Los chumbitos que tira el Pepe, cansado de la frialdad de Tabaré

Al parecer, el líder del MPP está agotado del viento frío que baja de la Presidencia
El ex presidente José Mujica empezó a tirarle chumbitos a Tabaré Vázquez. Ese jueguito, en apariencia inofensivo, no lo es tanto ya que el viejo líder tupamaro tiene cañones.

El asunto es que Mujica parece sentirse relegado de las decisiones de gobierno, sobre todo en función de que comanda la mayoría de la coalición de gobierno. Al comenzar el período el presidente marcó bien la cancha cuando dijo que el papel de Mujica en su gobierno sería el de senador, un puesto ganado a fuerza de votos. Ni embajador itinerante, ni jefe político de la mayoría, ni hombre de consulta. Senador a secas.

Ciertamente, Vázquez no está nada feliz con el déficit que condiciona su gobierno, sobre todo en momentos en que necesita concretar rápido una inversión millonaria en infraestructura para la instalación condicionada de una segunda planta de UPM. Tampoco le entusiasmaron los proyectos insignia de Mujica como el Plan Juntos, el famoso fondo para empresas autogestionarias –lo de Alas U es paradigmático-, y la legalización de la marihuana. Todo eso está frenado.

Al parecer el ex mandatario está cansado del frío polar, sobre todo al comienzo del tercer año de gobierno en que la política le empieza a ganar terreno a la gestión. Y es en ese ámbito en el que Mujica se mueve mejor y en el que él será determinante para la comparecencia electoral del Frente Amplio.

Ese aparente descontento quizá lo llevó a pisar una zona delicada, el de la crítica soft a decisiones de gobierno, algo fuera del código usual entre compañeros (?).

Primero dijo que prefería al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, en el Senado, lo dio pie al supuesto de que era un puente de plata para su renuncia. Eso forzó a Vázquez a declarar su apoyo a través de la página web oficial el 7 de enero. Esta semana dijo que no era partidario de dividir la discusión presupuestal en dos partes y, a la vez, se manifestó partidario de un acuerdo comercial con China en lugar del esquivo Tratado de Libre Comercio que busca la cancillería.

Nada grave en sí mismo; lo que importa es el aviso a los navegantes. Si Mujica se siente liberado para clavarle banderillas al gobierno, pronto se convertirá en el líder de los sectores frentistas que le reclaman al gobierno más izquierda. Y no hay mayoría parlamentaria automática. Mujica es un bicho político y sabe perfectamente que no puede llevar la tensión al límite, pero entre el blanco y el negro hay unos cuantos tonos intermedios.

La explicación "oficial" del entorno de Vázquez sobre su actitud hacia Mujica refiere a su afecto por los procedimientos protocolares. Una vez que el Frente Amplio definió su presidente y autoridades –Javier Miranda le ganó a los candidatos mujiquistas divididos– automáticamente quedó establecido el canal de comunicación con la fuerza política. Y es verdad, así se maneja el presidente, con formalidad.
Pero en la relación entre los dos caudillos hay algo que interfiere, una sensación hepática, un aspecto que Mujica sabe pasar por alto.

Pero Vázquez, al menos por ahora,no toma gotitas.

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