Los cambios para el corredor Garzón

Se modificarán los recorridos de las líneas, se eliminarán giros y bancos de algunas paradas
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Unas 80 personas se acumulan a diario contra la calle en la parada de la plaza Vidiella (Colón) mientras esperan la llegada de su ómnibus. Algo que se repite constantemente a lo largo del día. Al mismo tiempo, cinco ómnibus hacen fila para que suban los pasajeros. Pese a que el objetivo inicial era reducir el tiempo de los trayectos, a cuatro años de haber sido inaugurado, el corredor Garzón sigue generando demoras y quejas. La obra millonaria que la pasada administración admitió como un error, espera ahora por cambios en la semaforización y en recorridos de líneas para por fin funcionar como debería hacerlo un corredor exclusivo. La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) espera que antes de fin de año se vean los resultados.

Luego de realizar un estudio de circulación, los tiempos de espera y las velocidades en el corredor, la comuna presentó en abril al municipio G (Lezica, Colón, Peñarol) una batería de medidas que se tomarán para mejorar. Según el documento al que accedió El Observador, se plantean dos tipos de acciones: cambiar los recorridos de algunas líneas e incluir las suburbanas en el carril exclusivo, y reducir los tiempos de espera en los semáforos, a través de tecnología que permita el cambio según la demanda o eliminando giros.

Consultada por El Observador acerca de la propuesta, la directora de Movilidad de la IMM, Beatriz Tabacco, afirmó que los problemas no se dan por la falta de capacidad o porque la zona está saturada sino que los problemas son los semáforos.

Según el estudio, un vehículo particular demora el mismo tiempo circulando por el corredor que lo que debe esperar en los semáforos. En el caso del transporte urbano, 41,7% del tiempo que demoran en transitar el corredor, los ómnibus están parados. En general se identifica el problema en la falta de coordinación de los semáforos, o porque existen cruces de más. Así, una de las medidas que ya está realizando la intendencia para mejorar la circulación es cambios en las intersecciones.

Para mejorar esos problemas, uno de los giros a la izquierda que se eliminará es el que permite ingresar desde la avenida Millán al corredor, que es uno de los más conflictivos y donde se dan más demoras. También se eliminará el giro en la esquina de Islas Canarias. En tanto, en el cruce con Lezica se pondrá un "loop de demanda", tecnología que permite el giro solo si detecta que hay un vehículo esperando.
Por el corredor circulan unas 1,7 millones de personas en un mes. El 55% de las personas suben en la terminal o en la parada de plaza Vidiella. Con ello se buscará mejorar la espera en esa última parada eliminando los bancos. En su lugar se colocarán barras isquiáticas, que permiten esperar el ómnibus en una posición cómoda y no ocupan lugar. Esas medidas son mas fáciles de implementar, dijo la directora de Movilidad.

"En general el corredor Garzón está funcionando mejor que la mayoría de las vías, pero podría hacerlo mejor", Beatriz Tabacco, directora de movilidad de la IMM

Las complicaciones se dan con los cambios en los recorridos de líneas, que deben acordarse con las empresas y vecinos. Tabacco explicó en ese sentido que se buscará retirar del corredor Garzón aquellas líneas que entran o salen del carril exclusivo por pocas cuadras y generan distorsiones. Eso sucede por ejemplo con las líneas 2, 148, 174 o 329. En algunos casos, como la línea 148, se intentará que no ingrese a la Terminal Colón, mientras que en el caso de las líneas 174 y 329 la idea es que directamente no entren al corredor, sino que doblen por Eduardo Raíz y sigan por vías paralelas. Con esos cambios, se espera reducir el tiempo para usuarios de transporte en entre 5 y 7 minutos.

En promedio, según los datos de Sistema de Transporte Metropolitano, un ómnibus recorre los 6 kilómetros del corredor Garzón a una velocidad de 20 kilómetros por hora. El máximo se alcanza los domingos y llega a 22. Si bien la velocidad no es mala, dijo Tabacco, al tratarse de un corredor se debería poder circular a unos 26 kilómetros por hora. "No es terrible pero en función de la demanda actual y la capacidad de las avenidas podría ser mejor", explicó la directora de Movilidad.

Sin embargo, si se compara con otras arterias de la ciudad, como General Flores, avenida Italia, o avenida Rivera, Garzón es en la que se puede circular a mayor velocidad. Por ejemplo, a lo largo de Rivera o General Flores hay tramos en los que se circula a menos de 15 kilómetros por hora.
En el caso de las demoras en las paradas, otro de los problemas de atraso, se podrían mejorar explicó la directora de Movilidad aunque se necesita una estrategia que involucre el uso generalizado de las tarjetas STM en todo el sistema de transporte.

Los vehículos particulares son 83% del flijo vehicular, pero el transporte urbano lleva al 78% de las personas que pasan por ahí, lo que demuestra que eso debe ser la prioridad, dijo Tabacco a El Observador. Donde más se tarda es en las esquinas de Coleman, en la terminal, y en avenida Millán, donde está el mayor problema.

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