Los asentamientos y la violencia bloquean la paz en Medio Oriente

Un grupo internacional conformado por la ONU, la UE, Rusia y EEUU evaluó soluciones al conflicto
Avanzar hacia el fin del conflicto en Medio Oriente requiere que Israel detenga la expansión de los asentamientos en los territorios ocupados y que los palestinos acaben con la violencia, según advirtió un esperado informe elaborado por Rusia, Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU, diseñado para tratar de desbloquear el proceso de paz.

El texto, cuya publicación se retrasó repetidamente en medio de consultas con las dos partes, lleva la firma del ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov; del secretario de Estado de EEUU, John Kerry; de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Para el grupo, sin un giro urgente en las políticas de israelíes y palestinos, toda perspectiva de paz podría evaporarse.

El reporte considera que hay tres factores que están “minando seriamente” una posible solución al conflicto: la violencia y la incitación, la política de colonias israelíes y la situación que se vive en Gaza.
En apenas ocho páginas, el informe analiza esos problemas y plantea una serie de recomendaciones a las dos partes para tratar de avanzar hacia la solución de dos Estados que defiende la comunidad internacional.

Primero, pide a las dos partes que tomen “todos los pasos necesarios para evitar la violencia y proteger las vidas y propiedades de todos los civiles”.

Según los datos recabados, desde que en octubre de 2015 se inició la última oleada de violencia, ha habido más de 250 ataques palestinos que se han saldado con la muerte de al menos 30 israelíes.
Específicamente, el texto urge a los palestinos a actuar para acabar con la “incitación” y a “condenar claramente todos los actos de terrorismo”, recordando que “a menudo” quienes cometen esos actos son reconocidos públicamente como “mártires heroicos”.

Mientras, apunta que desde octubre de 2015 unos 200 palestinos han muerto a manos de fuerzas israelíes, 140 mientras supuestamente llevaban a cabo ataques y otros 60 en manifestaciones, choques violentos u operaciones militares.

En lo referente a los asentamientos, el reporte señala que Israel debe cesar su política de construcción y expansión, dejar de designar tierra para uso exclusivo israelí y no negar el desarrollo palestino.

En ese sentido, demanda cambios “significativos” en las políticas israelíes, como por ejemplo transferir poderes a las autoridades palestinas en la llamada zona C de Cisjordania, área bajo control militar de Israel y que representa la mayor parte del territorio donde debe crearse el Estado palestino.
Alrededor del 70% de ese suelo ha sido declarado de forma unilateral para uso exclusivo israelí, según el informe, que denuncia que el 30% restante, principalmente en manos de particulares palestinos, no puede desarrollarse al depender de permisos que Israel casi nunca concede.
Desde que en 1993 comenzó el proceso que desembocó en los acuerdos de Oslo, el número de colonos israelíes se ha duplicado en los territorios palestinos y triplicado en el caso de la zona C.

En total, unas 570.000 personas viven en los asentamientos israelíes, que siguen creciendo sin interrupción.

Según el informe, esa expansión está “minando de forma constante la viabilidad de una solución de dos Estados”.

Franja de Gaza

El tercer gran obstáculo para la paz, según el informe, es la situación en Gaza, donde se apunta a las actividades de Hamás, la falta de control de la Autoridad Palestina y la situación humanitaria como grandes problemas.

El grupo internacional, que ve riesgo de una nueva escalada de las hostilidades si no hay cambios, considera fundamental terminar con la acumulación ilegal de armas por parte de militantes palestinos y llama a Israel a levantar las restricciones a los movimientos.

En lo político, las potencias creen que la franja debe reunificarse con Cisjordania bajo el liderazgo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

El informe no ha dejado contenta a ninguna de las partes, con los palestinos especialmente decepcionados al considerar que se establezca un paralelismo entre “ocupante” y “ocupador”.
El gobierno israelí, mientras, recibió el texto con sentimientos encontrados, felicitándose por la mención que hace de la violencia palestina, pero criticando que sitúe los asentamientos en el núcleo del conflicto.

Según el Ejecutivo, “el informe perpetúa el mito de que la construcción en Cisjordania es un obstáculo a la paz”, mientras que su embajador ante la ONU, Danny Danon, aseguró que su país nunca “pedirá perdón” por construir en su “eterna capital de Jerusalén”.

“Creo que nadie esperaba que el informe fuera recibido con desfiles y banderines”, dijo en respuesta a esas reacciones el portavoz de Naciones Unidas Stéphane Dujarric, que defendió que lo importante es que el texto sirva de base para tratar de avanzar.

Fuente: EFE

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