmente promocionada como "miniserie", la infinitud de relatos en la mente de Carter debió forzosamente reducirse a un mero puñado. Solo seis episodios, capaces de desatar nuevas vicisitudes para los agentes Mulder (David Duchovny) y Scully (Gillian Anderson), darle a la trama su anunciada vuelta de tuerca y, en el camino, reflotar algunas de las interrogantes que planteó la novena temporada (2002) y que el segundo filme (2008) evadió.

La posibilidad de más capítulos o una nueva película tras esta décima temporada se hacía sentir, pero más como interés de Carter y tanteo de FOX que como continuación asegurada. El programa lograba superar sus propios ratings de antaño, pero la crítica no fue igual de benevolente, refiriéndose a una temporada que destrozaba feroz y confusamente la mitología y fallaba al honrar la fórmula que la había definido.

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El punto final de esta temporada, no obstante, desató los juicios más lapidarios, tanto desde la prensa especializada como desde los espectadores en foros y redes sociales, ya que concluía en un cliffhanger (cierre abrupto) marcado por una catástrofe nacional. En la tradición de Carter, los cliffhangers son usuales, pero nunca a una escala tal, sin siquiera una promesa de una temporada siguiente en la que respaldarse.
Poco después de que la temporada finalizara, Carter fue entrevistado nuevamente, y lo que antes se había planteado como una potencialidad de relatos, ahora era una negociación en ciernes con FOX, auspiciada por los ratings de la serie (50 millones de televidentes en el mundo en sus primeras 24 horas). El revival, entonces, se revelaba como un testeo de mercado subrepticio, una estrategia que resquebrajó la fidelidad de los viejos seguidores y pintó un retrato confuso para los nuevos, poco iniciados en los códigos del programa.

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Sujeto a las agendas de Duchovny y Anderson, el futuro de Los Archivos Secretos X no se ve prometedor. Múltiples reseñas reclamaron la desvinculación de Carter del rol de guionista (fue responsable de tres de los peores episodios de la temporada), al tiempo que existe la posibilidad de que la serie recupere dos nuevos personajes introducidos en estos seis episodios, Miller y Einstein, alteregos fallidos de Mulder y Scully. La posibilidad de una serie derivada sobre Miller y Einstein también es una de las alternativas, así como la desvinculación de Duchovny y Anderson, lo cual dejaría a los agentes novatos a cargo de la serie.

Más allá de las dudas específicas que despierte, la décima temporada de Los Archivos Secretos X plantea preguntas que lo trascienden, que atañen a toda una generación de reboots y revivals televisivos que fueron anunciados y comenzarán a anegar las televisiones a la brevedad. ¿Puede el corpus soportar semejante resurrección, aún cuando la energía dejó de fluir hace tiempo? ¿La presencia de creadores o guionistas originales puede ser garantía de calidad? Y, si la respuesta es incierta, ¿es mejor soportar sin pretensiones, o, simplemente, alejar la mirada ante un legado que se derrumba?

Resurrectos y fallidos: crítica de la temporada

Un capítulo gracioso, uno de horror, uno asqueroso y tres que extienden, elaboran y niegan de alguna manera la vieja mitología", dijo Duchovny poco antes del estreno de la décima temporada, y, aunque el resultado final cumplió las categorías anunciadas, el nivel narrativo de Los Archivos X no fue el esperado.
Para una serie acostumbrada a un mínimo de 20 episodios por temporada, ceñirse a solo seis fue un desafío que resintió especialmente la calidad de la apertura y el cierre de la temporada, encargados de refutar la compleja y añosa trama.

Más allá de las nuevas revelaciones per se, forzosas pero afines al espíritu conspirativo de la serie, el problema residió en los guiones de Carter, encargado del primer capítulo, el penúltimo y el último.
Desde su pluma, ritmos precipitados, encadenamientos erráticos de hechos y diálogos afectados enmarcaron un retorno agridulce. La vuelta de tuerca que planteó Carter precisaba más que dos horas, y ambos episodios lo hicieron evidente, impactando, inclusive, en la construcción de los personajes, más allá del nivel de las actuaciones de Anderson y Duchovny, que mantuvieron sus mejores caras ante parlamentos plagados de clichés y saltos presurosos.

Archivos X

El resto de los episodios, en manos de otros guionistas, no adolecieron de los mismos defectos. En este esquema, es incluso revelador que uno de los mejores capítulos, el absurdo e hilarante Mulder and Scully Meet the Were-Monster, estuviese basado en un guión elaborado hace diez años por Darin Morgan, quien colaboró con episodios de la tercera temporada (1996). La esencia se intentó reproducir en los otros episodios, pero solo un relato pretérito logró revivirla.

En una temporada coronada por altibajos radicales, el final abrupto, que amenaza con destruir todo un universo, fue desconcertante, carente de buena voluntad. Como si, después de todo, ésta hubiese sido otra de aquellas malvadas conspiraciones. Y como si, esta vez, no hubiese verdad allá afuera.


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