Los Consejos de Ministros de Vázquez: orden y progreso

Hay quienes piensan dos veces antes de pedirle la palabra al presidente
Puntualidad inglesa y orden en la sala. Cuando el reloj marca las 9.00 de la mañana de cada lunes la sesión se abre con la bienvenida del presidente, Tabaré Vázquez. Ni un minuto más, ni uno menos. Y los ministros de Estado que osen llegar fuera de hora se sumarán a una reunión en curso.

La rutina empieza con temas administrativos. El presidente siempre está en conocimiento de los temas previstos, participa de forma activa en la construcción de la agenda y en general llega con la aprobación previa de aquellos temas que no precisan de una instancia de debate.

Por esta razón es que los Consejos de Ministros de Vázquez son más "resolutivos" que "deliberativos", dijo una fuente consultada comparando esa instancia con los Consejos que encabezada el expresidente, José Mujica. Allí, los debates eran habituales y la dinámica se parecía más a la de una asamblea.

Las dos horas que suelen durar estas instancias tienen un orden inquebrantable y un ritmo frenético, relataron a El Observador asiduos participantes. En ocasiones y cuando los temas lo requieren se presenta la oportunidad de un debate en el que los ministros y secretarios de la Presidencia presentan sus puntos de vista en torno a un tema puntual, como puede ser la Rendición de Cuentas, para tomar un caso reciente.

El debate es real y las distintas opiniones quedan de manifiesto en la sala. Pero la temperatura difícilmente llega a punto de ebullición. Eso tiene que ver con el carácter de un presidente que se abraza al protocolo y a la forma debida pero también que vela por el progreso en la discusión cuando sus colaboradores se enquistan en un tema. La expresión fehaciente de esa idea está en la imagen que describe un asistente semanal del encuentro: cuando la discusión se acalora demasiado el presidente interviene y "hubo algún caso en el que incluso no le dio la palabra a determinado ministro que pedía hablar".

La fuente consultada cuenta que hay ocasiones, incluso, en la que ha decidido permanecer en silencio para no sufrir la reprimenda. "Yo hay veces que me quedo sin hablar y escucho para que el presidente me dé la palabra cuando se la pida".

Pero hay veces que las diferencias internas pueden llegar a límites indeseados, como el que colocó al ministro de Trabajo, Ernesto Murro, al borde de la renuncia según informó el semanario Búsqueda en su última edición.

El ex presidente del Banco de Previsión Social había visto cómo sus ideas propias y algunas contrarias a la propuesta de Economía —sobre todo la iniciativa de aumentar la tercera franja del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF)— fueron rápidamente desechadas por el presidente, quien se aferró al plan de Economía.

Búsqueda informó que Vázquez se molestó con Murro por haber violado el pacto de silencio que había solicitado cuando el gabinete comenzó a delinear la modalidad de trabajo de la Rendición de Cuentas en Suárez y Reyes. Allí, el mandatario dijo que quien filtrara información sería considerado un "traidor". Murro negó en Montevideo Portal haber pensado en renunciar y dijo que el presidente nunca lo "observó" por sus "declaraciones".

En múltiples llamadas con ministros durante la Rendición de Cuentas, El Observador pudo constatar el hermetismo. "La orden es no hablar", dijo uno. "Le deseo que fracase con total éxito", expresó otro. Niguno de esos ministros quería ser señalado como "un traidor".

Cambios en el IRPF

El presidente volverá a reunir a sus ministros el próximo lunes para tratar los cambios que se incluirán en el proyecto de ley de Rendición de Cuentas luego de una semana de consultas del equipo económico con el Frente Amplio.

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