Los detalles del futuro estadio de Peñarol

Comprende tres padrones con una superficie de 10 hectáreas; para algunos vecinos su construcción será perjudicial para la zona

El futuro estadio de Peñarol tendrá capacidad para 40.000 espectadores, ampliable a 55.000 para el año 2030 en el caso de que se celebre la Copa del Mundo, según describe el anteproyecto presentado a la Intendencia de Montevideo.

En el predio también funcionará la sede del club, un museo y un área gastronómica y de servicios específicos para los días de partidos. Además, el complejo ha sido diseñado para albergar otros eventos y espectáculos recreativos.

Según la memoria descriptiva del proyecto, el lugar fue elegido por su proximidad con el Aeropuerto de Carrasco e infraestructura hotelera, por su conectividad con el oeste de Montevideo y la presencia de buenos espacios para la práctica de delegaciones deportivas.

La misma Unidad del Plan de Ordenamiento Territorial indica como “positiva” la ubicación elegida, puesto que se emplaza al este y no hacia el oeste de la ciudad, siendo esta región más “propicia” para la actividad productiva; mientras que el noreste del departamento ha adquirido otra “dinámica”.

El proyecto comprende tres padrones –con una superficie de 10 hectáreas– con frente a la Ruta 102, entre los caminos Mangangá y Siete Cerros, a menos de 500 metros del ingreso a Zonamérica, y próximos a los bañados del arroyo Carrasco.

La Unidad del Plan de Ordenamiento Territorial considera la recalificación del suelo como un hecho imprescindible para la viabilidad el proyecto. La normativa vigente no establece ninguna limitante para un emprendimiento de gran porte y admite que pueda usarse para actividades deportivas.

El anteproyecto afirma que no habrá impacto residencial por tratarse de un área rural sin viviendas, al tiempo que descarta la contaminación acústica y lumínica, y agrega que no habrá congestión vehicular los días de partido puesto que las vías cercanas pueden absorber el flujo.                      
 
Críticas
“Esta zona va a terminar siendo un escondite para las barras bravas”, dijo Ileana Ortiz, productora de la zona. Los vecinos han transmitido más de una vez a la IMM que viven acuciados por los robos. Muchos de los productores fueron desplazados del lugar por la gran cantidad de hurtos de la que fueron víctimas. Otro motivo expulsor fue la presencia creciente de asentamientos. El despoblamiento y la consiguiente “pérdida de significación” de la actividad agrícola le han dado el argumento a la comuna para considerar viable la construcción del estadio.

Los vecinos rechazan que el proyecto deportivo prevalezca sobre el proyecto de investigación y productivo que iba a adquirir la zona con la intervención de la Facultad de Veterinaria en la zona, el que aceptaron luego de que la IMM les ha prohibido la construcción de nuevas viviendas o emplazamiento de emprendimientos productivos. “No me dejan construir una casita o unos asadores para crear una zona de descanso por que es suelo rural y ahora quieren construir un estadio”, comentó Ortiz.


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