Los éxitos de Alemania y su ejemplaridad

El superávit de cuenta corriente alemán alcanzó una cifra récord de US$ 300.000 millones
Por Alfonso María Ramos Inthamoussu

El 9 de febrero pasado las autoridades alemanas informaron que el superávit de cuenta corriente alcanzó una cifra récord de US$ 300.000 millones, lo que significa 8,6% del producto alemán.

Nuevamente, desde diversos foros, han surgido críticas a Alemania porque gasta menos de lo que produce. En el mundo actual quienes hacen esas críticas son por lo menos sospechosos de envidia.

Hace ya algunos años que se intenta proyectar sobre Alemania una imagen de nación egoísta y autoritaria. Bastaría sin embargo considerar que acogió solo en el 2015 1 millón de refugiados para suspender esos juicios u opiniones.

Estados Unidos


En el pasado mes de febrero, algunos asesores del presidente Donald Trump renovaron la acusación a Alemania de manipulación de la moneda, lo que suena disparatado. La moneda de Alemania es el euro, la misma que la de toda Europa. Las variaciones del valor del euro contra el dólar no se deben a políticas emanadas de Berlín sino del presidente Draghi del Banco Central Europeo (BCE), quien ha mantenido las tasas de interés cercanas a cero.

Que no se pague nada por los euros depositado en el BCE hace menos apetecible la moneda europea y contribuye a que no se fortalezca frente al dólar. Además, precisamente Wolfgang Schäuble, ministro de finanzas alemán, ha sido crítico con esa política monetaria europea de intereses próximos a cero. Por ese motivo, es comprensible la mofa del ministro de Relaciones exteriores, Sigmar Gabriel, cuando dijo "hagan mejores coches", como comentario a las críticas de los funcionarios americanos.

Unión Europea y keynesianismo


Otra vieja crítica a los buenos resultados alemanes proviene de una concepción geométrica de la economía. Si algunos países tienen superávit de cuenta corriente hay otros que tienen déficits, porque la suma de todos los saldos debe dar cero. Es un razonamiento aritmético simple. Se sostiene que si Alemania baja su superávit, otros países dejarán de tener altos déficits, es decir, que comenzarán a gastar menos en relación a su producción, es decir, se volverán serios.

Y el debate se ha centrado así en el superávit de Alemania y en el déficit de cuenta corrientes de los países europeos, sobre todo mediterráneos.

Algunos economistas keynesianos, como Krugman y Bernanke, enfrentados a momentos deflacionarios, han puesto el acento en un juego aritmético de los grandes agregados. Ha quedado en segundo plano que la economía es sobre todo un asunto de productividad, de progreso tecnológico, de innovación, de precios relativos, de eficiencia y de emprendimiento.

Ese enfoque keynesiano ha fundado la afirmación de que los excedentes de cuenta corriente de Alemania y Holanda, entre otros, eran en buena medida causantes de las dificultades de los países europeos mediterráneos, concretamente de sus enormes déficit de cuenta corriente. Pero hay noticias sorprendentes.

El 28 de febrero se supo que España tuvo en al año 2016 un superávit de cuenta corriente equivalente del 2% del producto español. Pasó del 1% en el 2015 al 2% en el 2016. Es claro que el superávit alemán no produce déficit en los vecinos. La política española de ajuste y rebaja de salarios dio frutos aunque fue tan tardía que tuvo un costo social "salvaje", a diferencia de la alemana. Resultados similares ha alcanzado la cuenta corriente italiana que ya es positiva desde el 2014.

Los "problemas" de la competitividad alemana


En algunas ocasiones se ha sostenido que el estado alemán debe gastar más, sin precisar el destino y el objeto, pero buscando que el aumento de la inflación interna haga perder competitividad a Alemania y de ese modo baje el superávit comercial. Es el momento de recordar que la competitividad de la economía alemana hunde sus raíces en la reforma laboral del período 2003-2005, y deberíamos agregar que jugó un papel importante la seriedad de los sindicatos alemanes. Han transcurrido varios lustros de conductas que es razonable envidiar, pero no corresponde echar en cara a los responsables.

Hay además una forma en la que Alemania está colaborando con el progreso de muchos países. Sus altos superávit de cuenta corriente han significado por muchos años un volumen significativo de inversiones en Europa del Este y en China. La calidad de esas inversiones ha contribuido a una transformación económica de los países del "este" y ha incidido poderosamente en su inserción social y política en Europa.

Los riesgos de los números rojos


Una reflexión final sobre el encanto de los números positivos, a la luz de recientes experiencias de
nuestro país. En el sector privado los números rojos encienden las alarmas. Cuando en el sector público se instala el hábito de los déficit se es incapaz de dimensionar los números que se manejan y se tarda mucho tiempo en percibir las estafas o los errores de gestión. Las investigaciones en curso sobre el Fonasa y el BPS, el déficit acumulado de ANCAP y las irregularidades de ALUR nos hacen comprobar que los números en negro tienen encanto.

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