Los ciegos del Cachón resisten

La Justicia resolverá la suerte del centro para personas ciegas Tiburcio Cachón, que hace casi tres semanas es ocupado por los usuarios; reclaman una mesa de negociación con el Mides
Después de 27 años y tras haber recorrido dos millones y medio de kilómetros, a Raúl se le terminó su trabajo como taxista.

En 2006, una enfermedad en sus ojos lo dejó prácticamente ciego y no pudo renovar la libreta de conducir. Raúl lo recuerda mientras recorre las habitaciones cerradas del centro de rehabilitación para personas ciegas y con baja visión Tiburcio Cachón, donde hace 10 años se rehabilitó para poder hacer una vida normal, a pesar de que prácticamente no ve.

Casi tres semanas atrás, un grupo de usuarios, actuales y ya rehabilitados, resolvieron ocupar el centro, luego de que el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) anunciara que al Cachón le quedaban pocos días y sus tareas pasarían a desarrollarse en el Instituto para Ciegos Artigas.

Dos mujeres y un hombre de más de 60 años se sientan junto a Raúl en lo que en un momento supo ser el comedor del Cachón, pero que ahora es un salón con cuatro mesas, una pila de bolsas de comida no perecedera, ceniceros llenos y una canilla que no deja de gotear. Para poder seguir adelante con la ocupación, se dividen en turnos.

"Yo ya no me acuerdo dónde vivo", ironiza Raúl.

Desde octubre del año pasado la abogada Ana María Suárez, está intentando negociar con el MIDES, a través del Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis) para evitar que los servicios del Cachón sean traslados al Instituto Artigas.

Los usuarios aseguran que el traslado implicará que no podrán rehabilitarse como lo vienen haciendo en el Cachón, especialmente porque les implicaría subir escaleras, las grandes enemigas de los ciegos.

"Quienes conocemos el Artigas sabemos que es imposible. Cómo vas a poner a una persona ciega a subir escaleras", dice Raúl.

Mientras da la última pitada a su cigarro, Gregorio, el hombre que lo acompañaba, asiente con la cabeza.

"El enemigo principal de una persona que queda ciega son los escalones. Esto ya no es una cuestión científica. No hay un solo informe que avale esto", dice.

Sus ganas de que el Cachón no sea trasladado lo llevaron a hacer una huelga de hambre.

Cuenta que a principios de la semana pasada, la subsecretaria del MIDES, Ana Olivera, lo llamó y le solicitó que desactivara la medida para poder negociar. Los usuarios aguardaron la esperada reunión, pero pasaron los días y nadie del MIDES apareció.

El Observador intentó comunicarse con autoridades de esa cartera, pero no tuvo respuesta.

La falta de una mesa de negociación, sumada a que quienes allí se rehabilitan se niegan a atenderse en el Instituto Artigas, los llevó a presentar un recurso de amparo ante la Justicia contra el MIDES y la liga Antituberculosa, dueña de la casa donde hoy en día funciona el Cachón.

Este martes habrá una audiencia en el juzgado de lo Contencioso Administrativo de tercer turno.

Suárez explicó a El Observador que el objetivo de haber presentado el recurso es "ganar tiempo" para que el centro no sea trasladado inmediatamente y poder llegar a un acuerdo con el MIDES.

En una entrevista realizada en diciembre por el portal 180, Adriana Antognazza, exdirectora del centro Cachón, denunció que la dirección del Pronadis tomó la decisión del traslado sin consulta alguna. "Se me comunica a mí por parte de la dirección, en forma bastante intempestiva, que hay que llenar el Cachón o vaciar el Cachón.

Yo no entiendo de qué se trata porque uno no puede llenar algo por llenarlo. ¿Qué significa 'llenarlo'? Bueno, lo que pasa es que esto es caro y si no hay que entregarlo, me dicen", dijo.

A partir de la ley de Presupuesto, el Instituto Artigas pasó a ser estatal, lo que motivó a la cartera a centralizar la atención para personas ciegas o con baja visión en un solo lugar. Además, la liga antituberculosa quiere aumentar el alquiler de la casa donde funciona el Cachón, un argumento más para su traslado.

En una respuesta del MIDES a un pedido de informes realizado por la senadora nacionalista Carol Aviaga, la cartera reitera que no se trata de un cierre.

"No consideramos la situación como cambio, es un traslado que procurará continuar mejorando el servicio que se brinda actualmente", indica.

Cada día, quienes ocupan el centro Cachón reciben la visita de políticos colorados, nacionalistas y del Frente Amplio.

El diputado Washington Silvera, del Movimiento de Participación Popular (MPP) intenta ir casi todas las semanas, al igual que la diputada por el Partido Nacional Gloria Rodríguez.

También lo visitó el senador colorado Pedro Bordaberry y el diputado nacionalista suplenete José Luis Satjian. Todos coincidieron que el MIDES debe sentarse a negociar.

Cada vez menos

El centro Cachón estaba bajo la órbita del Ministerio de Salud Pública (MSP), hasta que en 2006 pasó al MIDES. Para los usuarios, el cambio fue "nefasto". "Acá se juntan dos épocas, el antes y el ahora. Yo me rehabilité en el antes, donde teníamos una rehabilitación integral, que abarcaba prácticamente todas las disciplinas para poder tener una vida digna", cuenta Raúl.

Cuando comenzó a rehabilitarse, podían almorzar ahí, tenían clases de braille, gimnasia, orientación y movilidad, además de actividades para poder desempeñarse en la rutina de todos los días.

Bastante distinto fue el Cachón que conoció Mabel cuando le tocó reingresar el año pasado. En su caso, sus ojos solo distinguen manchas, pero no formas. "Falta el docente de braille, profesor de gimnasia...", dice, y la lista sigue.

Entre pancartas, reclamos y cambios de turnos para ocuparlo, el centro cumplió 54 años. Sus usuarios esperan que aquel lugar que los ayudó a recuperar la confianza tras perder la vista, siga en el mismo lugar y recupere la vitalidad que tenía 10 años atrás.

Organizaciones de ciegos en contra

Las organizaciones que nuclean a personas ciegas o con baja visión se pronunciaron en contra de la medida del Ministerio de Desarrollo Social de trasladar el centro Tiburcio Cachón al Instituto Artigas.

"Se considera un retroceso al no contar en la actualidad con una propuesta concreta ni un plan de rehabilitación y un cronograma específico de adaptaciones al edificio de destino", afirman en un comunicado y agregan: "Los servicios de rehabilitación de personas con discapacidad visual brindados por el Centro Tiburcio Cachón han sufrido un deterioro constante en la última década, tanto en calidad como en alcance, y que independientemente del cambio en la infraestructura es imprescindible efectuar mejoras".


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