Los boliches regresaron a La Paloma

Los nuevos boliches en La Paloma buscaron recuperar la popularidad del balneario y cautivar a los jóvenes mediante la música tropical y el rock nacional
Los boliches regresan a La Paloma

Las botellas de agua vacías comenzaron a aflorar una vez que la música se terminó. Un final abrupto pero necesario. La fiesta de electrónica en La Cresta, un boliche instalado frente a la playa La Aguada de Rocha, había comenzado el viernes a la tarde, en la cual decenas de jóvenes interrumpieron una jornada soleada para bailar. Sobre la medianoche, la muchedumbre era aún mayor y, tras una despedida por parte de la maestra de ceremonias encargada de cerrar el evento, la multitud de cientos que aún portaba lentes de sol comenzó su retirada. Rápidamente se desarrolló la tarea de limpieza. En breve el boliche reabriría para un nuevo público, el de la noche, que tendría a Mala Tuya como atractivo principal.

Junto a El Quincho, La Cresta es uno de los dos nuevos establecimientos nocturnos que abrieron para la temporada 2016 en La Aguada, entre los balnearios de La Paloma y Costa Azul. Instalados a metros de distancia uno del otro, los nuevos boliches ocuparon el lugar donde hace unos años funcionaron Pogo y Arachanes, dos bailes que disfrutaron del apogeo juvenil de La Paloma durante la segunda mitad de la década de 2000. El auge de estos locales fue interrumpido con su cierre, provocando un previsible éxodo de los veraneantes jóvenes hacia otros balnearios del este uruguayo, con La Pedrera y Punta del Diablo como los principales focos de concentración.

Ahora, años después, empresarios como Eduardo Zapico, administrador en La Cresta buscan devolverle la popularidad que tuvo La Paloma. "Este es el primer año que tratamos de generar una movida. Un plan piloto para ver qué pasa a futuro", indicó Zapico. Con un grupo de ómnibus rearmados como barras, baños o cocinas, La Cresta tiene una capacidad aproximada de 2.500 personas y apostó a una grilla de artistas en enero que incluyeron a Márama, Rombai, RC Band y otros grupos de cumbia pop o tropical que dominaron los rankings virtuales en 2015. "Somos un circo de discoteca", explica Zapico al referirse al emprendimiento que lo ha llevado por departamento como Colonia, Durazno y Soriano.

El empresario, que también está vinculado al club nocturno montevideano Polo Prado, busca presentar a La Paloma como "el balneario ideal" para recibir al turismo joven debido a su capacidad de alojamiento, la distancia de sus playas y la infraestructura necesaria para generar una convivencia normal entre el los veraneantes jóvenes y las familias. "La gente no sabía lo que iba a pasar si se iban los boliches. Se murió el balneario. No en 100%, pero dejó de venir gente a La Paloma", alude Zapico al referirse al pasado del lugar. También agrega que durante esta temporada La Pedrera se ha convertido en la visita obligada de los jóvenes. De todas formas, indica que el plan del boliche será estar instalado en La Aguada al menos por cinco años más.

El rock playero

A unos metros del establecimiento conformado por los ómnibus en el que personal de La Cresta preparaba el escenario para Mala Tuya, El Quincho tenía en su escenario a Trotsky Vengarán tocando en vivo como parte del ciclo La Aguada Rock. El club, que mantiene una decoración rústica y en base a madera evocativa de los boliches pasados de Rocha, reunió a artistas populares como Gustavo Cordera, Once Tiros, La Abuela Coca en un ciclo que también invitó a bandas de la localidad. Sin embargo, fueron músicos como Lucas Sugo, El Gucci y la banda Sonido Profesional las que lograron convocar a la mayor cantidad de público durante las primeras semanas de enero.

Según explicó Leonardo Rosello, encargado en El Quincho, parte del objetivo de instalarse en La Paloma fue la esperanza de volver a traer un mayor público al balneario. Con el fin de apelar a varios perfiles diferentes, el boliche generó una grilla inclinada al rock con el festival, pero Rosello aseguró que ninguna banda logró convocar a la misma cantidad de público que los artistas tropicales.

El boliche, que se distribuye en diferentes barras que funcionan bajo la misma música, también mantiene una capacidad aproximada de 2.000 personas, al igual que La Cresta.

Sobre la posibilidad de que ese afluente de público pueda resultar problemático y conducir al cierre de los locales, Rosello aseguró que, a diferencias de años anteriores, todavía no han enfrentado quejas. "Creo que este año fue solo el principio. Estuvo bien. Para el segundo año puede ser el lugar de moda", indica Rosello.

Consultados por El Observador, diferentes trabajadores del balneario se mostraron afines a la presencia de los establecimientos en La Aguada. Flavia Quará, gerenta de la inmobiliaria Quará, comentó que la presencia de los boliches puede ser positiva mientras que se mantenga "bajo los controles apropiados".

"Es importante mantener y agregarle servicios a La Paloma", señala Quará. "Nunca va a dejar de tener el atractivo que tiene, pero necesitamos más para ofrecer".


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