Los dos mundos de la enseñanza

El cominezo de un nuevo ciclo lectivo mostró problemas y carencias en la educación pública uruguaya
El comienzo de las clases en el sector público mostró el mundo real de carencias y desorden y otro de fantasía, al que se aferran las autoridades de la enseñanza en un intento de ocultar claudicaciones que rompen los ojos. Wilson Netto, presidente del Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, afirmó suelto de cuerpo que en el caótico primer día de clases "no hay ningún niño sin maestro". Ese día, sin embargo, faltaban casi 300 maestros, 100 de ellos en Montevideo mayoritariamente en la zona oeste de la capital. Además la Federación Uruguaya de Magisterio informó que también faltaba cubrir 120 cargos de auxiliares en los grupos de tres años. Las declaraciones de Netto incluyeron ataques a los sindicatos docentes, a los partidos de oposición y a los medios de comunicación por atreverse a señalar los múltiples descalabros que jaquean a la educación pública.

Y la ministra decorativa de Educación, María Julia Muñoz, reconoció que "falta mucho por hacer" porque "todos los procesos sociales nunca son inmediatos en los resultados". Nadie espera mejoramientos sustanciales de la noche a la mañana. Pero el deterioro no solo no se atenúa sino que viene en picada desde hace 12 años, cuando el Frente Amplio llegó al poder y pese a los reiterados anuncios y promesas presidenciales de reformas para modernizar el sistema. Contrariamente a la frágil argumentación de la ministra, más de una perdida década no es un plazo inmediato sino un período más que razonable para empezar a mostrar resultados.

Los notorios problemas en Primaria al comienzo del año lectivo, de todos modos, empalidecen frente al desastre en Secundaria. Hubo en Montevideo, y otros puntos del país, liceos ocupados y otros que no iniciaron las clases por deterioros edilicios, falta de profesores y otros fundados reclamos de los docentes. No menos de 2.500 estudiantes, cifra que el sindicato de ese nivel aumenta a 5.000, se quedaron sin poder iniciar los cursos. La Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria informó que esa cifra está conformada por niños que pasaban de sexto grado de escuela a primero del liceo, los que llegaban de colegios privados y los que deberían haber empezado bachillerato. Además de las dificultades en varios liceos, la razón principal fueron fallas y demoras en el nuevo sistema informático de Secundaria para habilitar las inscripciones.

En vez de reconocer con transparencia la grave situación, las autoridades de la enseñanza tratan de ocultarla o minimizarla con artimañas dialécticas en las que muy pocos creen. Las dudas de la gente vienen desde el fracaso de las promesas del expresidente José Mujica y de su sucesor Tabaré Vázquez de reformar la educación pública para sacarla de su vergonzoso rezago con respecto al resto del mundo, como lo muestra nuestra triste posición en las pruebas internacionales PISA. No solo las autoridades ni hablan ya de la meta fundamental de que se cumplan los compromisos presidenciales para poner a la educación pública a rueda de un mundo que nos ha pasado de largo. Ni siquiera se logra iniciar con normalidad los cursos aun dentro del defectuoso sistema actual, escudándose en cambio sus responsables principales en vacuas excusas y declaraciones engañosas.

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El Observador

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